Terminó la Feria del Libro: la edición de 2027 tendrá 14 días y estos fueron sus cuatro mejores pabellones

En la clausura, el ministro de Cultura informó que se realizaron 844 actividades, a las que asistieron 200 mil personas. No se anunció el país invitado. Estos son los cuatro mejores pabellones (selección personal del autor).
SANTO DOMINGO. Con una clausura sencilla, artística y emotiva, en la que pronunciaron tres discursos de orden el director de Ferias del Libro, Nan Chevalier; la ministra de Cultura de Panamá, María Eugenia Herrera; y el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, concluyó la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026.

El acto incluyó una presentación del Ballet Folclórico Nacional, que interpretó una danza de los Guloyas, una bachata estilizada y sensitiva y, para el cierre, un merengue rítmico y rotundamente dominicano.
La ceremonia se realizó en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, con una asistencia en la que predominó el público joven. Dos líneas de asientos de la platea central fueron reservadas para funcionarios del Ministerio de Cultura y de la embajada del país invitado, Panamá.
El acto estaba anunciado para las 3:30 de la tarde, pero comenzó 45 minutos después. Fue una ceremonia sencilla, acorde con la costumbre de este tipo de clausuras.

Salcedo, tras agradecer el trabajo del equipo del Ministerio de Cultura para el montaje y desarrollo de la Feria, ofreció las cifras alcanzadas hasta el mediodía del 4 de octubre:
- RD$97.4 millones en ventas de libros.
- 714,322 visitantes.
- 844 actividades, a las que asistieron unas 200 mil personas.
Panamá agradece la dedicatoria.

La ministra de Cultura de Panamá, María Eugenia Herrera, agradeció la dedicatoria de la Feria a su país y resaltó que se lograron acuerdos para coproducciones cinematográficas entre ambas naciones.
Herrera es una consagrada artista de la escena: egresada de la Escuela Nacional de Danza de Panamá, se formó en el seno del Ballet Nacional de Panamá —el cual ofreció varias presentaciones durante la Feria—, donde fue primera solista y posteriormente bailarina principal, especializándose en ballet clásico, moderno y folclore.
Dirigió el Ballet Nacional de Panamá entre 2003 y 2007, y en su país se desempeñó como directora y productora de espectáculos y galas de obras como La Fille Mal Gardée, Don Quijote y El lago de los cisnes.
Nan Chevalier: la Feria no termina con la clausura
Nan Chevalier, director de las Ferias del Libro, introdujo la ceremonia de clausura indicando que se habían superado las expectativas en la tarea de fomentar un acercamiento del público —especialmente de niños y jóvenes— con la creación literaria. Sostuvo que la Feria no termina con el cierre de su última jornada, porque sigue siendo válida cada vez que un niño abre un libro para leer nuevas historias.

Reconocimiento a Juan Báez Melo
El librero Juan Báez Melo, quien fuera ejecutivo durante años de Librería Trinitaria y posee una larga trayectoria de apoyo a sus compañeros de oficio, fue reconocido por su trayectoria. Recibió una placa y un sobre con efectivo de manos del ministro de Cultura, acompañado por Pastor de Moya (viceministro de Identidad Cultural y Ciudadanía), Nan Chevalier y otros funcionarios. Fue un reconocimiento muy aplaudido por el público.

Los cuatro mejores pabellones
La costumbre de premiar los mejores pabellones de la Feria del Libro, iniciada durante la gestión de José Rafael Lantigua, ya no se desarrolla. Sin embargo, de haberse mantenido, a nuestro juicio estos cuatro espacios habrían merecido los principales reconocimientos:
- Mejor concepto museográfico: Pabellón José Mármol. El premio al mejor concepto museográfico habría correspondido al pabellón del poeta homenajeado, José Mármol. Con una fachada que remite a El ojo del arúspice, primer libro de Mármol, el interior convierte su trayectoria en una narración visual mediante libros, fotografías, textos, una máquina de escribir, referencias a Conversación en La Catedral y un módulo circular con muestras de su poesía. Incluso incorpora un espacio de conversación ambientado como café. Su principal mérito consiste en contar visualmente quién es José Mármol, lo que lo diferencia de un simple espacio de exhibición bibliográfica.

- Pabellón más completo y espectacular: Panamá. El reconocimiento al pabellón más completo y espectacular habría correspondido al Pabellón de Panamá, país invitado de honor. Construido desde cero, con una estructura de considerable dimensión frente al Museo de Historia Natural, integró literatura, fotografía, símbolos nacionales, vestimenta folclórica, gastronomía, café, audiovisuales y un anfiteatro para presentaciones. Fue, además, un espacio concebido no solo para exhibir libros, sino para ofrecer una experiencia cultural panameña integral.
- Pabellón más visitado y popular: Cómic. El Pabellón del Cómic fue nuevamente el gran fenómeno juvenil. Si el criterio principal fuera la capacidad de atraer a los jóvenes, este espacio podría incluso ocupar el primer lugar. El pabellón fue más grande en tamaño respecto a ediciones anteriores y reunió exposiciones, venta de cómics y accesorios, un mural dedicado a Harold Priego, una pared para dibujar libremente, videojuegos y una sala para conferencias y paneles. Su éxito radica en que no obliga al joven a comportarse como un visitante convencional de una feria literaria: puede leer, dibujar, jugar, observar, comprar y participar. Fue uno de los mejores ejemplos de cómo la FILSD 2026 amplió la idea de literatura hacia la cultura gráfica y audiovisual, además de desarrollar una programación formativa sobre el género con figuras nacionales e internacionales. La concurrencia fue tal que, durante los últimos cuatro días (de jueves a domingo), hubo que organizar largas filas para el acceso.

- Mayor impacto familiar: Pabellón Infantil. El Pabellón Infantil fue el gran polo familiar de la feria. Ante este espacio, la palabra clave fue participación. Su programación incluyó unas 70 jornadas de cuentacuentos, teatro, cine, presentaciones, talleres y encuentros con autores y artistas, además de actividades de origami y facilitadores sobre medioambiente, derechos de la niñez, valores, emociones, historia e identidad dominicana. Su fortaleza estuvo en su capacidad para convertir a la niñez en un público esencial y no simplemente complementario.
Mármol puede estar tranquilo.
El relanzamiento público abrumador del que fue objeto la obra de José Mármol ha sido una de las dimensiones más notables del evento ferial, incluyendo los reconocimientos que recibió y el lanzamiento de sus libros por parte de la Editora Nacional.

¿Qué tal fue la feria?
La Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 consiguió algo más importante que llenar la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte: demostró que existe un público lector diverso, especialmente joven, y que el problema no parece ser la ausencia de interés por el libro, sino cómo convertir ese interés episódico en un hábito permanente.
La Feria se abarrotó de gente. No es posible para el periodista que acudió a diario establecer una cifra de asistentes totales, pero las fotos tomadas día a día dan cuenta de que el movimiento en los pabellones de venta era lento y de difícil avance. Buena parte de los asistentes compraban, mayormente, libros de costo menor a 300 pesos, aun cuando Avelino Stanley casi vendió 50 ejemplares de su Historia de la Literatura Infantil y Juvenil Dominicana a precio de 5 mil pesos la unidad.
Veamos algunos de sus aspectos más destacados:
- Rafael Peralta Romero mostró una forma sencilla y efectiva de promover un libro: acudir cada noche a firmar ejemplares y conversar directamente con los lectores.
- Banreservas ofreció otro ejemplo de participación ferial y sorprendió con los resultados de su Concurso Literario sobre la Bachata, ganado por ocho mujeres jóvenes cuentistas hasta entonces poco conocidas (tres de ellas situadas entre los primeros lugares). El Centro Cultural Banreservas desarrolló un programa intenso con atracciones literarias y culturales cada día; Mijail Peralta y su equipo se lucieron.
- La Comisión de Políticas de Igualdad de Género de la Junta Central Electoral presentó las ediciones centenarias de Historia de la literatura castellana (publicada en 1926 por la Editorial Altés de Barcelona), así como obras de Abigail Mejía, quien se desempeñó como corresponsal transatlántica del periódico La Vanguardia de Barcelona. La actividad tuvo como escenario el Museo de Historia Natural.

- La editorial Huerga y Fierro presentó Caribe en breves, de Ángela Hernández, en un acto multitudinario en el que la autora estuvo representada por su hija mayor, la abogada y magíster Carolina Soto Hernández, junto a una abrumadora presencia de familiares llegados desde diversos puntos del país y del exterior. Gustavo Olivo Peña tuvo su debut como crítico literario al presentar un estudio cuidadoso y colorido del volumen de cuentos de la escritora y Premio Nacional de Literatura.
- Sial Pigmalión presentó el libro de Euri Cabral sobre Juan Luis Guerra (grabando un especial en la sección de ADOMPRETUR, en la Sala de las Buenas Palabras) y la novela El último viaje del presidente, de Aralis Rodríguez, en un emotivo acto.
- Fue altamente emotivo el homenaje de la Cinemateca Dominicana al dedicar una tertulia a los libros del periodista Luis Beiro. El autor envió un mensaje a los asistentes y anunció, pese a estar maltrecho de salud, que en 2027 publicará su libro 20 películas raras del cine.
Tres imágenes decisivas
1. Los estudiantes
La primera imagen decisiva fue la de los estudiantes caminando entre los estands en busca de libros. Fue una experiencia —como siempre ha sido— de encuentro con el libro por parte de jóvenes que llegaron procurando clásicos y nuevas lecturas.
2. Los precios
La segunda imagen fue la de los precios. La Feria presentó una franja extraordinariamente accesible: libros desde RD300, promociones de dos ejemplares por RD1,100 y RD600. Un caso particularmente llamativo fue el de los dos tomos, en tapa dura, de la nueva Enciclopedia Dominicana: ambos se ofrecían por RD500 cada uno), cuando su precio regular es de RD$3,000.
Pero existe también la otra cara: una franja importante de libros entre RD2,500, mientras algunas obras especializadas alcanzan precios superiores. Destacó también La Banda Colorá, de Alejandro Paulino Ramos —una crónica histórica sobre la banda parapolicial criminal surgida durante los doce primeros años del gobierno del doctor Joaquín Balaguer—, la cual tuvo un gran movimiento a pesar de llegar a la Feria apenas seis días antes de finalizar.
Por ello, no resulta apropiado hablar simplemente de «libros caros» o «libros baratos»: lo que ha operado es un evento de precios escalonados. En materia de accesibilidad económica, la Feria merece una calificación de 8/10. El gran instrumento democratizador fue el Bono Libro: el Ministerio anunció unos 30,000 ejemplares gratuitos, obtenibles por el público tras participar en al menos dos actividades y completar los sellos del pasaporte entregado a los concurrentes.
3. Los libros que buscaban los jóvenes
La tercera imagen decisiva corresponde a los temas procurados. Los jóvenes no estuvieron simplemente asistiendo: estuvieron buscando y comprando libros.
Entre los títulos más mencionados por los libreros estuvieron El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry (como una puerta de entrada apropiada para adolescentes); Las noches blancas y Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoyevski; Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; y Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.
El dato merece atención porque desmonta la idea recurrente de que los jóvenes dominicanos no leen. Quizás leen de manera diferente, buscan otros formatos y responden a estímulos distintos, pero las imágenes de la Feria mostraron a una generación joven preguntando por libros, hojeándolos, comprándolos y formando largas filas para entrar a espacios como el Pabellón del Cómic.
Cultura y economía naranja
La FILSD 2026 parece haber producido más movimiento cultural que negocio editorial, aunque determinados títulos y segmentos —juvenil, clásicos, fantasía, literatura de entretenimiento y algunos grandes títulos dominicanos— están demostrando una demanda muy saludable. Las cifras finales de RD$97.4 millones en ventas obligan, sin embargo, a matizar esa primera impresión.
La Feria no fue solamente una multitud reunida en la Plaza de la Cultura; fue también un gigantesco experimento de lectura, consumo cultural, animación literaria y encuentro entre autores y lectores. Quizás su principal resultado no esté en los millones recaudados ni en los cientos de miles de visitantes, sino en una imagen mucho más sencilla: un joven que entra buscando un libro y sale con otro bajo el brazo.


