La Odisea, Homero y Nolan (Cine y literatura)

Cine y literatura:

La Odisea sufre la paradoja de los grandes clásicos definida por Mark Twain«Un clásico es algo que todo el mundo quiere haber leído, pero que nadie quiere leer». Ahora que llega al cine, la esperanza es que despierte un renovado interés por la obra original

Cine y literatura vuelven a darse la mano, pero no de la forma acostumbrada. Ahora, con la adaptación homónima de Christopher Nolan (2025), se impone indagar en la importancia de la obra escrita, en su valor como pieza clásica que continúa orientando nuestra forma de entender la vida gracias a la asimilación de sus términos, enseñanzas y personajes. Seguimos utilizándolos de manera automática, sin saber —en buena parte de los casos— que las ideas que hoy aplicamos fueron expresadas hace casi tres mil años en una narración poética fundamental… y que nunca hemos leído.

Foto Universal Pictures.

La cinta inicia este fin de semana sus exhibiciones en el país y mañana, viernes 17, se estrena en Estados Unidos y en muchos otros países del mundo, incluyendo varias naciones de Europa. La película llega precedida tanto por una campaña de prejuicios y bulos como por el reconocimiento de quienes ya la consideran una obra maestra, realizada bajo el inconfundible sello de Christopher Nolan, un cineasta que sigue haciendo un cine que pocos se atreven a hacer. La Odisea, junto con su hermana, La Ilíada, constituye la primera gran obra clásica de la literatura universal.

Los críticos que la han visto en las funciones de estreno —en especial en Londres y España— describen el proyecto, en términos generales, como una obra maestra, realizada con tecnología IMAX sobre película analógica, lo que proporciona una resolución visual muy superior a la proyección digital. Fue rodada en siete países, en escenarios naturales, incluyendo el mar, con toda la dificultad física que ello supone. Pero Nolan es Nolan, y lo que ha hecho es servirse de la gran literatura para ofrecer una reflexión profundamente humana sobre la vida.

La Odisea es, en esencia, la metáfora definitiva de la existencia: la vida entendida como un viaje.

¿Cuántos habrán leído esta, una de las primeras grandes obras de la literatura universal, escrita hace unos dos mil ochocientos años y cuyas historias, personajes y enseñanzas han permeado el lenguaje y la cultura contemporánea? Ese es precisamente el efecto de un clásico: instalarse silenciosamente en la cultura universal.

La interrogante no es necia ni pretende avergonzar a nadie.

Estimaciones de especialistas en lectura vinculados a la UNESCO consideran que la obra original, la gran epopeya en versos La Odisea, ha sido leída por apenas entre el 1 % y el 2.5 % de la población mundial.

La Odisea sufre, por tanto, la paradoja descrita por Mark Twain: «Un clásico es algo que todo el mundo quiere haber leído, pero que nadie quiere leer».

Hoy nos adentramos en uno de los viajes más extraordinarios jamás contados, una travesía que no solo transcurre entre monstruos y mares embravecidos, sino que constituye un recorrido profundo por la inteligencia, la fidelidad, la nostalgia y la gran pregunta existencial: ¿qué significa realmente volver a casa?

La Odisea es el relato de un viaje. Es como un cuento inmenso que nos atrapa cada vez más a medida que avanzan los personajes y se suceden los acontecimientos.

La obra

Desde el punto de vista técnico, Homero se anticipó a muchos de los grandes creadores del cine moderno al utilizar una estructura narrativa equivalente al «flashback». El poeta comienza con la llegada de Ulises a Ítaca, omitiendo deliberadamente los acontecimientos previos —la Guerra de Troya y el largo viaje de regreso—, que irá revelando posteriormente. A lo largo de veinticuatro episodios, tradicionalmente llamados cantos, redactados en aproximadamente once mil seiscientos versos, el autor mantiene una tensión narrativa admirable mediante recursos que hoy consideramos plenamente modernos.

Existe un instante mágico en el que la literatura del pasado deja de sentirse lejana y comienza a hablarnos con un susurro íntimo sobre nosotros mismos. Los grandes clásicos no envejecen: simplemente esperan pacientemente a que estemos preparados para comprenderlos.

Ítaca no es solamente un pedazo de tierra; representa la estabilidad, la paz interior, la familia y la propia identidad. El viaje de Ulises nos enseña que el camino está lleno de naufragios y pérdidas, pero que la verdadera meta es el aprendizaje acumulado durante la travesía. Como escribiría siglos después el poeta Constantino Cavafis:

«Cuando emprendas tu viaje a Ítaca,

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras,

lleno de experiencias».

