Morir en Bruselas

La inesperada y emotiva confrontación de posturas en torno a Morir en Bruselas

Lo que  era en principio como el panel de rigor del libro ganador del Premio Feria del Libro Eduardo León Jimenes, en la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, derivo hacia un interesante y emotivo enfrentamiento de posturas en torno a las responsabilidades de la violación, asesinato y descuartizamiento del cuerpo de Miriam Pinedo, cuyo cadáver fue encontrado la noche del  11 de diciembre de 1971, en la capital belga, cuando un miembro del Movimiento Popular Dominicano solicito exponer sus objeciones a lo expuesto en el libro Morir en Bruselas, de Pablo Gómez Borbón.

Ante un salón colmado al extremo del Círculo de Bibliófilos, en la segunda planta del local, a las cinco de la tarde en punto, se inició el evento con la lectura de las tres primeras páginas de la novela, en las que se narra como los esposos Decker, encuentran una maleta  en el pórtico de su casa, al regresar de su acostumbrada cena sabatina y en ella encuentran dos piernas de mujer.

De inmediato, Tony Raful, escritor y poeta (además de embajador dominicano en Italia) expuso sus criterios sobre el estilo narrativo y el trasfondo histórico del hecho expuesto: las muertes de Maxiliano Gómez y Miriam Pinedo en la capital europea.

Delia Blanco, poeta e investigadora literaria, describió a fondo las técnicas usadas y resaltó que le llamó la atención el carácter de la investigación policial, escrita justamente en la capital europea de las novelas policiacas más destacadas.

Pablo Gómez Borbón, el autor, intervino al final de la parte formal del panel, para resaltar que su libro solo busca restablecer la memoria de Miriam Pinedo y lograr que se reconozca el crimen de que fue víctima.

La controversia

Casi al terminar el panel, la moderadora sugirió que fueran presentadas preguntas o inquietudes en torno al libro, cuando ocurrió el enfrentamiento de ideas:

Oscar Mejía, exdirigente MPD, miembro del equipo de Seguridad de Maximiliano Gómez y Otto Morales (incluso un mes antes de que fuera asesinado):

“Deseo hacer una puntualización. Veo su gran preocupación en relación a que, a pesar del esfuerzo extraordinario con la búsqueda de informaciones sobre este hecho y la brillantez literaria de su libro que reconocen los expertos en narrativa con que pudo hacerlo (Muerte en Bruselas), a despecho de eso, no ha recibido la respuesta que usted esperaba en el sentido de que cuando se publicara el libro, salieran cien voces a decir:” Eso es cierto”, “Aquello no es cierto”, “Eso no fue así sino de esta otra manera” .

Yo le haré una simple puntualización para tranquilizarlo:

Mi nombre es Oscar Mejía y mucha de la gente que está aquí, me conoce. Fui y sigo siendo ideológica y emotivamente, miembro del Movimiento Popular Dominicano.

En los tiempos en que sucedieron los hechos, trabajaba como responsable de la seguridad del Buró Militar del MPD.

No me deja mentir la señora  Henriette Wiese, a cuyo apartamento me vi forzado a llevar a Otto Morales cuando ella no tenía ninguna participación política. Les estoy hablando de un mes antes de que lo mataran.

Se supone que en esa circunstancia, Otto debía estar en un lugar muy seguro rodeado de gente del partido debidamente armada y sin embargo estaba en la casa de una estudiantes de psicología de la UASD que no tenía nada que ver ni con el MPD ni con la política, solo porque era la calle Pasteur esquina Casimiro de Moya, donde vivía un gran compositor dominicano, el doctor Manuel Troncoso, por lo que yo sabía que ese lugar era imposible de ser objeto de una acción de allanamiento o asalto policial que no iba a acordonar esa cuadra de Gascue, en Santo Domingo, como se acostumbraba a hacer en otros sectores.

Yo con Otto al hombro, llevándolo a la casa de una inocente estudiante de Psicología, le da a usted la imagen de cual era nuestra situación en esos momentos.

Estábamos en medio de la calle, con una policía y un escuadrón de la CIA que había ordenado que lo mataran sin misericordia donde quiera que lo encontraran. El caso de Otto y de Maximiliano, era similar.

