La Gran Depresión (Crítica de Teatro)
Elvira Taveras y Lumy Lizardo demuestran talento en torno al concepto de esta condición de salud, la gestión del lenguaje popular y el ritmo chispeante que se logra gracias a la química de las dos actrices.
José Rafael Sosa
Es un desafío tremendo y de alto riesgo escribir con gracia y acierto una comedia sobre la depresión. No es esta condición de salud un tema como para provocar risa desde el escenario. Con esos temores acudimos, sin saber a qué atenernos, a ocupar la butaca H-1 de la Sala Ravelo, frente al montaje de La Gran Depresión, del dramaturgo, actor y productor español Félix Sabroso, con producción de Juancito Rodriguez, dirección de Indiana Brito y actuación de Lumy Lizardo y Elvira Taveras.
La depresión es un problema de salud mundial importante, que afecta –indica la Organización Mundial de la Salud (OMS)– a más de 280 millones de personas en el mundo (el 5 % de los adultos del planeta), cuestión psico-clínica que no solo impacta la salud individual, sino que también genera costos económicos significativos para hogares, empleadores y gobiernos. Es una condición de tristeza profunda que afecta más a la mujer que al hombre, que puede incluso llevar al suicidio y que se presenta con diferentes grados (leve, moderada y profunda), de acuerdo con las actualizadas clasificaciones nosológicas.
Como tema de obras de la literatura, se ha tocado múltiples veces, entre las cuales destacan:
Las tres hermanas – Antón Chéjov (Rusia, 1901);
Hamlet – William Shakespeare (Inglaterra, c. 1601);
Psychosis – Sarah Kane (Reino Unido, 2000);
El zoológico de cristal – Tennessee Williams (EE. UU., 1944);
La casa de Bernarda Alba – Federico García Lorca (España, 1936) y
Largo viaje hacia la noche – Eugene O’Neill (EE. UU.).
Algunas de ellas, afortunadamente, llevadas con éxito al cine.
El teatro dominicano también ha asumido el tema:
El viaje, Teatro Guloya (Claudio Rivera, Teatro Guloya);
Tránsito (autora/actriz: Hony Estrella);
Mal de amores (Franklin Domínguez) y, para citar algo reciente:
La mujer puerca (dirección de Francis Poueriet, versión dominicana del texto de Santiago Loza, con Judith Rodríguez).
La Gran Depresión
La comedia ha contado con la experiencia del dramaturgo canario Félix Sabroso, autor y director de más de una docena de obras teatrales que se han estrenado con éxito en España, Argentina, Chile, Miami, México, Colombia, Nueva York y República Dominicana, entre otros destinos.
Entre sus obras están: Las hermanas Sue, La gran depresión, Lifting, El amor está en el aire, Rescatadas o La última tournée.
Félix Sabroso es director y guionista de cine y televisión. Algunas de sus obras han sido editadas como libros con notable éxito internacional. Es, además, autor de un gran número de monólogos interpretados y dirigidos por la actriz y directora Antonia San Juan, su talento interpretativo preferido.

Las actuaciones
El éxito de la pieza, además de contar con la sagaz inteligencia documentada del dramaturgo, se basa en las interpretaciones. Los dos personajes femeninos, que ubica en un apartamento de clase media alta, Manuela (Elvira Taveras) y Martha (Lumy Lizardo) .
Ambas demuestran talento en torno al concepto sobre esta condición de salud, la gestión del lenguaje popular y el ritmo chispeante que se logra gracias a la química de las dos actrices.
Lumy y Elvira se gozan en el rol desempeñado y logran una conexión plena con el público, generando una relación firme sobre el humor, con una cadena de carcajadas que se mantiene constante durante la representación, Un espectáculo de humor inteligente, inductivo y chispeante que se torna memorable.
Ambas se lucen al extremo.
La maestra Elvira Taveras, a nuestro modo de ver, solo debe evitar una tonalidad grave a que apela innecesariamente en uno de los parlamentos; le hemos escuchado en otras presentaciones teatrales. Es un detalle, llamados a hacer los críticos, junto al respeto y la admiración por la artista, una maestra de la escena.

Los recursos técnicos
Tiene notable perfección la escenografía (Fidel López): sobria, elegante y de un sello de clase diferenciado, empleando tonos pasteles en las paredes, resaltantes elementos de utilería (Juancito Rodríguez), con la cama como elemento central de la escena; aportante la música (sobre todo la del pianista vecino), así como el diseño de luces.
La luz juega notablemente. El maquillaje de Francis de la Cruz suma valor a las actrices. Resalta el vestuario y esos diseños de ropa femenina (Gianina Azar, Brite To Be y Melkis Díaz). El estilismo general es de Lumy.

El fallo
A Juancito Rodríguez lo conocimos hace 21 años como actor de montajes infantiles, en lo cual era bastante bueno. Procedente de Escuela de Arte Escénico, para la época era ya un compromisario del teatro, que se orientó hacia la producción, plano en el cual demostró un notable criterio, trayendo al público piezas de gran impacto comercial como temático y artístico. Dejó de actuar para dedicarse a un campo minado: la producción; se gusta en viajes para ver obras en otros países, conocer obras y autores y comprar los derechos de lo que le parece interesante, todo con enorme sentido profesional y comercial.
Entre sus producciones: El color del silencio”, “Divorciadas, evangélicas y vegetarianas”, “Magnolia de acero”, “Agosto”, “Los monstruos”, “El diablo ya no vive aquí”, “A 2.50 el Cuba libre”, “El juicio de una zorra, Los monstruos” (Frank Ceara y Carolina Rivas).
Algunas de sus obras han ganado el premio El Soberano, otras implicando un gran riesgo económico por el costo de producción, como Agosto (12 talentos primerísimos en escena), otros montajes de la corriente comercial de la recurrida temática (claramente comercializada) de “Hombre abusador y machista/Mujer abusada.
Para este montaje, objetamos el contenido (no el diseño) del programa de mano. La información respecto del autor, la biografía de las actuantes y el propio Juancito, ausentes. El nombre del autor aparece en una tipografía # 8 (una de las menos visibles que hemos visto en un programa de mano, mano).
No hay ninguna referencia en el interior a la obra del creador del concepto que nos convoca; quien tome ese programa tras el paso de los años, no habrá de saber quién es quién, esas actrices y que han hecho.
Perfecto, tener 39 anunciantes es como para felicitar la labor de ventas, pero lo que queda de una obra como documentación escrita es su programa y las críticas. Algunas notas sobre la depresión no habrían sobrado.
La gran depresión es una de esas piezas teatrales que no se olvidarán con facilidad por el impacto de su temática y la gracia incisiva que alcanzan estas dos maestras de nuestra escena.
Ficha Técnica
Título: La Gran Depresión
Autor: Félix Sabroso
Producción: Juancito Rodríguez
Elenco: Elvira Taveras (Manuela) y Lumy Lizardo (Martha)
Escenografía: Fidel López
Maquillaje: Francis de la Cruz
Utilería: Juancito Rodríguez
Dissens Gianina Azar, Brite to Be y Melkis Díaz
Relaciones públicas: Henry Coradín

