Brito…un montaje insignia (Crítica teatral)
Una pena la falta de un mayor patrocinio. No se entiende que un proyecto de este nivel, que se repite el próximo fin de semana, no haya tenido mayor apoyo. Hay realidades difíciles de asimilar. Es de lo mejor de los últimos años en escenario. Brito es uno de los cinco mejores cantantes románticos de todos los tiempos.
Fotos: Mika Pasco.

SANTO DOMINGO. Como producción teatral, Brito es un proyecto que claramente se inscribe entre lo mejor de lo presentado en 2026.
Su tema y su personaje, su dirección, el conjunto de actuaciones por parte de un elenco de primera consideración, el uso preciso de su universo luminoso y el uso dramático de sus sombras, vestuario, peluquería y escenografía grácil, puntual, práctica y simbólica, todo en este trabajo conspira para aparecer en los gustos preferenciales de quienes lo vieron y de aquellos que coyunturalmente habrán de juzgarlo como parte del teatro dominicano del 2026.
El montaje es impecable, penetrante emocionalmente y de un alto valor desde la perspectiva del patrimonio cultural e histórico que involucra la obra, vida y muerte de Eleuterio Brito —descubierto en un parque de Santiago limpiando zapatos como jovencito por Anita Pastor (personaje que merece igualmente su propia reivindicación histórica)—.
Lo disfrutado es un concierto teatral matizado por una calidad excepcional tejida en torno a un personaje que merece este y otros muchos homenajes, más allá de la designación con su nombre del Teatro Nacional, el escenario más alto y noble de la República Dominicana.
Entre sus muchas formas de crecimiento social, el teatro tiene una singular: presentar el pasado, sus recuerdos, sus figuras de mayor significado, y ponerlas en la atención del público de hoy.
Lo actoral

Brito es un plato de delicias interpretativas. La elección de Héctor Aníbal Estrella (Eduardo) no pudo ser más acertada; difícilmente se habría encontrado un actor que exhibiera al mismo tiempo sus condiciones actorales, vocales y su parecido con el cantante puertoplateño. Se desempeña con entrega y sentido de proximidad respecto del lazo que crea con el público.
Elvira Taveras queda tal cual es: una maestra teatral con una trayectoria respetable tras la entrega de tantos papeles. Creemos que la selección de ella para el rol de Rosa Elena no fue la mejor debido a la diferencia notoria de edad. Pero es solo un punto de vista. Probablemente Michelle Cruz (a quien no conocemos en persona ni es necesario) hubiera sido una mejor elección, dicho esto sin desmerecer la entrega de Elvira. Tal vez sea capricho de crítico y no tenga razón. ¿Quién sabe? Cruz interpreta con mucha gracia y acierto a La Francesita, Kiky y Monguita.

Augusto Feria estuvo brillante en el momento en que encarna nada menos que seis personajes: Julio González Herrera, el segundo es Bartolo (de estirpe cochoprimesca), el tercero es Pancho García, luego interpreta a José María, después a Pedro Vargas y al loco del manicomio que mata hormigas imaginarias.
El Bartolo borracho en el manicomio se roba toda la estelaridad y por momentos es el rey del escenario. No opaca a Brito, pero el público se llena de la gracia de Feria.

Ernesto Báez es un actor de tablas a tomar en cuenta y se entrega al representar a Piro Valerio, mientras que Orestes Amador pone la gracia caribeña al representar a Chispita, Actor 1 y Kid Chocolates.
Mención aparte merece Lidia Ariza, maravillosa en sus roles de la monja, la tía y la madre, impregnando sus personajes, sobre todo a los dos últimos, de una gracia popular vestida de tigueraje real. Una actuación secundaria que debería ser premiada, aun cuando nuestros premios de arte casi nunca contemplan papeles no protagónicos.

