74 años de Cooperativa La Altagracia: trabajo y apoyo de las comunidades
SANTIAGO. La Cooperativa de Servicios Múltiples Nuestra Señora de La Altagracia, Inc., con sede en Santiago de los Caballeros, constituye una de las experiencias más exitosas del cooperativismo dominicano y latinoamericano, de acuerdo a como se cuenta en el libro La edificante trayectoria de la Cooperativa La Altagracia, escrito por el historiador Rafael Emilio Yunén (2019) quien investigó ese origen y del cual extraemos este resumen:
La cooperativa La Altagracia fue fundada el 3 de julio de 1952, llega a sus 74 años caracterizada por el crecimiento económico, la educación cooperativa, la responsabilidad social y la fidelidad a los principios de ayuda mutua y solidaridad. Hoy es una de las mayores cooperativas de la República Dominicana por número de asociados, activos y patrimonio., indica el autor.
Aunque la cooperativa nació oficialmente en julio de 1952, su historia comenzó varios años antes. A finales de la década de 1940, los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús (MSC) desarrollaban una intensa labor de pastoral social en la parroquia Nuestra Señora de La Altagracia, del sector Los Pepines, en Santiago.
Bajo el liderazgo del padre Cipriano Fortín, se impulsó la organización comunitaria de jóvenes, artesanos, comerciantes, profesionales y trabajadores, promoviendo la educación, el ahorro y la solidaridad como instrumentos para combatir la pobreza y la exclusión social.
Un paso decisivo ocurrió en 1945, cuando el padre José Coulombe, MSC, creó la Sociedad de Caballeros de La Altagracia, organización que se convertiría en la principal cantera humana de la futura cooperativa, entidad que se puede considerar como la prehistoria de la Cooperativa La Altagracia.
Posteriormente, llegó a Santiago el sacerdote canadiense John Harvey Steele, quien dominicanizó su nombre como Padre Pablo Steele, quien traía la formación cooperativista que se había desarrollado en su país de origen y tenía conciencia del poder de transformación social del sector.
El Padre Pablo Steele, reconocido sin dudas como el principal mentor del cooperativismo moderno dominicano, impartió cursos sistemáticos sobre cooperativismo, administración del ahorro, disciplina financiera y organización democrática, sembrando las bases doctrinales del proyecto cooperativo.
La Asamblea Constitutiva se celebró el miércoles 3 de julio de 1952, en un modesto salón ubicado en la calle Del Sol a esquina General Luperón, muy cerca de la parroquia.
Los primeros socios reunieron apenas RD$3.75 como capital inicial, equivalente a 25 centavos aportados por cada fundador. A pesar de la insignificancia económica del capital, el proyecto nacía con una enorme fortaleza moral: la confianza mutua y la educación cooperativa.
Pocos meses después comenzaron los primeros préstamos. El primero fue de apenas RD$20.00, financiado con el ahorro acumulado de los propios asociados.
La personalidad jurídica fue obtenida mediante el Decreto 9162, publicado el 10 de julio de 1953, conforme a la Ley 3431 sobre cooperativas.
La documentación histórica identifica como fundadores a:
- Manuel Saulio Saleta (primer presidente)
- Francisco Martínez Solís (Nene)
- José Eugenio Espinal (Jengo)
- José Bisonó
- Víctor Ramón Bisonó Checo
- Flavio Darío Espinal
- Elías Fadul
- Pedro González Marte
- Arturo Guzmán
- Antonio Guzmán Fernández
- Francisco Pichardo (Quique)
- José Hernández
- Daniel Crousset Grullart
- Mario Antonio Muñoz
Las publicaciones institucionales indican que fueron 15 fundadores, aunque en algunos documentos públicos aparecen citados únicamente catorce nombres; la institución no siempre reproduce el listado completo en sus reseñas históricas.
La cooperativa nació en una época particularmente difícil. La República Dominicana vivía bajo la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, con enormes desigualdades sociales, escaso acceso al crédito y prácticamente inexistentes mecanismos de financiamiento popular.

Era una época en la cual, tal cual ocurría con los trabajadores de otras esferas y localidades, dependían de prestamistas particulares con el predominio de los usureros y de cara a un sistema bancario privado que no daba acceso la mayor parte de los comunitarios y familias de menores ingresos, cuando el ahorro popular no tenía ni tradición ni estímulos, por lo cual era de mínima incidencia en las familias pobres. Frente a todo este panorama, la política social de la Iglesia Católica impulsaba iniciativas de promoción humana, lo cual fue fundamental para el fortalecimiento de La Altagracia como cooperativa.

La cooperativa surgió precisamente para ofrecer una plataforma segura para el ahorro sistemático; los préstamos solidarios; fomentar la educación permanente, regirse mediante una administración democrática, desarrollar con criterio profesional programas de ayuda mutua, incidir y promover la responsabilidad comunitaria.
Uno de los capítulos más importantes de su historia fue la supervivencia durante los últimos años del régimen trujillista.
Diversas cooperativas desaparecieron debido al ambiente político adverso. Sin embargo, La Altagracia logró mantenerse abierta, convirtiéndose en una de las pocas organizaciones cooperativas que nunca suspendieron sus operaciones. Ese hecho fortaleció su prestigio dentro del movimiento cooperativo nacional.

Durante sus primeros años, el perfil de la institución cambió mediante la integración cooperativa cuando se produjo la fusión con Cooperativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (mujeres) y la Cooperativa de Jóvenes y Caballeros de La Altagracia, la cual amplió el capital social, se fortaleció la membresía y se inició la diversificación de servicios en el plano de los ahorros y créditos.
1952-1965: Fundación y supervivencia fue el periodo de inicio mediante la creación de la estructura institucional; se dan los primeros pasos para la educación cooperativa intensiva; se inicia la captación de los primeros ahorros, lo cual implicó la concesión de los primeros préstamos y se realizó la primera consolidación organizativa.

1966-1985: Consolidación
Durante estas dos décadas, la Cooperativa fortaleció sus órganos democráticos, se inició en base a criterios pedagógicos, la educación de dirigentes; se verificó el crecimiento de los ahorros y se inició un proceso para ganar a confianza comunitaria.
En 1985 ocurrió una de las reformas más importantes, cuando La Altagracia dejó de ser exclusivamente una entidad de ahorro y crédito para convertirse en cooperativa de servicios múltiples e implantó el sistema organizativo por distritos cooperativos, acercando la gestión a las comunidades y fortaleciendo la participación de los socios.
Para 1990-2010: Modernización
Durante estas décadas se produjo: profesionalización administrativa; el establecimiento de la informatización para el desempeño administrativo; la expansión de sucursales; la obtención de diversas e importantes certificaciones de calidad; el fortalecimiento financiero y la ampliación de los programas sociales, además de sostener y ampliar la presencia de la cooperativa en los espacios cooperativos nacionales, dando validez al criterio de solidaridad entre cooperativas.
2011-2026: Expansión acelerada

En los últimos quince años, la institución ha experimentado el mayor crecimiento de toda su historia.
Entre los principales logros destacan: el crecimiento sostenido de activos; el incremento permanente en el número de socias y socios; fortalecimiento patrimonial; preeminencia del factor educación ambiental, social y cooperativa; digitalización de procesos; ampliación de la responsabilidad social; otorgamiento de becas a hijos de asociados y familias de la comunidad; desarrollo de proyectos culturales y ampliación de infraestructuras para el desarrollo de sus actividades; incremento de los programas de salud; la creación de una planta de procesamiento de agua para la producción y distribución de agua potable a costo solidario y la inauguración de modernas edificaciones administrativas, incluyendo un edificio ecoamigable.
El crecimiento institucional
La evolución financiera refleja una expansión extraordinaria:
| Año | Activos aproximados |
| 1952 | RD$3.75 de capital inicial |
| 2011 | RD$3,003 millones |
| 2019 | RD$9,700 millones |
| 2021 | RD$15,000 millones |
| 2025 | Más de RD$27,000 millones |
| 2026 | Más de RD$31,000 millones |

En 2026
Al cumplir 74 años, presenta indicadores que la colocan entre las principales organizaciones cooperativas del país:
- ‘Más de RD$31,000 millones en activos;
- Incorporación de 16,600 nuevos socios durante 2025; una de las mayores membresías cooperativas de República Dominicana; amplia red de sucursales en Santiago;
- Cientos de colaboradores incorporados; fuerte inversión tecnológica y programas permanentes de responsabilidad social y ambiental.
- El desarrollo de un liderazgo cooperativo, que encabeza Rafael Narciso Vargas, que ha dejado sentir su ímpetu en el sector en general, con presencia en los organismos de integración, participación en los principales eventos de las cooperativas hermanas.
- Una política de comunicación altamente definida en base a personal profesional que actúa en base a un programa que suministra a sus socios, a la comunidad de Santiago y al país en general, la novedades y luces de sus programas, eventos, en especial de su Expo Feria Anual, realizada en alianza con empresas colaboradoras.
Proyección
La Cooperativa La Altagracia proyecta su desarrollo sobre cinco grandes ejes: transformación digital de los servicios financieros; fortalecimiento de la educación cooperativa; crecimiento patrimonial sostenible; expansión de los programas de responsabilidad social y consolidación como referente nacional e internacional del cooperativismo.
Su modelo continúa fundamentándose en los valores que inspiraron a los fundadores en 1952: solidaridad, democracia, ahorro, educación y compromiso con el desarrollo humano.
Después de 74 años de existencia ininterrumpida, la institución sigue siendo un ejemplo de cómo una iniciativa nacida con apenas RD$3.75 de capital y quince socios pudo transformarse en una de las organizaciones cooperativas más sólidas e influyentes de la República Dominicana.
La página web de Cooperativa La Altagracia.

