VI Festival de Cine Fine Arts: el valor de la memoria y el impulso del nuevo cine dominicano
El evento ya ha sobrepasado sus objetivos iniciales y ha entregado certezas y esperanzas, esas las que nacen de una calidad fílmica, en general sorprendente y consistente. La marca cinematográfica dominicana ha quedado nuevamente ratificada
SANTO DOMINGO. El VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD ha concluido, ratificando con creces su carácter como el principal escenario de lanzamiento para los proyectos más recientes y de mayor calidad de la industria audiovisual dominicana.
En esta sexta edición, el certamen volvió a poner un énfasis vibrante en el talento emergente, celebrando las miradas de jóvenes directores, productores y profesionales que refrescan las pantallas tanto en el plano técnico como en el actoral.
Más que la simple exhibición de 16 largometrajes, esta entrega ha sido una constatación de madurez: al menos diez de las obras presentadas exhiben una calidad sobresaliente gracias a la solidez de sus guiones, el rigor de sus actuaciones, una notable factura técnica y una perspectiva artística renovada.
Este espacio permitió comprobar la creatividad desbordante de quienes conciben el cine desde la identidad dominicana, desplegando una panorámica cargada de variedad temática, diversidad de géneros y un innegable atractivo para el público.
La notable muestra de realizadores que presentaron sus proyectos en esta ocasión incluye a figuras clave de la renovación cinematográfica como Andrés Farías, Ulises Porra, Pablo Lozano, Ronni Castillo, Ronny A. Sosa, Mayra Poueriet, Yindalina Tatem, Stef Peña, Mario de Moya y Alerik Jiménez, junto a creadores con una trayectoria consolidada, ricos en experiencia e inagotables en ánimo y espíritu, como Francisco Valdez, Milbert Pérez y Félix Germán.
Una evolución histórica con propósito
Para dimensionar el valor actual de este festival, resulta imprescindible revisar sus raíces. El concepto original nació en 2010 como el Festival Internacional de Cine Fine Arts, una iniciativa de Caribbean Cinemas que abrió una ventana inédita para el cine de autor y el circuito independiente internacional en el complejo Novo Centro.
Sin embargo, los desafíos también imponen transformaciones. En 2021, tras la parálisis cultural global provocada por la pandemia de la COVID-19, el evento se reinventó estratégicamente, redirigiendo su enfoque principal hacia la producción local bajo el sello Hecho en RD.
Esta evolución no habría sido posible sin un engranaje institucional y privado ejemplar. Organizado por Caribbean Cinemas, el festival cuenta con el respaldo principal de Altice, el copatrocinio del Banco BHD y el apoyo decisivo de la Dirección General de Cine (DGCINE).
A ello se suma una alianza fundamental con la academia, integrada por las escuelas de cine de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Escuela de Diseño Chavón, la Universidad Iberoamericana (UNIBE) y la Universidad APEC (UNAPEC).
Este tejido colaborativo ha protegido y fortalecido el objetivo fundacional del evento: impulsar, proyectar y respaldar el potencial cinematográfico de las nuevas generaciones.
Más allá de la pantalla: logros de una industria en marcha
La realización continua del Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD trasciende la mera exhibición cinematográfica; se ha consolidado como un motor de desarrollo para el sector a través de logros tangibles:
- Dinamizador de la economía naranja. Al servir de vitrina privilegiada para la producción nacional, estimula el mercado de distribución local, incentiva nuevas inversiones al amparo de la Ley de Cine y promueve la sostenibilidad de las empresas productoras dominicanas.
- Puente formativo y relevo generacional. Las actividades académicas, talleres y conversatorios del festival conectan directamente a los estudiantes de las escuelas de cine con la industria activa, permitiendo un traspaso orgánico de conocimientos y facilitando la inserción laboral de nuevos técnicos y creativos.
- Validación del cine de autor y de la diversidad de géneros. El festival se ha convertido en un ecosistema seguro para películas dominicanas independientes, dramáticas o documentales que exploran nuestra identidad y nuestras problemáticas sociales, propuestas que muchas veces encuentran barreras en las carteleras puramente comerciales.

Un horizonte luminoso para el cine nacional
Al revisar las “fotos del recuerdo” de esta sexta edición, el balance no puede ser más alentador.
El cine dominicano ha dejado atrás la etapa de la infancia industrial para adentrarse con paso firme en la madurez artística.
El VI Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD demuestra que la República Dominicana no solo es un destino idóneo para grandes producciones internacionales gracias a sus locaciones y ventajas fiscales, sino que también posee una voz propia, vigorosa, técnicamente competitiva y artísticamente valiente.
El festival se despide este año dejando una certeza: el talento local tiene asegurado un horizonte promisorio. Un porvenir en el que nuestras historias continuarán recorriendo el mundo con el sello inconfundible de nuestra calidad, nuestro ingenio y nuestra propia mirada.
Merece una felicitación especial el equipo de Caribbean Cinemas, responsable de hacer posible esta iniciativa, así como un reconocimiento al jurado de esta sexta edición, integrado por Félix Manuel Lora, en calidad de presidente; Dahiana Acosta; Jeury Frías; Yoel Morales; Marc Mejía; Nolberto Batista e Ysidro García.
El resultado final permite afirmar que el festival ya ha superado ampliamente sus metas iniciales.
Más que una muestra cinematográfica, se ha convertido en un espacio de validación, crecimiento y proyección para el cine nacional. Y, sobre todo, ha dejado sembrada una certeza: el mejor momento del cine dominicano no es el presente, sino el que está por venir.























