ARS Reservas promueve la prevención y el bienestar con la segunda edición de su feria de salud

Gabirondo, vicepresidente ejecutivo de ARS Rservas,  hace recomendaciones practicas a partir del concepto

Santo Domingo. – ARS Reservas ofreció a los colaboradores de la Familia Reservas y relacionados una jornada de salud con la segunda edición de su feria “Tu salud, tu mayor reserva”, en el club del Banco de Reservas.

La actividad inaugural fue encabezada por el vicepresidente ejecutivo de ARS Reservas, Martín Gabirondo, y contó con la presencia de ejecutivos de las Empresas Subsidiarias, clientes y patrocinadores.

La feria de salud se desarrolló durante dos días y estuvo enfocada en promover la prevención, el autocuidado y el bienestar a través de charlas, consultas médicas, oftalmológicas, vacunación para adultos y niños, evaluaciones preventivas y orientación especializada.

La jornada contó con el apoyo de Cortina Medical, ODONTODOM, OPTIMAX, NUMED, Amadita, Cimer, PREDIAG, Centro Médico Express, Instituto Espaillat y Cabral, Laboratorio Referencia y el Ministerio de Salud Pública. Más de 20 marcas patrocinadoras robustecieron la propuesta de esta segunda edición para el disfrute de sus visitantes.

La iniciativa responde a la visión de la institución y de Banreservas de fortalecer el enfoque preventivo de ARS Reservas, promoviendo estilos de vida saludables y ofreciendo un acompañamiento más oportuno.

Las recomendaciones prácticas:

En un documento del departamento de Educación de ARS Reservas, se plantean importantes recomendaciones en torno al concepto planteado por Gabirondo:

Tu salud, tu mayor reserva. Hay personas que protegen cuidadosamente sus ahorros, sus propiedades, sus documentos importantes y sus inversiones. Revisan sus cuentas, aseguran su vehículo y hasta guardan dinero para las emergencias. Pero existe una reserva mucho más importante que todas esas: la salud.

Porque cuando la salud se deteriora, muchas de las cosas que hemos acumulado pierden temporalmente su capacidad de hacernos felices. Por eso, cuidar la salud no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión cotidiana en nuestra propia vida.

  1. No esperes a sentirte mal para ocuparte de tu salud. Una de las mayores equivocaciones es acudir al médico solamente cuando aparece un síntoma.

Los chequeos periódicos permiten identificar factores de riesgo y enfermedades en etapas en las que pueden ser más fáciles de tratar. La prevención no garantiza que nunca enfermemos, pero aumenta las posibilidades de detectar a tiempo aquello que requiere atención.

Recomendación: Establece un calendario personal de evaluaciones médicas de acuerdo con tu edad, antecedentes familiares, condiciones de salud y las indicaciones de tus profesionales sanitarios.

  1. Conoce tus propios números: Hay cifras que conviene conocer: presión arterial, peso, glucosa, colesterol y otras mediciones que el médico considere apropiadas. No se trata de convertirse en especialista, sino de conocer el estado básico de nuestro organismo y reconocer cuándo algo cambia.

Recomendación: Conserva tus resultados médicos y compáralos a lo largo del tiempo con tu profesional de salud.

  1. Come para vivir, no solamente para satisfacer el apetito. = La alimentación cotidiana es una de las formas más concretas de cuidar esa reserva llamada salud. No hace falta convertir cada comida en una complicada operación nutricional. Muchas veces se empieza por decisiones sencillas: más frutas y vegetales, suficiente agua, mayor variedad de alimentos y moderación en productos con exceso de azúcar, sal y grasas.

Recomendación: Antes de comer, pregúntate: ¿Esta elección alimenta mi cuerpo o solamente satisface un deseo momentáneo?

  1. El movimiento también es medicina preventiva: El cuerpo humano necesita movimiento. Caminar, bailar, montar bicicleta, nadar, hacer ejercicios de fuerza o practicar alguna actividad física adecuada a nuestra condición puede formar parte de una vida saludable.

Recomendación: Evita pensar que si no puedes dedicar una hora al gimnasio, no puedes hacer actividad física. Empieza con lo que sea posible y aumenta progresivamente, siguiendo las recomendaciones profesionales cuando sea necesario.

  1. Dormir también es cuidar el patrimonio. El sueño suele ser una de las primeras cosas que sacrificamos cuando tenemos demasiadas obligaciones. Sin embargo, descansar adecuadamente forma parte de una vida saludable.

Recomendación: Establece horarios razonablemente regulares para dormir y procura crear condiciones que favorezcan un descanso adecuado.

  1. No ignores las señales de tu cuerpo: un cambio persistente merece atención. Un dolor que no desaparece, una pérdida inexplicable de peso, cambios persistentes en hábitos corporales, sangrados anormales, dificultad respiratoria, una lesión que no cicatriza o cualquier otro síntoma nuevo o persistente debe ser consultado con un profesional.

Recomendación: no conviertas la búsqueda de información en internet en sustituto de una evaluación médica.

  1. La salud mental también forma parte de la reserva. • La salud no termina donde comienza el pensamiento. El estrés prolongado, el aislamiento, la tristeza persistente, la ansiedad o la pérdida de interés por actividades habituales merecen atención.

Recomendación: Hablar con una persona de confianza o buscar ayuda profesional cuando sea necesario no constituye una debilidad. También es una forma de prevención.

  1. No te automediques por costumbre: “Eso mismo me pasó una vez y tomé esto” puede convertirse en una peligrosa forma de manejar la salud. Un medicamento que fue apropiado para una persona o para una enfermedad determinada puede no serlo para otra situación.

Recomendación: Consulta a un profesional antes de iniciar, suspender o modificar tratamientos, especialmente si utilizas varios medicamentos.

  1. Vacunarse también es ahorrar sufrimiento. Las vacunas forman parte de las herramientas de prevención disponibles para proteger a las personas y a las comunidades frente a determinadas enfermedades.

Recomendación: Mantén actualizado tu esquema de vacunación de acuerdo con tu edad, condiciones particulares y las recomendaciones de las autoridades sanitarias y profesionales que te atienden.

  1. La salud también se construye con pequeños hábitos. = A veces imaginamos que cuidar la salud exige grandes sacrificios. Pero muchas decisiones importantes ocurren en momentos aparentemente insignificantes: subir las escaleras, caminar un poco más, elegir mejor los alimentos, dormir a una hora razonable, acudir a una consulta pendiente, tomar los medicamentos correctamente o abandonar un hábito perjudicial. La salud se parece a una cuenta de ahorro: cada pequeño aporte cuenta.

Reserva que no se puede heredar

Podemos heredar una casa, una cuenta bancaria, una biblioteca, una empresa o cualquier otro patrimonio. Pero nadie puede entregarnos su salud como quien entrega una propiedad. Por eso, cada persona tiene una responsabilidad particular con su propio cuerpo y su bienestar.

Y hay una paradoja que merece ser recordada: muchas veces comenzamos a valorar nuestra salud precisamente cuando la perdemos.

¿Por qué esperar? Si tenemos una reserva económica, procuramos protegerla. Si tenemos una propiedad, la mantenemos. Si tenemos un vehículo, lo revisamos. ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestro organismo?

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