El cine de la India: técnica e imaginación, con potencial de intercambio con la RD
Una industria de la cual hay mucho que aprender e intercambiar: un universo múltiple y fascinante con amplias posibilidades de coproducción con la República Dominicana. Ya hubo una experiencia concreta en 2024 con la película Courage, con la participación de Paula Ferry y Ernesto Báez.
SANTO DOMINGO. El cine de la India es una tradición audiovisual iniciada en 1913 con la película Raja Harishchandra, dirigida por Dadasaheb Phalke, considerado el padre del cine indio. Se trata de una cinematografía respecto de la cual industrias audiovisuales emergentes, como la dominicana, poseen un amplio potencial de desarrollo en materia de coproducciones, transferencia tecnológica e intercambios culturales.
Antes incluso de esa primera producción, como ocurrió en muchos otros países —incluida la República Dominicana—, ya se había sembrado la semilla del cine con las primeras proyecciones realizadas por los Hermanos Lumière en 1896 en Bombay, hoy Mumbai.
El público dominicano ha tenido acceso al cine hindú en años recientes gracias, en gran medida, a la expansión de plataformas como Netflix, que han difundido producciones de distintas calidades y géneros.
Sin embargo, más allá de esa ventana digital, se trata de una cinematografía con profunda tradición, identidad propia y códigos narrativos reconocibles: historias épicas, intensos melodramas, giros argumentales enfáticos, números musicales coreografiados y una duración extensa que suele oscilar entre dos horas y media y tres horas y media.

Más recientemente, el cine de la India ha tenido dos manifestaciones muy visibles en el país. El recién concluido Festival de Cine Global Santo Domingo dedicó su XVIII edición —celebrada entre finales de enero e inicios de febrero— a esa cinematografía, mientras que la embajada india amplió la experiencia con el ciclo Hola Bollywood, realizado del viernes 20 al domingo 22 de febrero en la sala 6 de Downtown Center, operada por Caribbean Cinemas.
Ambos eventos evidenciaron cuán variado, múltiple, diverso y trascendente puede ser el cine indio, una industria de la que —audiovisualmente— la cinematografía nacional aún tiene importantes lecciones por aprender.
TRAILER DE DANGAL
Dang
Las películas proyectadas en Hola Bollywood fueron: The Diplomat; la épica y visualmente exuberante Kantara; la ya clásica Dangal —la más taquillera en la historia del cine indio, con una recaudación internacional superior a los 300 millones de dólares en 2016—; y el drama histórico Bajirao Mastani.
También estaba pautada la aventura épica y patriótica RRR, ganadora del Óscar a Mejor Canción Original por “Naatu Naatu” en la 95.ª edición de los Premios Óscar, pero —por razones no explicadas al público— no fue proyectada. En su lugar, se repitió Bajirao Mastani el domingo 22. Sería deseable que la embajada gestione una futura exhibición en pantalla grande, pues la experiencia cinematográfica colectiva resulta incomparable con el visionado doméstico en streaming.
El ciclo Hola Bollywood fue inaugurado con un breve acto protocolar en el que intervinieron el embajador de la India en el país, Kishan Dan Dewal; el embajador Jorge Santiago, en representación del Ministerio de Relaciones Exteriores; y Zumaya Cordero, directora de Operaciones de Caribbean Cinemas. Todos destacaron la importancia del cine como puente de intercambio cultural entre ambas naciones. Un nutrido público asistió a las funciones con acceso gratuito.
“Bollywood” es el nombre popular de la industria cinematográfica en hindi con sede en Mumbai. El término surge de la combinación Bombay + Hollywood y designa solo una parte del cine indio, aunque es la más influyente a nivel internacional. No obstante, varias de las producciones más taquilleras recientes provienen de las industrias del sur del país —en lenguas telugu, tamil y kannada— que actualmente lideran los grandes blockbusters nacionales.
La India figura entre los mayores productores de cine del mundo. Según estimaciones de comercio internacional, realiza cientos de producciones anuales en más de veinte idiomas y dialectos. Aunque las cifras varían según la fuente y la metodología, el volumen total suele superar las 800 películas al año, distribuidas entre diversas industrias regionales. El país cuenta con miles de salas de exhibición y un consumo interno que moviliza millones de espectadores diariamente.
Colaboración con América Latina
El cine indio ha tenido pocas coproducciones formales con América Latina, aunque existen casos concretos y acuerdos recientes que indican un interés creciente.
Entre los ejemplos más relevantes figura Brasil con Bollywood Dream (2010), dirigida por la cineasta Beatriz Seigner, considerada la primera coproducción entre ambos países. Argentina participó en Hermanas de los árboles, filmada en territorio indio con realizadores argentinos, y Colombia ha firmado acuerdos de cooperación recientes. Asimismo, existen proyectos o convenios en desarrollo con México, Panamá y Chile.

En el caso dominicano, destaca la experiencia de la película india Courage, presentada en el 17.º Festival de Cine Global de Santo Domingo (2025), que contó con la participación estelar de la actriz dominicana Paula Ferry. En la cinta también interviene el actor Ernesto Báez. Inicialmente se contempló rodar parte del proyecto en territorio dominicano; durante la fase de investigación, el equipo evaluó talento local y, debido al notable parecido físico de Ferry con una actriz hindú, fue invitada a audicionar para el personaje de Succhi, rol que obtuvo.
Las novedades técnicas y artísticas
El cine sonoro indio comienza en 1931 con Alam Ara, obra que introduce canciones y danzas como elemento narrativo esencial, rasgo que se convertiría en una de sus señas de identidad más reconocibles.
Entre las décadas de 1950 y 1960 se desarrolla la llamada Edad de Oro, etapa artística fundamental en la que destacan figuras como Raj Kapoor, Guru Dutt y Mehboob Khan, cuyas obras combinaron crítica social, romanticismo y humanismo, al tiempo que alcanzaban mercados internacionales como la Unión Soviética, Medio Oriente y diversas regiones de Asia.
Durante los años 70 y 80 se consolida el llamado cine “masala”, fórmula popular que mezcla acción, melodrama, romance, comedia y música, con el arquetipo del héroe rebelde y el espectáculo coreográfico como sello distintivo.
La internacionalización se intensifica en los años noventa con títulos emblemáticos como Dilwale Dulhania Le Jayenge, que conectó con la diáspora india y logró un éxito sostenido en taquilla.
Desde el año 2000 hasta la actualidad, la industria ha apostado por superproducciones, coproducciones internacionales, avances tecnológicos y una presencia creciente en plataformas digitales, lo que ha ampliado notablemente su visibilidad global.
Las más taquilleras
Entre las películas indias de mayor recaudación mundial destacan:
— Dangal (2016), dirigida por Nitesh Tiwari, con aproximadamente 330 millones de dólares y un enorme éxito en China, además de formar parte de la cartelera de Hola Bollywood 2026.
— Baahubali 2: The Conclusion (2017), de S. S. Rajamouli, con cifras estimadas entre 260 y 280 millones de dólares.
— RRR, también de S. S. Rajamouli, con recaudaciones aproximadas entre 160 y 180 millones de dólares y amplio reconocimiento internacional, consolidando la presencia global del cine indio contemporáneo.
En conjunto, la evolución histórica, la potencia industrial, la diversidad cultural y la capacidad de conectar con audiencias masivas convierten al cine de la India en un socio natural para futuras alianzas audiovisuales con la República Dominicana.
Más allá del intercambio cultural, el cine hindú representa una oportunidad estratégica para impulsar coproducciones, formación profesional, circulación de contenidos y expansión de mercados, en beneficio mutuo de ambas cinematografías.