La labor de Dunia de Windt
Iniciada como actriz en Teatro Gratey, Dunia de Windt ha producido buena parte del mejor teatro de estos años:
- 2017: Nuestras mujeres, del dramaturgo francés Éric Assous y dirigida por Manuel Chapuseaux (quien sería luego su director fetiche).
- 2018: Arte, de Yasmina Reza, dirigida por Elvira Taveras.
- 2019: El precio, de Arthur Miller, con Indiana Brito a cargo de la dirección.
- 2022: Tu mejor enemiga, del dramaturgo Jean Marboeuf y con Manuel Chapuseaux en la dirección.
- 2023: La fiesta del Chivo, adaptación de la novela de Mario Vargas Llosa con dirección de Manuel Chapuseaux.
- 2024: El coronel no tiene quien le escriba, a partir de la novela del realismo mágico escrita por Gabriel García Márquez.
- 2025: ¡Ahora que vuelvo, Ton!, a partir del cuento del narrador petromacorisano René del Risco (dirección de Manuel Chapuseaux).
- 2025: Dos viejos pánicos, de Virgilio Piñera, dirigida por el cubano Raúl Martín.
¿Pero… y el patrocinio?
Todas las fotos del montaje son del artista visual Mika Pasco.
Faltó mucho respaldo, a juzgar por lo que se evidencia en el programa de mano: apenas siete patrocinadores, de los cuales al menos tres corresponden a intercambios. ¿Cuántos patrocinios millonarios se otorgan en este país a eventos de consumo cultural superficial y hasta desechable?
Los patrocinadores: Banco Popular Dominicano, Cámara de Diputados, Banco BHD, periódico Hoy, Brugal, Seaboard, Grupo Estrella, Presidencia de la República, Promipyme y el Ministerio de Cultura; a nuestro juicio, muy poco. Hay que vigorizar el respaldo al arte en general, en especial cuando comporta contenidos de trascendencia: revisar la Ley de Mecenazgo, sensibilizar al sector privado y, en especial, a empresas que participan en el apoyo a proyectos que probablemente no tengan la importancia de este.
Los 5 grandes cantantes
A propósito de Brito, de tener que elaborar una lista o ranking de los cinco mejores vocalistas del bolero, la canción romántica y la interpretación lírica con perfil popular, tendríamos, en orden de importancia:
- Eduardo Brito (1906-1946): Sin dudas, el número uno por trascendencia histórica y dimensión vocal. No fue simplemente un cantante popular: fue barítono de categoría internacional, intérprete de ópera y zarzuela, y llevó la voz dominicana a escenarios de Europa, Estados Unidos y América Latina. El Teatro Nacional lleva justamente su nombre. Con un repertorio que abarcó zarzuela, romanza, vals, bolero y canción, su voz tenía una extensión extraordinaria: se documenta que su tesitura de barítono podía alcanzar alturas de tenor. Su participación con la compañía de Eliseo Grenet lo llevó a Europa y lo convirtió en una figura de reconocimiento internacional. Ninguno de los restantes miembros de esta lista alcanza su combinación de voz, dimensión lírica, trayectoria internacional y valor histórico fundacional.
- Lope Balaguer (1925-2015): Gran maestro dominicano del bolero y la balada, punto culminante de la canción romántica dominicana del siglo XX. Tuvo más de seis décadas de carrera y fue descrito como maestro del bolero y «mago de la balada», destacándose por su afinación, matices, dominio rítmico, dicción y capacidad dramática.
- Rafael Colón (1918-1991): La gran voz masculina de la primera edad de oro del bolero dominicano. Cantante y compositor perteneciente a la generación que construyó el bolero dominicano antes de la gran explosión de la balada moderna.
- Napoleón Dhimes: Destacado dentro de la tradición de la canción romántica y lírica de la radio dominicana, uno de los grandes especialistas de la canción romántica nacional.
- Juan Lockward: Pertenece a esa generación extraordinaria de cantantes dominicanos que hicieron del bolero y la canción una expresión refinada, íntima y técnicamente exigente.

En fin…Brito es….
El montaje de Brito, bajo la dirección de Manuel Chapuseaux y la producción general de Dunia de Windt, es de lo mejor que se ha visto en este año 2026. Representa un doble clamor de justicia: la reivindicación de la obra del mejor cantante dominicano de todos los tiempos y la necesidad de que proyectos de este nivel sean respaldados por patrocinios que representen una verdadera inversión en la promoción de la cultura y el conocimiento de la historia, sirviendo a la vez como un desafío para cineastas y documentalistas.
De la vida y muerte de Brito se han debido hacer, además, documentales y películas, ya que su existencia implica sucesos sumamente adaptables al lenguaje audiovisual. Quienes puedan ir a verla tienen la oportunidad esta tarde a las seis en la Sala Ravelo, y el próximo fin de semana de viernes a domingo. Hay allí material de sobra para otros montajes de teatro.







