SANTO DOMINGO. Se encuentra en la capital dominicana el ex sacerdote y gestor de la lucha por la defensa de las y los inmigrantes latinoamericanos a España, Pedro Álvarez Pastor, quien ha producido un documento que orienta sobre el fenómeno de las bandas juveniles dominicanas y de origen latino en esa nación europea.’

Su texto es el siguiente:

Pedro Álvarez Pastor

Con mucho despliegue mediático, se ha destacado el operativo de la Guardia Civil que en España intervino unas viviendas y realizó arrestos de jóvenes dominicanos vinculados a bandas, a raíz de lo cual se han formulado comentarios que aprecio se originan en el desconocimiento de este fenómeno social. Parecería que es un tema de ayer…. Y no.

A propósito de que vuelven a sonar las bandas llamadas juveniles latinas en España, es pertinente establecer que no se trata de un fenómeno de hoy día por mucho que le se quiere denominar en este momento así, como si fuera un acontecimiento iniciado  hace poco  con  causas y consecuencias del momento.

En el mundo, esas bandas tienen su origen en la década de los sesenta y surgen como una rebelión social en USA ante una sociedad que un día sí y otro también ve como aviones de USA descargan féretros con cadáveres de jóvenes negros y hispanos víctimas de un conflicto bélico, que ellos no han provocado, ni desean pero en el que si ponen los muertos.

FOTO CORTESIA DE EL CIERRE DIGITAL

Además, la sociedad estadounidense se encuentra envuelta en un racismo duro que va a costar la muerte de un presidente como John Kennedy  y un activista pacifista como Martin Luther King.

El mundo mediático controlado por el poder económico y político, tiene interés en presentar este fenómeno como una consecuencia del movimiento musical Rock and roll, cuando este no es ni más ni menos que una consecuencia del lenguaje de una juventud que quiere expresar su disconformidad a través de la protesta con este modo musical afroamericano, que es el que sufre las consecuencias de la marginación social.

Es verdad que este fenómeno se extiende rápidamente por toda Europa  con las más variadas expresiones  de rebeldía y protesta en los principales ciudades europeas llevándonos hasta la rebelión estudiantil francesa de 1968, que en ciertas capas sociales llega con tintes de cambio político, ante las exigencias  de una  juventud que no acepta ser manipulada y tratada como carne de cañón.

Esta rebelión se expresa de múltiples formas dependiendo de los países, pero casi siempre a través de ciertos géneros musicales y para la depreciación de la protesta se acuñan varios conceptos despectivos como es el fenómeno hippie,  ligándose  no solo a la música psicodélica afroamericana sino también a las drogas y al   amor libre.

Esta demanda de la juventud de esta época, es el deseo de tener una sociedad libre  pero pacífica, que los jóvenes rebeldes Norteamericanos  van acuñar con el lema AMOR Y PAZ.

En los años 60’s, Estados Unidos vive el recrudecimiento de la guerra fría entre la Unión Soviética y los USA pero internamente vive la realidad de una sociedad de discriminación social y racial, que son las que causan los movimientos rebeldes.

Es una lucha por la igualdad y el respeto plural de una sociedad democrática en igualdad.

En España

Este fenómeno llega expresamente en los años 80’s a  Madrid, de la mano de varias bandas juveniles en cuya trayectoria histórica figura la Banda de los Ojos Negros, temida y perseguida.

Frente a este fenómeno y siguiendo la trayectoria de otros países especialmente de Estados Unidos, los supuestos amantes del orden establecido también quisieron ligar esta realidad a los medios musicales ligados a la cultura afroamericana, de hecho hay testimonios de intelectuales de la época que las achacaban al rock y le definían  como  baile, delirio endemoniado y antiestético, ejercicio gimnástico traducido  en saltos carnavalescos y a sus seguidores les definían como retrasados mentales. Hubo otros que definían el ROCK como el himno del Gamberrismo.

No falto un ilustre  intelectual de la época que definieron a Bill Haley y Elvis Presley como héroes demenciales y Cesar Ruano otro intelectual del momento dijo que estos bailes atentaban contra la dignidad humana y el Estado no podía quedarse de brazos cruzados.

En ese momento era muy famoso el movimiento juvenil francés al que imitaban mucho otros grupos del momento que se llamaban los Blusons Noirs por sus chaquetones negros.

En España, la banda de Los Ojos Negros era dirigida  por Juan Luis, un joven que vivía en la  Plaza Legazpi procedente  de una familia promedio, a quien visité  varias veces y de quien tengo fotografías. Su madre era una mujer extraordinaria. Fue muerto  a tiros por la policía.

Los integrantes de estas bandas, tanto de Oporto como de Los ojos Negros  procedían de Pan Bendito, Usera, Vallecas, Orcasitas, Carabanchel, en esta época apenas había inmigrantes extranjeros en España,  pero sí había inmigrantes del interior que por su rudeza alimentaban  bandas urbanas altamente peligrosas.

También estaba la Banda Oporto dirigida por dos jóvenes cuya sede se encontraba en el Rastro, incluso uno de sus miembros en aquella época regentaba una de las tiendas de allí, que servía de centro de reagrupamiento y abastecimiento. Había otras, pero  menos importantes, como Las Ranas verdes.

Estas bandas eran violentas y en aquella época en una de las encuestas que se hizo el 43 %, sus miembros  decían que se agrupaban  en ellas por motivos de seguridad y protección.

Durante mucho tiempo se fueron reuniendo en la Parroquia de la Paloma, en el salón de actos, de la calle Toledo 98, bajo la protección del párroco de entonces el Padre Jesús donde acudían hasta cerca de 200 personas e iban personalidades hablarles como el jugador de baloncesto del Real Madrid RORO y otros cantantes triunfadores de la sociedad del momento.

Los pertenecientes a la banda tenían un lenguaje especial, era el ARGOT interno de comunicación entre la banda, semejante al caló gitano que solamente los pertenecientes a la banda manejaban y a través de él expresaban su forma de ser y de vivir. Un lenguaje que solamente ellos entendían.

Sus actividades eran casi exclusivamente los fines de semana y se expresaban a través de vehículos robados tanto carros como motos, con cadenas ,  cuchillos y pistolas, escogiendo la carretera del aeropuerto para actividades de competición, en ese momento no había inmigrantes apenas, eran españoles  pertenecientes a barrios pobres, que eran las canteras de estos jóvenes, donde las patologías sociales del momento como eran la soledad, la falta de oportunidades, la desestructuración social, la exclusión les impulsaba a buscar una solución a su vida, no diferente a los motivos por los que hoy se agrupan.

En aquel momento una de las emisoras de radio de mayor trascendencia en España como era  SER, la cual tenía un programa  con uno de los más famosos periodistas del momento llamado José Luis Pecker y cuyo programa se titulaba A QUIEN CORRESPONDA , hizo una entrevista al cura coadjutor de la Parroquia de La Paloma , que llevaba el programa de integración  de los jóvenes, dicho evento estaba programado,  para una duración tres días en dicha emisora, con entrevistas a personas que estaban dentro del proceso de las bandas pero que fue cancelado por las autoridades competentes del momento al segundo día de comenzar ,porque no respondía a las expectativas políticas del momento.

El fenómeno actual de las bandas urbanas, que así era como se llamaban, es anterior al fenómeno migratorio de los años 90, tiempo en el cual, distintas organizaciones de inmigrantes alertaron a todos los gobiernos del riesgo que llevaba la falta de integración no solo de los inmigrantes , sino de los más desfavorecidos y excluidos del sistema.

En el caso del colectivo dominicano se dio posteriormente puesto que el modelo migratorio tuvo unas características propias, dado que los hijos de inmigrantes llegaron a partir de los años 2000 y el proceso fue muy lento.

Eran hijos de trabajadoras domésticas en su mayoría y estas comenzaron el proceso de reagrupación familiar cuando fueron cambiando el modelo migratorio, es decir  en la medida que adquirían  la legalidad, salían del proceso de internas, que equivalía a la explotación más vergonzosa, para comenzar el proceso de externas, lo cual les permitía tener un apartamento, eso sí en lo más remoto del centro de la ciudad y en lugares proclives a semejanza de apartheid, barrios obreros y marginados.

La marginalidad es el abono más eficaz para este tipo de fenómenos.

Muchos niños de dominicanos, que en gran parte eran hijos  de madres solteras o aunque fueran casadas todavía no había llegado el padre de familia a España, trabajan de madrugada hasta la noche y nunca pudieron llevar un control del ausentismo escolar de sus hijos, ni de los problemas que lleva un descontrol de integración con un sistema educativo que no integraba, sino que era muy propicio al bulling psicológico y educacional.

Eran niños a quienes se admitía en el colegio con un nivel muy por debajo del español, lo cual les llevaba a una marginación educativa y a un complejo de inferioridad que alimentaba la necesidad de fortalecer su ego a través de redes sociales que dieran poder y autoestima.

Eran minoría en barrios donde  ni siquiera a causa de su trabajo podían seguir el proceso educativo de sus hijos, lo cual les llevaba a agruparse y marcar territorios colectivos.

A pesar de lo que he oído en algunos debates las bandas nacen, como aconteció en USA a causa de la marginación social y el racismo.

La inmigración es un valor incalculable cuando hay capacidad de saber gobernar con políticas inclusivas y es un desastre y arma de doble filo cuando se deja al libre albedrío.

La embajada dominicana ante el Reino de España en la actualidad desarrolla actualmente un programa de integración/inclusión y prevención social en los sectores en los cuales se verifica la incidencia de las bandas juveniles especialmente de origen dominicano.

Las bandas urbanas latinoamericanas  han nacido en situaciones  de vulnerabilidad  y de marginación social en una política migratoria que ha dejado mucho que desear en este sentido con la integración de la juventud inmigrante y en  cualquier lugar donde se analicen y aunque haya gente que no quiera verlo se han recrudecido allí donde el racismo cultural y social se ha hecho más fuerte.

A mayor desestructuración y racismo social mayor virulencia.

A mejores procesos de integración y respeto social de las minorías, menores traumas sociales y humanos y mayor aporte al desarrollo de los países. El mejor aliciente para beneficiarse de la riqueza migratoria, es una política de integración global y justa.

 

Santo Domingo 11 de Febrero de 2022.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista