¿El incremento de la tasa turística por llegada a RD afectaría el turismo?
Economistas y fuentes consultadas coinciden en que todo depende de múltiples factores. En general, no debe tomarse en cuenta únicamente el costo de ese impuesto, sino el conjunto de condiciones que demanda el visitante y con las cuales, en términos generales, el país cumple.
SANTO DOMINGO. Uno de los temas y, consecuentemente, de las preocupaciones que circulan en los espacios de la industria turística es que, de acuerdo con la información difundida sobre el paquete de medidas fiscales discutido en República Dominicana durante 2026, la propuesta contempla elevar la contribución vinculada a la entrada o salida de pasajeros internacionales de US$20 a US$30 por pasajero, equivalente a un incremento del 50 %.
El incremento impositivo a los visitantes puede afectar la demanda turística, pero el impacto depende de tres factores: el monto del aumento, la forma en que se aplique y la competitividad relativa de la República Dominicana frente a otros destinos del Caribe.
Un aumento moderado del impuesto turístico difícilmente provocaría una caída significativa de visitantes en 2026, pero sí podría restar competitividad y reducir parte del crecimiento esperado. El riesgo es mayor en el segmento de cruceros, donde las navieras comparan constantemente los costos entre puertos caribeños.
Para seguir creciendo hacia los 12 millones o más de visitantes anuales, probablemente resulten más eficaces las políticas orientadas a mejorar la conectividad aérea, la seguridad, la diversificación de los productos turísticos y la conversión de cruceristas en excursionistas de mayor gasto, que depender de aumentos tributarios como fuente principal de ingresos.
La iniciativa forma parte de las medidas de consolidación fiscal impulsadas por el Gobierno dominicano y defendidas por los organismos económicos del Estado como mecanismo para aumentar los ingresos fiscales.
¿La industria turística la respalda?
Hasta donde ha trascendido públicamente, el respaldo no ha sido unánime. Históricamente, los principales gremios turísticos dominicanos, como la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES), las asociaciones de líneas aéreas y los sectores aeroportuarios, han mostrado reservas frente a cualquier aumento de impuestos o tasas que encarezcan el costo de viajar al país.
Sus argumentos se basan en que el Caribe es un mercado altamente competitivo; que pequeños aumentos en el costo total del viaje pueden influir en la decisión de turistas sensibles al precio; y que tanto los cruceristas como los pasajeros aéreos comparan constantemente destinos alternativos.
No obstante, otros sectores sostienen que un aumento moderado de US$10 difícilmente provocaría una caída significativa de la demanda si el destino mantiene una buena conectividad aérea, seguridad, calidad hotelera y una adecuada promoción internacional.
El riesgo del incremento como elemento negativo
El posible efecto adverso del incremento está relacionado con varios factores:
- La tarjeta de turista ha sido tradicionalmente de US$10 por visitante extranjero, aunque en la práctica suele estar incorporada al costo del boleto aéreo.
- La propuesta fiscal más reciente que ha generado debate se refiere al aumento de una contribución aeroportuaria o cargo asociado al transporte internacional de pasajeros, elevándola a US$30.
¿Puede una subida de impuestos reducir las llegadas en 2026?
Sí y no.
La evidencia internacional indica que los impuestos turísticos sí influyen en la demanda, especialmente cuando:
- El aumento es significativo respecto al costo total del viaje.
- Se aplica simultáneamente a hoteles, boletos aéreos y tasas aeroportuarias.
- Los destinos competidores mantienen costos más bajos.
- El visitante pertenece a segmentos sensibles al precio, como el turismo familiar, los grupos organizados y los cruceros.
En el caso dominicano existen varios factores amortiguadores:
- El país posee una fuerte conectividad aérea con Norteamérica y Europa.
- Mantiene una imagen consolidada en el segmento de sol y playa.
- Cuenta con grandes cadenas hoteleras que suelen absorber parte de los aumentos de costos mediante promociones.
- Sigue siendo uno de los destinos con mejor relación calidad-precio del Caribe.
Por ello, un aumento moderado probablemente no provocaría una caída abrupta de turistas, aunque sí podría desacelerar el ritmo de crecimiento previsto para 2026.
