La Gran Salida y la televisión pública (Editorial)
La presentación especial de la Televisión Pública (RTVD) de La Gran Salida, con un resumen de lo que ha sido el proceso de esa planta televisora y la oferta de sus proyectos: nuevas historias, nuevas voces y la continuación de su proceso de transformación al servicio de la gente y de la República Dominicana, sirve para hacer algunas reflexiones de fondo.
Hay transformaciones institucionales que se miden por la cantidad de equipos adquiridos, por los programas estrenados o por la audiencia alcanzada. Pero hay otras, mucho más profundas, que deben medirse por el cambio de concepción. Ese es, a mi juicio, el principal mérito de la renovación que Iván Ruiz impulsa desde la dirección de Radio Televisión Dominicana (RTVD): intentar que el Canal 4 deje de ser visto fundamentalmente como una estación oficialista, vocera del gobierno de turno, para asumir progresivamente el concepto de televisión pública.
La diferencia no es semántica. Durante décadas, los medios estatales dominicanos estuvieron demasiado identificados con la comunicación gubernamental. RTVD cargó históricamente con esa percepción. La gestión de Ruiz ha planteado otra filosofía: una televisión financiada y administrada por el Estado, pero destinada a la sociedad, con contenidos de información, educación, cultura, entretenimiento, identidad nacional y servicio público.
El giro comenzó a hacerse visible en 2023, cuando RTVD presentó una nueva programación bajo el concepto de televisión pública, acompañada de una importante modernización tecnológica. La renovación incluyó controles maestros, estudios, cámaras, iluminación, microfonía y unidades para transmisiones en vivo.
Pero una televisión pública no se construye solamente con tecnología. Se construye, sobre todo, con contenidos propios. Y aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de la gestión de Ruiz.
RTVD ha producido proyectos que difícilmente podían asociarse con la tradicional programación de una televisora estatal. La Familia Espejo, creada por Ruiz junto a Laura Guzmán, llevó a pantalla situaciones de una familia dominicana real, utilizando el entretenimiento como instrumento para abordar valores y conflictos familiares.
Más trascendente todavía resulta Los Trinitarios, primera serie histórica animada dominicana realizada con captura de movimiento y CGI. La producción convierte un episodio fundamental de nuestra historia —el proceso que conduce a la Independencia de 1844— en un producto audiovisual dirigido especialmente a las nuevas generaciones. En 2026, RTVD entregó oficialmente la serie al Ministerio de Educación como recurso pedagógico.
También merece especial reconocimiento TopiTok, una apuesta por la televisión infantil que incorporó niños y niñas de distintos barrios y pueblos, acompañados por profesionales para garantizar su formación y cuidado. En un país donde la televisión abierta dedica cada vez menos espacio a la infancia, mantener un programa infantil producido diariamente desde una televisora pública tiene una importancia cultural que trasciende la audiencia.
La renovación también alcanzó la estructura diaria: El Mangú de la Mañana, Central de Noticias, Luna Llena, además de espacios culturales, educativos y de entretenimiento. Posteriormente se incorporaron nuevas propuestas y, en 2026, Noche Duerma, como parte de la ampliación de la oferta nocturna.
Otro cambio significativo está en el criterio periodístico. RTVD ha intentado construir una red informativa propia, con varias emisiones diarias de Central de Noticias, estudios específicamente destinados a noticias y una concepción que procura colocar la información como servicio ciudadano y no únicamente como reproducción de la agenda gubernamental.
Y hay un terreno donde la televisión pública tiene una responsabilidad particularmente importante: las grandes transmisiones nacionales. RTVD ha ampliado su presencia en acontecimientos deportivos de dimensión internacional, incluyendo los Juegos Panamericanos Santiago 2023, y en 2026 asumió un desafío mayor al convertirse en canal oficial de los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
El balance, por tanto, no debe reducirse a defender o cuestionar a una administración. Hay que reconocer una realidad: RTVD ha recuperado iniciativa, producción propia, presencia tecnológica y ambición institucional.
La verdadera prueba, sin embargo, será la permanencia del modelo. Una televisión pública no puede depender de quién sea su director ni del gobierno que esté en el Palacio Nacional. Si la transformación impulsada por Iván Ruiz logra convertirse en una política institucional permanente —con independencia editorial, calidad profesional, pluralidad, rendición de cuentas y servicio a todos los ciudadanos— entonces habrá producido algo más importante que una renovación de programación.
Habrá contribuido a cambiar la pregunta fundamental sobre el Canal 4: ya no qué gobierno habla por RTVD, sino qué República Dominicana puede hablar a través de ella.
Y esa sí sería una verdadera transformación de la televisión dominicana.