Lo que yo quiero que usted sepa (dirigiéndose a Pablo Gómez Borbón, autor de la novela) es que yo, que ya soy un anciano de 73 años, ingrese al movimiento revolucionario con 15, lo que quiere decir que yo era de los jovencitos del grupo, ya tengo 73.

Esto quiere decir que de esa generación la gran mayoría ha muerto por razones naturales, por lo que no debe esperar usted una respuesta vigorosa o numerosa que le va a responder. Ya muchas de esas cosas quedarán en el olvido de la historia.

Pero a mí me interesa, en este lugar, en este foro, en donde hay mucha gente importante y consciente, que se sepa que el Movimiento Popular Dominicano, en aquellos años y en toda su historia, hizo lo que tenía que hacer.

Cuando nosotros como partido, decidimos venir con Trujillo vivo, eso ahora cualquiera lo dice y los demás se ríen, pero había que estar en las calles de la RD, cuando Rafael Leónidas Trujillo Molina todavía estaba en el Palacio, cuando se decía que los carritos cepillos del SIM tenían un equipo  que podían captar lo que la gente decía hasta cuatro cuadras de distancia, lo que era un mito porque todavía hoy no se ha inventado nada así.

El terror que se vivía y como nosotros tuvimos entonces el coraje de decir “!Vamos palante!” y cuando secuestramos al coronel Donald J. Crowley, cuando matamos a todo el que matamos, cuando atracamos a todo el que atracamos , lo hicimos porque no teníamos otra opción.

Eso es lo que quiero que quede claro. Que con nosotros se trataba de hacer o morir.

No era entonces tan fácil como la democracia que está ahora, cuando nadie se pierde. Aquí todo el que se muere, lo encuentran.

Aquí nadie se desaparece. Y eso es porque nosotros fuimos capaces de poner en 1960 de poner un local en la calle Duarte y poner un micrófono y una bocina y comenzar a denunciar los crímenes de Trujillo. Es la historia. Fuimos capaces de constituir (en la Revolución de abril de 1965) un Comando en la Escuela Argentina que con mayor valor y entereza enfrentó a las tropas norteamericanas.

A mi me duele, y me van a excusar la emotividad de mis palabras en este momento, que ahora se nos quiera pintar como simples aventureros o peor, como asesinos que toman una pobre mujer, pieza importante de la historia política nacional, y que se llama Miriam Pinedo y la descuartizan y la tiran por partes de su cuerpo por las calles de Bruselas.

Yo no acepto eso.

El MPD, en el 90 % de sus hombres y mujeres, fueron gente que dieron su vida por este país. Y eso hay que respetarlo.

Que haya habido cuatro asesinos, con Manolo Plata y compañía, que lograron confundir a Maximiliano Gómez, es otra cosa. Manolo Plata a cualquiera confundía. Cuando el encuentro en la UASD  de la  UDUAL, fuimos tres hombres como la seguridad de El Moreno, cada uno con una pistola 45, decididos a lo que fuera.

Y cualquiera que veía entonces a Manolo Plata decía que era verdad que daba la vida por El Moreno. Yo mismo, todavía no me explico como Manolo pudo ser instrumento del asesinato de El Moreno.

Son realidades que probablemente no sabré nunca pero que no es tan sencillo como se quiere pintar ahora con un MPD a 50, 60 años de distancia, decir fácilmente que era un grupo de delincuentes que atracaban policías, para quitarles el arma…. Eso no es ni fue el MPD”.

El autor de la novela Pablo Gómez Borbón, cuando respondía la intervención del militante izquierdista, identificado como Oscar Mejía.

Respuesta de Pablo Gómez Borbón:

Gracias por su aporte, Sr. Oscar Mejía. En primer lugar 73 años no es ser anciano. Usted es un muchachito (risas de la audiencia).

El MPD, el PRD, el PLD y todos los partidos tienen que someterse todos al juicio de la historia. A Manolo Plata no lo defiendo porque es un monstruo, se le ha pretendido echar toda la culpa. Y no fue el único. Hubo gente que anda hoy por ahí que violaron a Miriam Pinedo. El MPD, y se lo creo, tuvo un gran rol histórico. Ese 90% del MPD, debe condenar el crimen.

El 23 de mayo próximo se ha anunciado una marcha revolucionaria porque, supuestamente, mi libro le echa lodo a El Moreno.

Lo que debe dar vergüenza del MPD es que nunca, en 50 años, se le ha hecho un homenaje a Miriam Pinedo. El único homenaje público que se le ha tributado lo realice yo en un parque público de Bruselas, con apoyo de la embajada dominicana en Bélgica.  (Aplausos del público)

No deben responderme a mí. Deben responderle al pueblo dominicano.

A usted, Sr. Mejía, mi correo electrónico está en el libro, y estaría feliz de que me escribiera para intercambiar sobre este hecho. Del choque de las ideas sale la luz. Quien desee conversar a fondo de lo que expongo en Morir en Bruselas, puede escribirme y coordinamos.

Tony Raful durante su análisis literario e histórico de la novela Morir en Bruselas. FOTO JOSE RAFAEL SOSA

Insisto en reconocer la lucha del MPD, que implicó sacrificios de su parte ante la dictadura de Joaquín Balaguer.

Todos los izquierdistas que quedaron en Europa participaron en el proceso de Miriam Pinedo. Pero han pasado 50 años y nada se ha hecho por reivindicar la memoria de Miriam. Insisto, no he puesto en entredicho el rol del MPD en su historial de lucha. Eso lo respetamos.

Por mi parte con este libro, he hecho mi labor.

Quiero presentarles a Yuri Morales Pinedo, hijo de Miriam Pinedo, quien está aquí (aplausos) a quien le he dicho que he sentido como si tu madre fuera mi madre. Yuri es un hombre íntegro que me ha dicho “Yo he perdonado a quienes mataron a mi padre y a mi madre”. Y ha perdonado por ejemplo a Huguito, quien reconoció su participación en los hechos. A veces pienso que Dios quiso que escribiera este libro para conocer a Yuri. Para mi mayor satisfacción no es ni el premio, ni el metálico. No . Fue haber hecho justicia a la memoria de una mujer. La ideología de derecha o izquierda no puede ser una excusa para el crimen, Las ideologías se han usado históricamente para fines inconfesables ……»

¿Por qué ganó Morir en Bruselas el XXV Premio Feria del Libro Eduardo León Jimenes?

Desde su salida, Morir en Bruselas, se dejo sentir como una novela que llegaba para establecer la belleza de sus giros narrativos junto a la fuerza de su base documental, al girar sobre un hecho que lastimeraente es ahora cuando comienza a impactar el ambiente nacional.

Tras el éxito del relato novelado Morir en Bruselas, de Pablo Gómez Borbón  en el XXV Premio  Feria del Libro Eduardo León Jimenes, sorpresivo para unos y acto de justicia para otros, lo que se tiene  en realidad es un acontecimiento histórico y literario que deviene del programa de la 24 Feria Internacional del Libro 2022.

No fue poca la gente que se asombró anoche en el anuncio del Premio que auspician la Fundación Eduardo León Jimenes, el Ministerio de Cultura y la Cervecería Nacional Dominicana, realizado en el Monumento a Fran Antón de Montesinos.

Morir en Bruselas gana el preciado Premio Eduardo León Jimenes por la calidad del manejo de su contenido que con data en general desconocida u ocultada hasta el momento.

El premio es auspiciado por Fundación Eduardo León Jimenes, Ministerio de Cultura y Cervecería Nacional Dominicana y comporta un millón de pesos en efectivo y un pergamino.

Esa información trae desde el pasado las características de un feminicidio político contra una mujer dominicana con características de barbarie, apoyada en un “juicio” político a cargo de los izquierdistas del Movimiento Popular Dominicano que la secuestraron, interrogaron, obligaron a admitir los hechos de los que se le acusaba (el envenenamiento de Maximiliano Gómez, (El Moreno) y su ejecución.

El cadáver desmembrado de Miriam Pinedo fue encontrado en diciembre de 1971, distribuido en disperso en maletas en la capital de Bélgica.

Gómez Borbón considera en su libro que ese asesinato ese hecho es considera el segundo más espantoso feminicidio político contra una dominicana, luego del triple asesinato de la Hermanas Mirabal, aun cuando la barbarie en su contra es mucho mayor.

El autor, para publicar su relato novelado, desarrolló siete años de investigaciones en ocho países.

Borbón sostiene que en el país el asesinato es un hecho socialmente inexistente debido a un cuidadosamente tejido el manto de silencio y prejuicio y tal vez complicidad con los doce hombres que votaron en favor de su muerte.

El hallazgo de las primeras partes del cuerpo de Pinedo es descrito con un dominio narrativo impropio de una ópera prima literaria.

En sus cinco primeras páginas, Gómez Borbón describe como el domingo 12 de diciembre de 1971 los esposos belgas Decker descubrieron el inusual paquete en la puerta de su casa, una maleta conteniendo dos piernas de mujer, una de 66 centímetros la otra de 70, aún ensangrentadas. Posteriormente aparecería otra maleta con el cuerpo y el torso de Miriam Pinedo.

Su descripción, rica en detalles y con una dimensión que se acerca con facilidad al parlamento originario de un guión de cine.

El autor de Morir en Bruselas ha reivindicado la vida de Miriam Pinedo y aboga para que en el país se restablezca su imagen de la doble muerte que se le aplicó: la física y la moral, en el entendido de que no se le hizo justicia y que mantener su memoria en la invisibilidad es una forma de perpetuar el precio indescriptible e injusto que debió pagar.

Resalta que nunca en el país se ha hecho un acto de justicia a su memoria, ni una nota de prensa recordando el aniversario de su asesinato.

Otro factor a favor de la novela, fue su impacto en el público lector.

Durante cinco meses apareció en el primer lugar de los libros dominicanos más vendidos en Librería Cuesta, la más importante del país y sus ventas digitales por Amazon son igualmente considerables, aun cuando el factor del mercadeo, en modo alguno tiene poder para inclinar la decisión de los jurados.

La valoración del jurado

El jurado valora en su laudo sobre la obra ganadora y su autor, que esta «novela de Pablo Gómez Borbón es más que un excelente trabajo de investigación histórica y forense en torno a dos de los casos más estremecedores de la historia política dominicana de la década de 1970, como lo fueron los asesinatos de Maximiliano Gómez (El Moreno), líder del Movimiento Popular Dominicano, y de Miriam Pinedo, viuda de Otto Morales.

Destaca el veredicto su incuestionable calidad literaria, y dice que la obra constituye una prueba fehaciente del talento de su autor para reconstruir, rearmar y recrear con minucia de orfebre, planos históricos, conversaciones, descripciones de la urbanística de la época e incluso marcas comerciales sin cuya mención habría quedado trunco, sin lugar a dudas, este portentoso trabajo narrativo».

Otro factor en favor del libro ganador, fue su impacto en la crítica literaria nacional e internacional, que le reconoció como un proyecto  administrando ficción y documentación para recrear un hecho histórico, al cual ha logrado poner en la consideración de la comunidad dominicana y ,por la gravedad de los hechos planteados – pese al carácter de ficción que le licencia el término novela- impactar seriamente incluso en sectores políticos de izquierda que han tenido, forzados por el caudal de información presentada, salir a excusar o negar conductas.

El autor

Pablo Gómez Borbón nació en Santiago de los Caballeros en 1967. Desde 2012 es colaborador de Acento.com.do, donde ha publicado varios centenares de artículos.

Es autor los libros: L’espagnol de la République Dominicaine de Pôche”, (2009) por la editorial francesa ASSIMIL; Combatiendo Fantasmas, relato biográfico del combatiente constitucionalista Eleazar Montás Bazil, (2015); Caleidoscopio, compendio de sus artículos (2012 y 2016, publicado en 2017); y Morir en Bruselas, En la actualidad reside en Bruselas, Bélgica, desde donde se ha embarcado en su nuevo título, otra novela histórica sobre otro periodo debatible y oscuro del pasado reciente.

El libro se vende en Librería Cuesta y está disponible para descarga digital o envío en físico a demanda en Amazon.

Morir en Bruselas, XXV Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2022

Pablo Gómez Borbón  ganó  el XXV Premio Eduardo León Jimenes , por su  primera novela de trasfondo histórico de inspirada en hechos reales Morir en Bruselas, en la cual describe el juicio, sentencia, asesinato y descuartizamiento de Miriam Pinedo.

El cadáver de Pinedo fue encontrado  en diciembre de 1971 descuartizado  y  disperso en maletas en la capital de Bélgica, en un hecho que el autor considera el segundo más espantoso feminicidio político, luego del triple asesinato de la Hermanas Mirabal, pese a lo cual en el país  un hecho socialmente inexistente debido a un cuidadosamente tejido el manto de silencio y prejuicio y tal vez complicidad con los doce hombres que votaron en favor de su muerte.

El hallazgo de las primeras partes del cuerpo de Pinedo es descrito con un dominio narrativo impropio de una opera prima literaria.

En sus cinco primeras páginas,  Gómez Borbón describe como el domingo 12 de diciembre de 1971 los esposos  belgas Decker descubrieron el inusual paquete en la puerta de su casa, una maleta conteniendo dos piernas de mujer, una de 66 centímetros la otra de 70, aun ensangrentadas. Su descripción, rica en detalles y con una dimensión que se acerca con facilidad al parlamento originario de un guion de cine.

El autor de Morir en Bruselas ha reivindicado la vida de Miriam Pinedo y aboga para que en el país se restablezca su imagen de la doble muerte que se le aplico: la física y la moral, en el entendido de que no se le hizo justicia y que mantener su memoria en la invisibilidad es una forma de perpetuar el precio indescriptible e injusto que debió pagar.  Resalta que nunca en el país se ha hecho un acto de justicia a su memoria.

Destaca el veredicto su incuestionable calidad literaria, y dice que la obra constituye una prueba fehaciente del talento de su autor para reconstruir, rearmar y recrear con minucia de orfebre, planos históricos, conversaciones, descripciones de la urbanística de la época e incluso marcas comerciales sin cuya mención habría quedado trunco, sin lugar a dudas, este portentoso trabajo narrativo».

Gómez Borbón recibió el premio, consistente en RD$1,000,000.00 (un millón de pesos) y un certificado, en un ceremonial que ya es tradicional en la Feria Internacional del Libro y la Cultura Santo Domingo 2022,  esta vez celebrado en el  Monumento Fray Antón de Montesino, auspiciado por el Ministerio de Cultura, la Dirección General de la Feria del Libro, la Fundación Eduardo León Jimenes y Cervecería Nacional Dominicana.

El autor tardó cerca de siete años en investigaciones que le llevaron a recabar información en ocho países, procurando data sobre los asesinatos de Maximiliano Gómez , (El Moreno) en 1971  y en especial del menos comentado y casi intocable crimen de Miriam Pinedo, viuda de Otto Morales.

El jurado de este año estuvo integrado por los intelectuales Altagracia Pou Suazo, Manuel García Cartagena y Natalia González Tejera; presidido exoficio, con voz pero sin voto, por el director general de las Ferias del Libro, Joan Ferrer.

Destaca el veredicto su incuestionable calidad literaria, y dice que la obra constituye una prueba fehaciente del talento de su autor para reconstruir, rearmar y recrear con minucia de orfebre, planos históricos, conversaciones, descripciones de la urbanística de la época e incluso marcas comerciales sin cuya mención habría quedado trunco, sin lugar a dudas, este portentoso trabajo narrativo».

Para esta vigésimo quinta edición del Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2022, se presentaron 60 obras publicadas entre el 1ro de enero y el 31 de diciembre del año 2021.

El jurado valora en su laudo sobre la obra ganadora y su autor, que esta «novela de Pablo Gómez Borbón es más que un excelente trabajo de investigación histórica y forense en torno a dos de los casos más estremecedores de la historia política dominicana de la década de 1970, como lo fueron los asesinatos de Maximiliano Gómez (El Moreno), líder del Movimiento Popular Dominicano, y de Miriam Pinedo, viuda de Otto Morales.

La ministra de Cultura, Milagros Germán, externó que “aquí estamos, superando todos los inconvenientes que la lluvia nos causó, disfrutando de las maravillosas historias de esta ciudad amurallada, declarada patrimonio de la humanidad , Mis agradecimientos a mi querida amiga María Amalia León, miembro del Consejo Nacional de Cultura y en ella a toda su familia y a la Fundación Eduardo León Jimenes por este magnífico “Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes”, por sus aportes permanentes y extraordinarios a nuestro Ministerio de Cultura y al país. Y por la oportunidad para expresar estas palabras.”

“El continuo respaldo, desde sus orígenes, a este premio concebido como reconocimiento y estímulo al escritor dominicano quien produce y difunde las ideas, se corresponde con la expresión de compromiso asumido por la familia León de contribuir al desarrollo social y cultural de los dominicanos para lograr el sueño de una mejor nación a través de su producción literaria”, expresó María Amalia León, presidente de la Fundación Eduardo León Jimenes.

Para este vigésimo quinto aniversario del premio, la Fundación Eduardo León Jimenes ha preparado una serie de iniciativas conmemorativas apegadas a su lema imperecedero «POR UNA MEJOR NACIÓN» – entre ellas, una exposición cronológica de la trayectoria del premio, la cual itineraria por varios lugares del país; también se producirán conversatorios con pasados ganadores, destacando la originalidad de su producción literaria, su talento y labor creativa, así como sus aportes a la cultura y el enriquecimiento de la identidad nacional a través de su obra. Se ha producido, además, un video que resume la historia del premio durante más de dos décadas, de forma que perdure en la memoria de todos.

 El autor

Pablo Gómez Borbón nació en Santiago de los Caballeros en 1967. Desde 2012 es colaborador de Acento.com.do, donde ha publicado varios centenares de artículos.

Es autor  los libros: L’espagnol de la République Dominicaine de Pôche” guía de conversación publicado en 2009 por la editorial francesa ASSIMIL; Combatiendo Fantasmas, relato biográfico del combatiente constitucionalista Eleazar Montás Bazil, publicado en 2015; Caleidoscopio, compendio de sus artículos aparecidos entre 2012 y 2016, publicado en 2017; y Morir en Bruselas, su obra hoy premiada. Este último libro fue acogido favorablemente por la crítica y el público en general, siendo el libro dominicano más vendido en 2021. En la actualidad reside en Bruselas, Bélgica, desde donde se ha embarcado en su nuevo titulo, otra novela histórica sobre otro periodo debatible y oscuro del pasado reciente.

Ex militante solicita a MPD pida perdón por asesinato de Miriam Pinedo

El ex militante del Movimiento Popular Dominicano y ex preso político Hugo Hernández Alvarado, solicitó a esa organización político que  reconozca ordenó el asesinato de Miriam Pinedo hace 50 años en Bélgica.

Hernández Alvarado, al intervenir en un homenaje a la memoria de Pinedo, sostuvo que los hechos le merodean cada noche y recomendó al MPD que pida perdón por supuestamente haber dispuesto que se ejecutara a Miriam Pinedo.

Las declaraciones del ex militante de izquierda son recogidas en un video del homenaje grabado en la capital de Bélgica ante la estatua de La Pascal titulada “La muchacha triste”.

Miriam Pinedo fue secuestrada, torturada y desmembrada en la capital belga y luego su cuerpo fue depositado en tres maletas que fueron abandonadas en las calles con el manto de la noche como cómplice. El crimen fue investigado por siete años por Pablo Gómez Borbón para publicar la novela histórica Morir en Bruselas, en la que expone sus hallazgos.

“Para mí era necesaria esta catarsis…Lo ha llevado por 50 años en el alma. surge cada noche. Era necesario hacer este homenaje. Esto fue consecuencia de los regímenes que vivíamos, consecuencia del régimen policial que se vivía.  Lo sabemos los que estábamos encarcelados que salimos. Miriam sale del país, luego de asesinado su esposo Otto Morales y sale buscando un poco de calor, de aliciente. Nos busca a nosotros y encuentra la muerte” afirma en sus palabras marcadas por la emoción al punto de que su voz se quiebra.

“Pido perdón a la familia, Nuestra organización (se refiere a MPD) debería pedir perdón. Yo sé que vino la orden de esa formación política. Eso vino de allá. No se pide venganza, Pero hay que decir la verdad, aun cuando sea dolorosa. Hay compañeros en RD que no quieren reconocer este error, pero debe hacerse por la reconciliación, para con todos los que quedan. Si apareciera en el país un juez o jueza responsable ya estaría investigando este hecho” afirma el declarante.

En el acto hablo el embajador dominicano ante el Reino de Bélgica, el licenciado Iván Ogando Lora, quien sostuvo que el acto se realiza en el contexto de la lucha contra la violencia a la mujer, recordando horrendo asesinato 50 años, hecho brutal y sanguinario, según registra la prensa belga y repercutió.

Detalla que el crimen ha permanecido impune por medio siglo y que han salido los detalles a la luz pública, por la novela Morir en Bruselas, de Pablo Gómez Borbón. El diplomático sostuvo que Miriam Pinedo fue objeto de un doble asesinato: el físico y el moral, acusándola de participar en crímenes en los que no intervino, buscando justificar su muerte bajo un matiz político.

El autor de la novela, y promotor del acto de homenaje, Pablo Gómez Borbón, dijo  que era un acto de justicia y que ese asesinato es un símbolo tan valido como el de las Hermanas Mirabal. “Fue muerta por su condición de mujer y por otros factores. Se alegró de que el Hugo Hernández Alvarado, actor en las circunstancias referidas, se haya pronunciado y destacó que los realmente responsables, no lo han reconocido y están escondidos en diversas partes del mundo, en silencio,

“El cometido contra Miriam Pinedo es un crimen sin castigo. Fue una historia me perturbo desde que la conocí. Fue transformada en una cosa en nombre de una onda política. A los que te redujeron a la viuda de un revolucionario. Convertida en un instrumento para satisfacer las lujurias. Quise enfrentar a quienes te torturaron, violaron y mataron” dijo Gómez Borbón.

Y concluyo” Es hora de anestesiar el desprecio que siento por tus asesinos. Ya responderán ellos ante la historia y su conciencia si la tienen”.

La escritora Jennifer Peguero, dijo un poema en el homenaje a Miriam Pinedo. FOTOS CAPTURA DE VIDEO HOMENAJE A MEMORIA DE MIRIAM PINEDO.

 

Morir en Bruselas, literatura forense cargada de verdad y belleza

Morir en Bruselas, de  Pablo Gómez Borbón, es una novela atípica, iniciando porque, desde los motivos de escribirla, no fueron los ímpetus de la ficción los que mueven al autor. Es literatura por estilo, pero investigación a partir de sus hallazgos. Literatura documental.

Es un título documental que resume siete años de investigaciones, de revisión de documentos en cinco países, las consultas y la colaboración de más de 50  testigos, participantes en los hechos e historiadores además de 11 técnicos  y profesionales de la documentación histórica en el Archivo General de la Nación.

En apariencia, por la sugerencia que implica el género que intenta definirla, la novela,  su base es la descripción, elegante, fluida y de un estilo que resalta por su manejo de los detalles descriptivos, apoyada en la fuerza de la realidad de sus hechos.

El proyecto literario que Literatura forense, similar por género que adopta pero distinto por su metodología, a otros que se han editado sobre hechos de la historia reciente (Los que falsificaron la firma de Dios, Viriato Sanción, escrita en 1993;  La fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa, 2000; El olor del olvido, Freddy Aguavivas, 2001), para solo citar tres, y no complicarnos.

En Morir en Bruselas, hechos y personajes son reales. No apela el autor a licencias de la fantasía  a seudónimos (con excepción de dos personajes, dos investigadores belgas), empleados para conectar información que levanta.

El autor desempeña un doble papel: el del cronista periodístico de investigación a profundidad y como escritor que respeta el estilo y las normas de la narrativa hermosa y bien terminada.

Desde izquierda, Winston Vargas,  quien ofreció valiosas informaciones al autor,  Maximiliano Gómez,  Máximo López Molina, y Manolo Plata, (con gafas),. Foto tomada en el Jardín de las Tullerais, Paris, antes de febrero de 1971.

Volver al hecho

El motivo del autor es exponer, en procura de responsabilidades ,un hecho  cruel e indescriptible: el asesinato de dos personas en la capital de Bélgica,  contra el secretario general del Movimiento Popular Dominicano y Miriam Pinedo, viuda de Otto Morales, acontecido el 23 de mayo de 1971 y que  legalmente proscribió porque han pasado ya cincuenta años, pero con la clara idea de que crimen impune no signifique crimen olvidado, por lo que el objetivo trasciende el deseo de generar el placer de la lectura en si misma.

