Mis tres suegras y sus carcajadas infinitas (Crítica de teatro)

Josema Rodríguez es alma de este proyecto, desarrollado con cuatro actrices que aportan gracia, precisión, ritmo y talento

Lo confesamos: cuando acudimos a ver la comedia Mis tres suegras, del dramaturgo argentino Hugo Daniel Marcos (Buenos Aires), embargados por una franca desconfianza y una inseguridad indefinible.

Hemos presenciado el paso de muchos proyectos de humor que se montan con figuras de la televisión, tomando prestado el poder mediático de la pantalla chica para atraer público, prometer (y entregar) risas​ de producción casi automática y rendimiento en boletería. Pero, para el caso de este montaje, nos equivocamos.

La pieza tiene, por la concepción de su montaje, un notable poder para hacer reír de continuo; incesantemente brotan las carcajadas y la relación público-talentos tiene reservados momentos estelares. Además de que, finalmente, deja un excelente mensaje de reconciliación.

Como productor y director, José Manuel Rodríguez (Josema) ha tenido excelencia en el criterio para este remontaje: buena selección del texto, escrito por el actor, director y dramaturgo argentino-israelí Hugo Daniel Marcos, autor de más de 20 obras de teatro, entre comedias, dramas, comedias infantiles, shows de humor y monólogos… muchas de las cuales tienen notable presencia en teatros de Latinoamérica, Europa e Israel.

director y dramaturgo argentino-israelí Hugo Daniel Marcos,

Mis tres suegras fue estrenada hace 15 años en Sala Ravelo (2010) y remontada en febrero pasado. Ahora, por insistencia de público, se lograron estas fechas para compartir su argumento y la alegría expresada en carcajadas interminables que genera.

El tema de la obra se apoyó en la generalizada idea de la suegra malvada, que no siempre corresponde a la realidad y que tiene su origen en factores culturales, psicológicos y sociales. Fuera de duda es que la relación entre suegras y nueras/yernos, estudiosos de psicologías familiares han establecido que no es así cien por ciento, ya que existen muchas relaciones positivas y saludables.

El elenco con Margarita Cedeño, quien acudió a una de las funciones de Mis tres suegras.

La doctora Cristina Noriega, psicóloga del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad CEU San Pablo. Brasil, al referirse al mito de Suegra, sostiene: «Si hay unas relaciones sanas donde cada uno sabe el rol que debe ocupar, unos límites bien establecidos y una comunicación clara, no debería haber problemas», (1)

El mito ha tenido voceros notables: El Papa Francisco ya lo alertó: «A vosotras, suegras, os digo: Tened cuidado con vuestras lenguas. Es uno de vuestros pecados», al tiempo que pedía a los nueros que se las tratase mejor.

Josema Rodriguez sale airoso con este re-montaje que provoca risas y reflexión.

Las actuaciones

Josema Rodríguez (Premio Soberano a Mejor Actor de Teatro en 2010), es personaje eje en torno al cual se desarrolla el accionar dramatúrgico, tarea que desarrolla con picardía, gracia, dominio de sus entonaciones y ritmo escénico. Algunos elementos de su expresión gestual (sobre todo el movimiento de sus manos) los hemos visto en uno y otro caso, independientemente de la pieza que se trate. Pero sin dudas su aporte histriónico es crucial y se maneja con maestría.

Pamela de León, a quien recordamos por su incisivo papel en la comedia dramática familiar Pérez Rodríguez, es una figura fresca que bien conduce su personaje (Bárbara) sumando cuanto puede: una fresca expresión fascial y, sobre todo, la expresividad oral. Expresión física, gestualidad afinada y química con su pareja de escenario​, la hacen lucir destacada.

Karla Hatton,  maestra de las tablas, incurre con dominio en la exageración de su personaje y arrima gracia y desternillantes situaciones.

Patricia Muñoz, una de nuestras actrices más completas y que ha entregado piezas inolvidables en drama, recuerda su origen en el vaudeville criollo desde el Teatro Arroyo Hondo y las jornadas inolvidables en Las Máscaras, y se manifiesta grácil, plena, con dominio de escenario y complementaria y cómplice del resto del elenco.

Jacqueline Estrella, que es la suegra por trasplante de corazón, es el personaje de mayor demanda en la carga dramática-humorística y lo hace con garbo, un notable dominio del acento que adopta. Es un talento del humor, una camaleónica imitadora y una artista que deja su marca sobre las tablas.

Otros factores técnicos

La escenografía es sobria y escueta, pero efectiva. El vestuario, bien logrado en su combinación de estilos o colores.

Las pelucas… no sé qué decir… las sentí exageradamente caricaturizadas y salvadas solo por la actuación de quienes las portaban.​ Pudieron haber sido mejores. 

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