Banco Central analiza relación RD y choque petrolero de naturaleza incierta por crisis Ormuz

El impacto del conflicto en Medio Oriente y la capacidad de respuesta de la economía dominicana

Por: Asesoría de la Gobernación

El recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente vuelve a colocar al petróleo en el centro de las preocupaciones económicas globales. Para una economía importadora neta de hidrocarburos como la dominicana, cualquier alteración en la oferta internacional de crudo representa una amenaza inmediata sobre la inflación, el costo energético y la estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, más allá de la incertidumbre geopolítica, el análisis de los indicadores disponibles sugiere que República Dominicana enfrenta este nuevo episodio externo desde una posición relativamente sólida, apoyada en fundamentos macroeconómicos estables y en una política monetaria prudente.

El principal efecto inmediato del conflicto ha sido el encarecimiento transitorio del petróleo. Ese aumento se ha reflejado directamente en la inflación y en la factura energética nacional.

La inflación interanual alcanzó 5.11 % en abril, situándose temporalmente por encima del límite superior del rango meta establecido por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), fijado en 4.0 % ± 1.0 %.

Al mismo tiempo, la factura petrolera proyectada para 2026 rondaría los US$5,400 millones, aproximadamente US$900 millones por encima de las estimaciones iniciales del año. Esta presión externa repercute inevitablemente sobre los costos de producción, transporte y consumo.

No obstante, los mercados internacionales continúan considerando este choque como esencialmente transitorio. La expectativa predominante es que las condiciones de oferta se normalicen gradualmente en la medida en que se estabilice el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

Esa percepción se refleja en la propia estructura de precios futuros del petróleo. La curva de futuros mantiene cotizaciones de largo plazo inferiores a las actuales, con proyecciones por debajo de los US$80 por barril hacia diciembre de 2027, señal de que los inversionistas no anticipan un escenario permanente de escasez.

Bajo ese contexto, el escenario central contempla que la inflación dominicana vuelva gradualmente al rango meta, cerrando el año cerca de 4.5 %. De igual modo, el déficit de cuenta corriente, inicialmente proyectado en 1.1 % del Producto Interno Bruto (PIB), podría ubicarse alrededor de 2.0 % del PIB, nivel considerado manejable y plenamente financiable mediante inversión extranjera directa.

Frente a esta coyuntura, el Banco Central ha optado por preservar una postura monetaria neutral, manteniendo sin variación la tasa de política monetaria (TPM). La decisión busca evitar reacciones excesivas ante un fenómeno cuyo origen es esencialmente externo y temporal.

En coherencia con esa visión, el BCRD también decidió posponer hasta enero de 2027 el retorno de aproximadamente RD$46 mil millones correspondientes a facilidades de liquidez otorgadas previamente al sistema financiero y cuyo vencimiento estaba previsto para junio de este año.

La medida no implica una expansión monetaria adicional, sino evitar una contracción brusca de la liquidez bancaria. De haberse retirado esos recursos en el actual contexto internacional, se habrían generado presiones alcistas importantes sobre las tasas de interés, afectando el crédito y la actividad económica sin producir un impacto significativo sobre una inflación importada desde el exterior.

En el frente externo, el país también ha contado con factores compensatorios relevantes. Las exportaciones de oro, que representan cerca de un tercio de las exportaciones nacionales, han contribuido a amortiguar parcialmente el aumento de la factura petrolera gracias al elevado precio internacional del metal precioso.

El promedio del oro ha superado los US$4,800 por onza troy durante el año, muy por encima de los US$4,300 contemplados originalmente en las proyecciones de balanza de pagos.

A esto se suman otros flujos positivos de divisas. Las remesas alcanzaron US$4,079.9 millones a abril, con un crecimiento interanual de 4.1 %, mientras la inversión extranjera directa ascendió a US$1,536.7 millones a marzo, equivalente a un aumento de 6.4 %.

Ese fortalecimiento de la oferta de divisas, junto con reservas internacionales superiores a US$15,800 millones, ha permitido incluso una apreciación acumulada del tipo de cambio de 5.3 % al cierre de abril y de 6.6 % al 20 de mayo, pese al impacto negativo derivado del encarecimiento petrolero.

Fuentes de ambos cuadros> BCRD

En términos generales, la economía dominicana continúa exhibiendo indicadores de resiliencia. El crecimiento económico alcanzó 4.1 % en el primer trimestre de 2026, mientras la inflación subyacente —que excluye bienes y servicios de alta volatilidad como los combustibles— acumula ya 33 meses consecutivos dentro del rango meta.

Estos elementos permiten concluir que, aunque el choque petrolero representa un desafío relevante, la economía dominicana dispone de márgenes suficientes para absorberlo sin comprometer su estabilidad macroeconómica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *