Cine primero y streaming después: ruta que debería seguir una película

Reflexiones a propósito de la situación de Milly, reina del merengue (Leticia Tonos Paniagua). Toda película de altos valores de producción en imagen y sonido clama en primer lugar por pantalla grande.

 

SANTO DOMINGO. La práctica ordinaria para la exhibición de una película de cualquier nacionalidad, si tiene una calidad notable en su producción, es estrenar primero en cines y luego pasar a plataformas de streaming, por cuanto corresponde a una lógica económica, cultural, estratégica y de posicionamiento de marca.

Con Milly se ha anunciado que se estrena el 31 de mayo en plataforma de streaming, pero es el camino equivocado: L Primero: prestigio + ingresos altos por espectador.
Después: alcance global + consumo cómodo en casa.

Respecto de una película, sus productores lo que aspiran es a obtener la mayor cantidad de ingresos en sus diversas ventanas de explotación comercial.

El modelo tradicional del cine funciona por “ventanas”, que son cuatro: salas de cine (taquilla), venta o alquiler digital (TVOD), streaming por suscripción (SVOD) y televisión. Cada fase genera ingresos distintos.

Si una película se lanza directamente en streaming, renuncia al dinero de la taquilla, que puede ser muy significativo. Renunciar a ingresos es una actitud ilógica desde la perspectiva industrial.

El cine aumenta el valor percibido, debido a que se percibe como “evento” social, gana prestigio como producto, se legitima como obra cinematográfica, es parte del proceso para aspirar a premios importantes (que demandan regularmente que la producción sea exhibida comercialmente en cines), genera conversación social y puede llegar al streaming con mayor atractivo. Se genera un impacto publicitario adicional que genera marca y proyección.

El estreno en cines produce: críticas en medios impresos, digitales y redes, entrevistas al elenco, despliegue en alfombra roja, comentarios en redes y abre el abanico gratuito del “boca a boca”. Esa oleada mediática sirve como promoción indirecta para su llegada posterior a plataformas.

Algunas películas están diseñadas específicamente para pantalla grande, debido a que son espectáculos visuales, implican un sonido envolvente. Y eso es particularmente importante cuando se trata de un espectáculo musical con grandes espacios abiertos como locaciones.

En plataformas, miles de títulos compiten por atención.
Un estreno previo en cines evita que la película “se pierda” en el catálogo.

Una película exitosa en la taquilla se vende más cara al streaming, atrae suscriptores y reduce el riesgo para la plataforma.

El cine atrae primero a fans, público más motivado y consumidores dispuestos a pagar más

La gran ventaja del streaming es que la película logra impacto en un público masivo y contribuye, ante producciones costosas, a captar más ingresos.

Para directores, actores y productores, el estreno en salas consolida su reputación profesional.

La experiencia deja ver que, para grandes producciones, los cines son primero y luego se pasa a streaming, y que este es el modelo más lucrativo.

El estreno directo en streaming es rentable principalmente para películas de presupuesto medio o bajo, como comedias románticas, animación familiar, documentales y producciones educativas o de contenido local.

Para ese tipo de producciones, el streaming implica una recuperación rápida y segura, menor riesgo financiero, se evitan los costos de distribución en salas y una mayor opción para tener impacto en audiencia global.

La gran desventaja es que el techo de ingresos es limitado (no hay “taquillazos”).

El modelo más rentable hoy es: cine primero, plataforma luego.

Una regla práctica de la industria: A) Cuanto más grande la película, más conviene estrenar en el cine; B) cuanto más pequeña o de nicho, más conviene el streaming.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *