Anjá …. ¿Y entonces?
No son pocas las veces en las cuales se han soltado los demonios en los ambientes mediáticos con denuncias que estremecen, que se convierten en la comidilla, que generan las condiciones para aquellos que están en necesidad de morbo y “likes” para monetizar las versiones paridas quién sabe de cuál vientre. Se echaron a andar las pasiones de morbo y escándalo, aun sea a partir de desacreditar y difamar figuras del medio.
El tema de estos últimos diez días, ha sido la “denuncia” del periodista dominicano Johnny Arrendel, en el sentido de que la UASID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), había pagado a seis comunicadores, para promover su agenda y sus valores (los de UASID).