La huella de La Odisea es tan profunda que su vocabulario continúa moldeando el idioma español e incluso el lenguaje tecnológico del siglo XXI. Diariamente utilizamos conceptos nacidos de esta obra para definir situaciones y atributos modernos.

Una odisea. Hoy usamos esta palabra para describir un viaje accidentado, un trámite burocrático interminable o la simple tarea de llegar a fin de mes. Si nos tomó dos horas de tráfico regresar a casa, exclamamos: «¡Qué odisea!», olvidando que al pobre Ulises le costó diez años de su vida completar la suya.

Caballo de Troya / virus troyano. En informática, un «troyano» es un programa malicioso que se presenta como algo inofensivo para que el usuario lo ejecute y permita el acceso del atacante al sistema.

El término procede directamente de la astuta estrategia atribuida a Ulises: construir un enorme caballo de madera como aparente ofrenda de paz para que los troyanos lo introdujeran dentro de sus murallas, permitiendo que los soldados griegos ocultos en su interior destruyeran la ciudad durante la noche.

Canto de sirena. Expresión que designa un discurso, una promesa o una oferta extraordinariamente seductora, pero engañosa y peligrosa, tal como ocurría con las sirenas descritas por Homero, que atraían a los marineros con su música para hacerlos naufragar.

Ser un mentor. Hoy define a un guía o consejero de confianza. En la obra, Mentor es el amigo de Ulises, a quien este encomienda la educación y protección de su hijo Telémaco durante su ausencia.

La Odisea funciona como un inmenso catálogo de las inclinaciones, debilidades y sentimientos más profundos del ser humano. El motor que impulsa a Ulises a rechazar la inmortalidad y la juventud eterna ofrecidas por la ninfa Calipso es la nostalgia, palabra de origen griego formada por nostos (regreso) y algos (dolor): el dolor de no poder volver.

El héroe prefiere envejecer y morir junto a su esposa Penélope, y ver crecer a su hijo Telémaco, antes que vivir eternamente en un paraíso ajeno.

Las ninfas personifican la naturaleza salvaje, la belleza idealizada y la tentación del estancamiento.

Calipso, cuyo nombre significa «la que oculta», retiene a Ulises en una intimidad permanente dentro de un palacio de ensueño. De la palabra «ninfa» derivan términos modernos como «ninfomanía», un neologismo acuñado en el siglo XIX por la medicina para describir la conducta sexual femenina considerada entonces hiperactiva, y también la acepción de «ninfa» como joven de extraordinaria belleza.

El término «ninfomanía» continúa asociado simbólicamente al magnetismo, la seducción y el peligro que representan las libres y hermosas ninfas retratadas por Homero en las costas de su mar indómito.

Leer La Odisea mediante resúmenes escolares, infantiles o juveniles puede constituir una excelente motivación para acercarse posteriormente al texto original, pero no equivale a haber leído la obra.

Los resúmenes destinados al público juvenil no reproducen con fidelidad el contenido del poema, de modo que haber leído una de esas versiones durante la escuela poco tiene que ver con entrar realmente en contacto con el texto de Homero.

Por ser una lectura escolar frecuente, La Odisea suele consumirse a través de adaptaciones infantiles o juveniles. Sin embargo, estas versiones edulcoradas aplican importantes filtros y omisiones respecto al original.

La violencia explícita y la venganza. Los resúmenes infantiles suelen suavizar o eliminar el sangriento desenlace en el palacio de Ítaca. En el texto original, la venganza de Ulises y Telémaco contra los pretendientes alcanza una violencia extrema: no solo los matan con flechas y espadas, sino que ejecutan de manera particularmente cruel —colgándolas de una soga— a las sirvientas que habían sido desleales y que mantuvieron relaciones con los usurpadores.

La complejidad moral y sexual. Las adaptaciones suelen esquivar la naturaleza de las relaciones de Ulises con las diosas y ninfas, especialmente Calipso y Circe, presentándolas únicamente como «prisiones mágicas», cuando en el texto original existe una evidente y voluntaria intimidad física y sexual.

La estructura narrativa. Las versiones infantiles suelen reorganizar la historia de forma lineal y cronológica, perdiendo la riqueza del viaje temporal, la fuerza narrativa del «flashback» y la evolución psicológica de Telémaco durante su propio proceso de maduración.

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