BCRD mantiene su tasa de política monetaria en 5.25 % anual
En su reunión de junio de 2026, el Banco Central de la República Dominicana tomó la decisión estratégica de mantener congelada su Tasa de Política Monetaria (TPM) en un nivel de 5.25 % anual.
Esta medida se complementa con la ratificación de las tasas de las facilidades anexas para la gestión de la liquidez bancaria: por un lado, la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez —correspondiente a los Repos a un día— se fijó nuevamente en 5.75 % anual; por el otro, la tasa aplicable a los depósitos remunerados, conocidos técnicamente como depósitos Overnight, permaneció invariable en 4.50 % anual.
Los argumentos técnicos en los que las autoridades del BCRD basaron esta determinación giran en torno a dos ejes principales. Primero, se observa una consolidación en la recuperación gradual de la actividad económica local. Segundo, las presiones inflacionarias manifestadas en el territorio dominicano durante los últimos meses no responden a desequilibrios estructurales internos de demanda, sino a un choque de oferta de carácter transitorio y negativo, derivado de los incrementos previos en las cotizaciones del petróleo en los mercados globales.
Las autoridades ponderaron de forma positiva que, debido a acontecimientos internacionales recientes, el valor del crudo ha experimentado bajas significativas. Esto, sumado al anclaje de las expectativas de inflación de mediano plazo en el centro de la meta del BCRD (establecida en 4.0 % con un rango de tolerancia de ± 1.0 %), justificó la adopción de una postura de cautela y neutralidad en su tasa de referencia.
2. El entorno internacional: Estados Unidos, zona euro y América Latina
El análisis del contexto internacional muestra dinámicas económicas divergentes entre las principales potencias globales, caracterizadas por una inflación general persistente y respuestas diferenciadas por parte de sus respectivos bancos centrales.
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Estados Unidos de América: La actividad económica norteamericana continúa mostrando signos de notable resiliencia. En el primer trimestre del año 2026, registró un crecimiento interanual del 2.7 %, y los pronósticos de consenso (Consensus Forecasts) estiman una expansión general del 2.1 % para el cierre del año. El mercado de trabajo en EE. UU. se encuentra prácticamente en una situación de pleno empleo, evidenciado por una tasa de desocupación que se situó en un 4.3 % en mayo, impulsada por una sólida generación de nuevos empleos. Sin embargo, el encarecimiento de la energía elevó la inflación interanual estadounidense hasta un 4.2 % en mayo, lo cual distorsiona los objetivos de la Reserva Federal (Fed), cuyo vector de largo plazo es del 2.0 %. Debido a este escenario inflacionario, la Fed mantuvo estables sus tasas de interés en junio, pero sugirió la posibilidad de aplicar un incremento de 25 puntos básicos durante la segunda mitad de 2026.
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Zona Euro: Las perspectivas económicas en el viejo continente son sustancialmente más débiles. Las proyecciones de los analistas apuntan a que el crecimiento económico se desacelerará notablemente hasta alcanzar apenas un 0.6 % en 2026, una pérdida de dinamismo influenciada de forma directa por la persistencia del conflicto bélico en la región. En el plano de los precios, la inflación interanual comunitaria se elevó a 3.2 % en mayo, rebasando el límite meta del 2.0 %. Como respuesta restrictiva ante esta coyuntura, el Banco Central Europeo (BCE) elevó su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos en su reunión de junio, y los agentes financieros anticipan ajustes adicionales al alza en los meses venideros.
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América Latina: Las economías latinoamericanas transitan por un periodo de moderación económica generalizada. De acuerdo con los datos compilados por Consensus Forecasts, la región registrará una expansión económica promedio estimada de un 2.0 % en 2026. En paralelo, múltiples naciones de la zona registran tasas de inflación superiores a sus rangos objetivos institucionales, afectadas también por el impacto de los costes de los hidrocarburos. Ante la falta de certeza sobre cuánto durará este choque energético global, la mayoría de los bancos centrales latinoamericanos optaron por mantener inalteradas sus tasas de interés de referencia en sus últimas deliberaciones.
3. Comportamiento reciente de las Materias Primas
El mercado de los commodities experimentó giros relevantes durante el último periodo. El barril de petróleo intermedio de Texas (WTI), referente principal para el mercado dominicano, acentuó su tendencia a la baja al descender de una cotización aproximada de US$ 90 al cierre de mayo a cotizar cerca de los US$ 70 en la actualidad. Esta notable reducción en los costes energéticos globales se atribuye directamente a un acuerdo político-estratégico que posibilitó la reapertura del estrecho de Ormuz, aliviando las tensiones de suministro. Por su parte, la cotización de la onza troy de oro se moderó y se estabilizó en torno a los US$ 4,000 al culminar el mes de junio, respondiendo a una disminución de los niveles de incertidumbre en la geopolítica mundial y a la expectativa de tipos de interés más restrictivos en los Estados Unidos.
4. Panorama macroeconómico, Fiscal e inflación en la República Dominicana
A nivel interno, la República Dominicana sintió los efectos rezagados de los altos precios previos del petróleo. Esto provocó que la inflación interanual se ubicara en un 5.35 % al cierre de mayo, impulsada fundamentalmente por las revisiones y ajustes en los precios de los combustibles locales. Sin embargo, la inflación subyacente —indicador que excluye los componentes de mayor volatilidad de la canasta de bienes— demostró un comportamiento controlado al situarse en 4.86 % interanual, permaneciendo dentro del rango meta de las autoridades monetarias.
Para amortiguar las repercusiones de la crisis energética internacional sobre los hogares dominicanos, el Poder Ejecutivo ha desplegado una estrategia fiscal activa que combina subsidios extraordinarios y parciales a los hidrocarburos y a insumos esenciales, junto con programas focalizados de asistencia social para proteger a los estratos de población más vulnerables. Adicionalmente, el Estado mantendrá invariable la ejecución presupuestaria orientada al gasto de capital y promulgó en junio una nueva legislación fiscal diseñada con el doble propósito de incrementar los ingresos fiscales del Estado y estimular el flujo de inversiones desde el sector privado.
Las proyecciones del BCRD señalan que, si bien la inflación interanual podría mantenerse por encima de la banda objetivo a corto plazo, el descenso de los precios internacionales del crudo acelerará una convergencia a la baja durante el segundo semestre de 2026, proyectándose el retorno formal al rango meta de 4.0 % ± 1.0 % en el cuarto trimestre del año. Reflejo de esto es que en junio los agentes económicos ya moderaron sus expectativas inflacionarias para los próximos doce meses.
5. Dinámica financiera y actividad económica localAMCOPam
A pesar de la volatilidad internacional, los fundamentos de la economía dominicana se muestran sólidos. El Banco Central ha implementado medidas para mantener la liquidez del sistema financiero en niveles óptimos, garantizando la estabilidad de las tasas de interés comerciales. Como consecuencia de esto, el crédito otorgado al sector privado en moneda nacional mantiene un ritmo dinámico de expansión, creciendo a una tasa interanual cercana al 9 %, enfocado principalmente en el financiamiento de actividades productivas y guardando consistencia con el avance del PIB nominal.
En el sector real, el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) arrojó cifras de aceleración al expandirse un 4.7 % interanual en mayo, consolidando un crecimiento acumulado promedio de 4.2 % en el periodo enero-mayo de 2026. Los motores detrás de este crecimiento fueron los sectores de construcción, minería y las actividades vinculadas al sector servicios. Si esta tendencia favorable persiste en el tiempo, el BCRD prevé que el crecimiento anual del PIB dominicano podría situarse cerca de la banda superior del rango previsto en el Marco Macroeconómico para 2026, el cual está estipulado entre un 3.5 % y un 4.0 %, apoyado en el dinamismo de la inversión privada y el vigor de los ingresos externos.
Finalmente, en el plano cambiario y del sector externo, las actividades captadoras de divisas siguen mostrando fortaleza, lo que permitió una apreciación acumulada del peso dominicano frente al dólar estadounidense de alrededor de 5 % al cierre de junio de 2026. Las reservas internacionales del país se consolidaron en una cifra histórica de aproximadamente US$ 15,800 millones, volumen financiero equivalente al 11 % del Producto Interno Bruto y capaz de cubrir unos 6 meses de importaciones comerciales, cifras que superan los umbrales de seguridad recomendados por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las autoridades del BCRD concluyen reafirmando que la resiliencia del sector privado, los sólidos fundamentos macroeconómicos y la coordinación estrecha entre la política monetaria y fiscal m


