Banco Central comenta trayectoria del Índice de precios al consumidor (IPC)
Con el objetivo de facilitar la comprensión del índice de precios al consumidor (IPC), el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ofreció precisiones sobre este indicador, cuya función es dar seguimiento a la inflación y al costo de vida, reflejando las variaciones de precios de una canasta representativa del consumo de los hogares.
El IPC se estima conforme a lineamientos metodológicos internacionales establecidos por organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y Eurostat. Además, ha sido reconocido como un caso de éxito por la CEPAL, lo que evidencia su solidez técnica y apego a las mejores prácticas.
Esta fortaleza ha posicionado al país como referente regional, participando en iniciativas de cooperación con naciones como Panamá, Ecuador y Costa Rica, así como en espacios técnicos organizados por organismos internacionales.

El índice refleja el comportamiento promedio de los precios de 364 artículos seleccionados a partir de la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH) 2018, basada en 8,892 hogares de distintas regiones y niveles socioeconómicos. Para su medición, el Banco Central levanta mensualmente cerca de 200,000 precios en más de 11,000 establecimientos a nivel nacional.

Los bienes y servicios se agrupan en 12 categorías, destacándose alimentos, transporte y vivienda como los de mayor peso. La dinámica del IPC responde a factores como la oferta y demanda, la estacionalidad, los precios internacionales y condiciones climáticas, por lo que su interpretación debe centrarse en tendencias generales, no en experiencias individuales.
En ese sentido, cuestionamientos recientes sobre una supuesta subestimación de la inflación carecen de sustento técnico. La inflación percibida por cada hogar puede variar según sus patrones de consumo, sin que ello invalide la consistencia del indicador oficial.

Históricamente, el IPC ha reflejado con precisión los efectos de choques internos y externos. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, el alza de materias primas y disrupciones logísticas elevaron la inflación por encima del rango meta, situación que fue corregida mediante medidas de política económica, retornando al rango en 2023.
En 2025, el aumento en los precios de alimentos estuvo influido por condiciones climáticas adversas y mayor demanda estacional, mientras otros grupos contribuyeron a moderar la inflación. Más recientemente, la reducción de precios de algunos alimentos y la apreciación del peso han permitido mantener la inflación dentro del rango meta hasta marzo de 2026, pese a presiones externas como el alza del petróleo.
No obstante, riesgos como el aumento de los combustibles podrían generar desviaciones temporales. Ante ello, el Banco Central monitorea continuamente la situación para garantizar la estabilidad de precios, en línea con su mandato.
En conclusión, el IPC dominicano es una herramienta robusta y confiable que permite medir la evolución de los precios y orientar la política económica, contribuyendo a preservar la estabilidad macroeconómica y el poder adquisitivo de la población.


