Elogio a Facebook: red social comunitaria por excelencia

De las redes sociales existentes, Facebook es la que conserva mayor sentido comunitario y la mayor capacidad social de servicio.

Sus espacios se ofrecen con un sentido de amplio intercambio, sin la presión de lo inmediato, de los express que todo lo quiere para de inmediato. Nadie puede evaluar la importancia de los contenidos que los usuarios aportan en beneficio de los demás.

Maestros, historiadores, expertos, saben que tienen en FB, una plataforma abierta y amigable. Pero nadie se ocupa de reconocerle eso y de sacarle en cara de cuando en cuando, los escándalos por el uso manipulable de los datos personales de sus usuarios, lo que sin dudas estuvo mal.

Para este servidor, es esta la gran red social de la comunidad que permite pensar y expresarse con la extensión y los detalles que cada quien entienda.

Facebook es una plataforma abierta a las ideas, de todas las ideas, incluyendo aquellas, basadas en el prejuicio, el temor y la incertidumbre, pero también es una puerta abierta para fijar respuestas, indicar caminos, apuntalar nuevas rutas de desarrollo y realización.

Me siento muy a gusto cada vez que apelo a su ícono azul, a esa F mayúscula para producir contenidos originales que puedan servir a otras personas, por sus revelaciones, por su valor práctico, por la fuerza de sus datos que se ofrecen así, gratuitamente, a los demás.

Hay en publicar contenidos en FB, un placer que no todo el mundo ni comparte, ni entiende. En un mundo en el cual, cada quien tiene un “rollo” de venta de algo a los otros, poder transmitir conocimientos, información y conceptos, es autorregalo.

Incluso no critico a quienes usa FB para vender, que no es ningún crimen. Vender lo que sea, es una forma de relación con la vida. Desde luego, hay engañadores que también se solapan bajo la F azul.

La capacidad de venta de FB ha desarrollado miles y miles de emprendimientos de jóvenes y no tan jóvenes en todo el mundo, desarrollando economías locales, perfiles de economía circular, expresiones de economía naranja, promoviendo el turismo de los países a partir de costos muy bajos, para solo poner un ejemplo.

Digitalmente, el 4 de febrero del año 2004 cambió el mundo. Ese día se lanza The Facebook, una red social creada por un alumno de Harvard, Mark Zuckerberg (White Plains, EE.UU., 1984) junto a otros estudiantes y compañeros de habitación (Eduardo Saverin, Andrew MacCollum, Dustin Moskovitz y Chris Hughes).

Facebook facilita el intercambio fresco, variado y denso de las ideas. Permite amigablemente exponer temas, no importa la extensión, divulgando temas históricos, sociales, artísticos, literarios, políticos, culturales a los que les facilita la ilustración mediante fotos e imágenes.

No hay muchas formas de agradecer eso, excepto con la legitima sospecha de que los datos personales de los usuarios, han sido usaros para fines de mercadeo comercial y político (¿quién sabrá si es cierto?) En lo personal, lo creo.

Esta red social, que para muchos está pasando de moda porque pierde la agilidad de otras que se limitan a presentar imágenes o expresiones.

Veamos las características de otras redes sociales:

Instagram sirve para vender la apariencia propia y promover productos y servicios.

Tictok, llamada a reproducir video breves (de humor, sociales, musicales), inscrita para una generación actual que todo lo quiere para ayer

X es de e un tremendo impacto noticioso y difusión de posturas políticas conspiraciones incluidas, siendo una efectiva forma de obtener información audiovisual actual, de gran interés valiosa. Plataforma oficial de personalidades y voceros, es una fuente (en general) bastante autorizada para saber que dicen, hacen o piensan, quienes están a cargo de un trocito del mundo.

FB, que no es una red social perfecta, es la de mejores condiciones para fomentar el intercambio, la cultura, la historia y los deseos de un mundo mejor.

Esta evaluación no quiere complacer a nadie ni a nada.  Nadie me ha pedido que la haga. Solo que, por mi condición de salud, llevo tres meses aislado en la casa, solo saliendo a darme radio y quimioterapia (procesos que afortunadamente están llegando a su final, con excelentes resultados para restaurar mi salud) y el estar en tanta calma espiritual, me ha permitido detenerme en temas ante los cuales jamás había reflexionado.

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