Avelino Stanley y su Historia de la literatura infantil y juvenil dominicana

Hito editorial y académico que identifica, organiza y valora a quienes han escrito literatura para los futuros públicos lectores. El volumen, de 960 páginas, contiene una bibliografía de 1,081 títulos, de los cuales el autor comenta más de 950 publicaciones.

SANTO DOMINGO. Historia de la literatura infantil y juvenil dominicana, de Avelino Stanley, constituye un acontecimiento editorial y académico de particular importancia. No se limita a compilar títulos y autores ni a ordenar una bibliografía: interpreta, relaciona, clasifica y comenta una producción literaria que, durante décadas, ha contribuido a formar la sensibilidad, la imaginación y el pensamiento de varias generaciones de niños y jóvenes dominicanos.

El resultado es un volumen de naturaleza enciclopédica que, por su dimensión documental y crítica, debería formar parte de las bibliotecas escolares, universitarias y públicas, además de estar al alcance de investigadores, docentes, escritores, bibliotecarios, promotores de lectura y de todos aquellos que entienden la literatura infantil y juvenil como una herramienta esencial para el desarrollo humano.

La obra fue puesta en circulación durante la VI Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Santo Domingo. No tendrá un acto oficial de presentación en la XXV Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, debido a que su edición concluyó cuando el programa de actividades ya había sido elaborado. Sin embargo, estará disponible en distintos puntos de venta de librerías y editoriales.

Siete años detrás de una historia

Stanley dedicó siete años de investigación a localizar autores, títulos, ediciones y referencias que, en numerosos casos, no resultaban fáciles de encontrar. El trabajo adquiere especial mérito cuando se considera que una parte de esa producción fue publicada fuera del país o permanecía dispersa en periódicos, revistas, catálogos y fondos bibliográficos.

El autor actuó como un auténtico rastreador de la memoria literaria. Buscó nombres, fechas, títulos y ediciones; siguió las huellas de escritores que habían trabajado para niños y jóvenes y recuperó información sobre autores que desarrollaron parte de su obra en el extranjero.

La investigación abarca 150 años de historia literaria dominicana e identifica y estudia la producción de alrededor de 350 autores dominicanos de distintas épocas, incluyendo escritores que cultivaron la literatura infantil y juvenil desde otros países.

El volumen alcanza 960 páginas y registra una bibliografía de 1,081 títulos, de los cuales Stanley comenta críticamente más de 950 publicaciones. Esa proporción revela que no estamos ante un simple inventario bibliográfico, sino ante un esfuerzo interpretativo de considerable magnitud.

Cuatro períodos

Uno de los aportes fundamentales de la investigación consiste en establecer cuatro grandes períodos en el desarrollo de la literatura infantil y juvenil dominicana:

  1. Orígenes: 1872-1899.
  2. Segundo período: 1900-1979.
  3. Tercer período: 1970-1999, identificado como etapa de fundación de la literatura infantil y juvenil.
  4. Cuarto período: 2000-2024, correspondiente al desarrollo de la literatura infantil y juvenil dominicana.

La periodización permite observar que este género no apareció de manera súbita, sino que fue construyéndose mediante aportes sucesivos de autores, iniciativas editoriales, concursos, publicaciones y espacios culturales.

Entre los acontecimientos que recoge la investigación se encuentra 1957, cuando Franklin Domínguez publicó La niña que quería ser princesa, obra con la cual obtuvo el primer lugar en el Concurso de Teatro para Niños celebrado por el Ateneo Dominicano.

Otro momento destacado corresponde a 1976, cuando el Banco de la Mujer organizó el Primer Concurso Nacional de Literatura para Niños, ganado por Franklin Domínguez con Duarte entre los niños, obra que sería publicada por primera vez en 2014.

Estos episodios permiten comprender que la literatura destinada a niños y jóvenes también ha estado vinculada a iniciativas institucionales que procuraron estimular la creación y ampliar el espacio de la lectura dirigida a las nuevas generaciones.

Los 23 fundadores

Stanley identifica asimismo a 23 autores que considera fundadores del género en República Dominicana, tomando en cuenta criterios como haber escrito más de cinco obras para niños o jóvenes, haberse mantenido activos en el ambiente literario y haber sido publicados como autores, integrándose así al sistema literario del género.

La lista incluye a Manuel RuedaLucía Amelia CabralRafael Peralta RomeroMarcio Veloz MaggioloAidita SelmanFiume Gómez SánchezLorelay CarrónMiguel Phipps CuetoEleanor GrimaldiMarianne de TolentinoJimmy SierraOscar Holguín-VerasMary Collins de ColadoMargarita LucianoAída Bonnelly de DíazNelson ThenBrunilda ContrerasVirgilio HernándezEucilda Jorge Morel, desde Canadá, Dinorah CoronadoElizabeth BalaguerAndrés Acevedo y Leibi Ng.

Varios de los escritores vivos incluidos en esta relación estuvieron presentes en el acto de puesta en circulación de la obra, estableciendo un significativo encuentro entre la investigación histórica y algunos de sus propios protagonistas.

Es como libro, objeto de arte. El mérito de la publicación no se limita al contenido. La edición fue producida por Cocolo Editorial e impresa por Editora Amigo del Hogar, en formato de 6 x 9 pulgadas, tapa dura, impresión a todo color y papel Bond 20. El diseño de cubierta y guardas corresponde a Veruska Freixas, mientras que la diagramación y los índices estuvieron a cargo de Erik Simó.

Portada del libro Historia de la literatura infantil y juvenil dominicana.

La cubierta consigue traducir visualmente el universo de la imaginación infantil: aparecen cangrejitos rojos, trenes asociados con la ilusión, ballenas jorobadas, manatíes y otras figuras que remiten a ese territorio donde la realidad y la fantasía se encuentran.

La diagramación de Erik Simó, veterano del diseño editorial dominicano, contribuye a organizar un volumen de dimensiones considerables y a hacerlo transitable para el lector.

El precio establecido es de RD$5,000 por ejemplar, una suma que responde a los costos de producción de una edición de estas características y que, naturalmente, no alcanza a valorar en términos económicos los siete años de investigación invertidos por el autor.

El mayor valor de Historia de la literatura infantil y juvenil dominicana quizás esté en algo que trasciende sus 960 páginas: rescata una parte de la memoria cultural dominicana que tenía el riesgo de permanecer dispersa o de perderse.

La literatura infantil no es una literatura menor porque tenga como destinatarios a los niños. Por el contrario, es una de las primeras puertas por las que una persona entra en el territorio de la imaginación, descubre el poder de las palabras, aprende a reconocer emociones y comienza a construir una relación con su país, su historia y los demás seres humanos.

Un país que registra la historia de sus libros para niños está, en cierto modo, registrando la historia de sus futuros lectores.

Por eso, esta obra de Avelino Stanley no debería permanecer solamente en manos de especialistas. Su destino natural está también en las escuelas, las universidades, las bibliotecas, las familias y los espacios donde se forman lectores. Stanley ha documentado lo que hemos escrito para nuestros niños. Ahora corresponde a las nuevas generaciones leerlo, continuarlo y crear la literatura que leerán los niños dominicanos del futuro.

Recomendamos, por ello, la adquisición y lectura de esta historia de nuestra literatura infantil y juvenil.

Su valor excede ampliamente los RD$5,000 de su precio de venta, porque no se trata únicamente de comprar un libro: se trata de conservar una memoria, reconocer a quienes escribieron para las nuevas generaciones y comprender que cada cuento, cada poema y cada aventura entregada a un niño puede ser el comienzo de una vida entera vinculada a la lectura.

 

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