Morir en Bruselas puede ser leída con la fruición de quienes disfrutan de una narrativa inteligente, sensible y detallada, rica en documentación, con giros emotivos en sus personajes y sus hechos, expuestos con nobleza textual. Transcurre como impactante narrativa, propia de un thriller cinematográfico, desde sus primeras páginas, cuando el autor se luce.

El libro de Gómez Borbón deja tremendas lecciones sobre el irresponsable olvido colectivo ante un hecho de esta magnitud y las irresponsabilidades irresueltas.

Pablo Gómez Borbón, autor

Morir en Bruselas desarrollada con una extraordinaria  y formidable estructura narrativa, que convoca la fuerza de sus datos, tan hermosamente expuestos en el cual sorprende  agradablemente la elegancia, la fuerza de su imaginario, marcada por la información de variadas fuentes, que se revela trascendente ante las cortinas del olvido histórico y la inconsciencia colectiva.

Al efecto, el autor no se deja llevar de las pendiente cómoda y enjabonada para señalar culpables del crimen (sobre todo el más minimizado a pesar de su crueldad extrema, el de Miriam Pinedo), pero arroja suficiente información sobre  la geografía humana que constituía el cuadro que la enmarca, en el cual, sin duda alguna, están los asesinos, dando al lector la llave mágica para que abra las puertas del misterio. Están ahí. Solo hay que saber leer más allá de lo escrito.

Maleta en que apareció parte el cadáver de Miriam Pinedo

Notable como literatura

Morir en Bruselas es un título marcador que debe ocupar un espacio por la metodología de lo investigado, su diversidad de fuentes y la responsabilidad  que exhibe el autor, uno que desde ahora debe ser visto y tratado con el respeto que merece alguien capaz  de transformar y reivindicar un hecho de la magnitud del enfocado, sentando un modelo al tono de los tiempos para establecer luz y certidumbres sobre un garrafón descriptivo con riqueza imaginativa, Una obra que parteaguas. Morir en Bruselas permite batir las palmas de la literatura y la historia.

 

Un feminicidio ignorado

El asesinato de Miriam Pinedo, a la luz de los datos que expone Morir en Bruselas, es el feminicidio político  más importante contra una dominicana, luego del triple asesinato de las hermanas Mirabal, pese a lo cual la víctima, en  lugar de ser recordada y honrada, además de ignorada, ha sido denostada, otorgándole una muerte tan grave como la física: la moral.

Pineda fue decapitada y desmembrada y sus partes corporales fueron envueltas en papel transparente e introducidas en dos maletas, dejadas en dos puntos de la capital belga. Una muerte como la que nadie merecería. Pese a lo cual, solo se recuerda, cada 23 de mayo, a Maximiliano Gómez, con quien compartía apartamento en Bruselas.

Pablo Gómez Borbón, autor del libro sostiene: “Todo asesinato es horrible, y el del Moreno sin dudas lo fue. Pero el asesinato de Miriam Pinedo, tan horroroso como el de las hermanas Mirabal, lo fue mil veces más.  El asesinato – el feminicidio – de Miriam Pinedo no debe ser olvidado.

De esta desigualdad hay muchos ejemplos. No hay un solo artículo, no hay un solo reportaje que se centre en la muerte de Miriam Pinedo. Cuando se le menciona, si es que se le menciona, siempre es en relación con el de Maximiliano Gómez. Sobre Maximiliano Gómez se han escrito  artículos buenos y numerosos (particularmente, en los de Ángela Peña en el diario Hoy).

Y cierto, no hay registro de actos públicos a su memoria, la víctima de un feminicidio de esta magnitud, una muerte en extremo cruel, probablemente ejecutada por manos dominicanas, independientemente de los autores intelectuales.

 

Este título es recomendable en primer lugar como reconocimiento a la labor del autor, por la luz que arroja sobre un hecho histórico, por su responsabilidad y constancia en el levantamiento de los datos y por la belleza seductora  de su narrativa. El libro se vende en Librería Cuesta y por Amazon.