El impacto dependerá también de varios factores. Si el incremento representa menos del 1 % del costo total promedio de unas vacaciones en República Dominicana, el efecto suele ser limitado. El riesgo es mayor en segmentos de bajo costo, excursiones cortas y algunos mercados emisores sensibles al precio.
Los cruceros, sin embargo, son particularmente sensibles a las tasas portuarias y cargos adicionales, debido a que las navieras comparan permanentemente los costos entre destinos.
Lo que muestran las cifras recientes
El turismo dominicano continúa creciendo. El Ministerio de Turismo reportó más de 4.1 millones de turistas entre enero y mayo de 2026, manteniendo una tendencia positiva en las llegadas internacionales.
Por ello, muchos analistas consideran que el verdadero riesgo no es el impuesto por sí solo, sino la combinación de:
- Mayores costos aéreos.
- Inflación internacional.
- Desaceleración económica en los mercados emisores.
- Pérdida de competitividad frente a otros destinos caribeños.
Actualmente, la llamada Tarjeta de Turista de la República Dominicana está incluida en el boleto aéreo. Existe una cierta “invulnerabilidad dominicana” frente a este incremento, cuyo efecto, negativo o inocuo, dependerá de una conjunción de factores favorables a la marca turística nacional.
Los cruceristas
Los cruceros son más sensibles a los costos portuarios y tributarios. Las navieras comparan continuamente los costos de operación entre los puertos del Caribe.
Un aumento importante de tasas podría provocar:
- Menos escalas.
- Reducción de frecuencias.
- Sustitución por puertos de otros países.
Esto resulta particularmente relevante porque el país alcanzó un récord histórico de 2.8 millones de cruceristas en 2025.
Otros factores que podrían afectar más que un impuesto
En muchos casos, estos elementos tienen mayor peso que una tasa turística:
- Seguridad ciudadana.
- Calidad de la infraestructura vial.
- Congestión urbana.
- Capacidad aeroportuaria.
- Conectividad aérea internacional.
- Situación económica de Estados Unidos, Canadá y Europa.
- Fenómenos climáticos extremos.
- Competencia de destinos como Jamaica, Bahamas, México y Cuba.
¿Qué medidas podrían aumentar las llegadas en lugar de subir impuestos?
Diversificar la oferta
La tendencia internacional favorece:
- Turismo cultural.
- Turismo gastronómico.
- Ecoturismo.
- Turismo deportivo.
- Turismo de salud.
Algunas de estas modalidades ya se desarrollan con éxito en el país, particularmente el turismo de salud.
El propio Ministerio de Turismo ha impulsado una estrategia de diversificación más allá del tradicional modelo de sol y playa.
Transformar cruceristas en excursionistas
Uno de los principales desafíos consiste en aumentar el gasto local de quienes llegan en cruceros mediante:
- Excursiones culturales.
- Gastronomía local.
- Compras artesanales.
- Visitas a centros históricos.
Evolución de visitantes a RD (2015-2025)
| Año | Visitantes totales (millones) |
|---|---|
| 2015 | 5.6 |
| 2016 | 6.0 |
| 2017 | 6.2 |
| 2018 | 6.5 |
| 2019 | 7.5 |
| 2020 | 2.4 |
| 2021 | 5.0 |
| 2022 | 8.5 |
| 2023 | 10.3 |
| 2024 | 11.2 |
| 2025 | 11.68 |
Los datos recientes del Banco Central muestran que la República Dominicana pasó de aproximadamente 7.5 millones de visitantes antes de la pandemia a un récord de 11.68 millones en 2025.
Composición de las llegadas en 2025
| Segmento | Llegadas |
|---|---|
| Turistas por vía aérea | 8,861,169 |
| Cruceristas | 2,815,732 |
| Total de visitantes | 11,676,901 |
Conclusión: Un aumento de la tasa turística de US$20 a US$30 podría tener algún efecto sobre la demanda, especialmente en el segmento de cruceros y en los viajeros más sensibles al precio. Sin embargo, por sí solo difícilmente provocaría una reducción sustancial de las llegadas. La competitividad de la República Dominicana seguirá dependiendo, sobre todo, de la calidad de su oferta turística, la conectividad aérea, la seguridad, la infraestructura y la fortaleza de su posicionamiento internacional.


