Decimas dominicanas

Develan en Santiago estatua, el mayor homenaje a Juan Antonio Alix

SANTIAGO. La develización en el Parque Central de Santiago de una estatua homenaje al más importante poeta popular dominicano, Juan Antonio Alix, es el homenaje más importante que se le rinde a un hombre cuya obra ha sido muy sub-estimada por la crítica, a pesar de su trascendencia y de haber llevado, con gracia, la vida cotidiana dominicana a los salones de la creación literaria permanente. La estatua, donada por la Fundación Luces&Sombras, honra los 185 años de nacimiento y representa, a juicio de historiadores, el más importante homenaje a Alix.
El  creador de la estatua, el artista Juan Gilberto Núñez, presidente de la Fundación Luces&Sombras, quien la donó a la ciudad de Santiago,  y que presenta al decimero mayor del país sentado en su silla de guano, leyendo sus obras, tal y como lo hacía en el Parque Duarte cada tarde, en los últimos años de su vida.

 
Ramón de Luna, reconocido comunicador de Santiago y quien dijo que Huchi Lora, promotor de la propuesta, era el sucesor, como decimero, de Alix.  Lora sostuvo que no aspira a ser sucesor de Alix, pero   siente en el deber de impulsar el reconocimiento público a su trayectoria que marca las letras dominicanas desde la décima, y agradeció las palabras de De Luna.

Huchi dijo que en los tiempos de Alix, se creó un comité para colectar fondos para erigirle una estatua, pero que el decimero, que vivía apenas con lo que le producía la venta mano a mano de sus obras, “se comió el dinero de la estatua”.
La estatua fue develizada por el ingeniero Francisco Pagan, director de la OISOE, Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, José Núñez, representante del Ministerio de Cultura, Robert Espinal, director del Archivo Histórico de Santiago, Juan Gilberto Núñez, director de la Fundación Luces&Sombras y una representante del alcalde Abel Martínez, quien no asistió al acto.
El ceremonial fue amenizado por la orquesta municipal de Santiago, interpretando merengues, entre los cuales hubo varios de ellos con letras del decimero, nacido en Moca y criado en Santiago. La estatua queda mirando al callejón de la plaza, que fue pintado con murales alusivos a Alix.
El acto de develización, a juicio de asistentes, fue muy emotivo y cargado de justicia a la obra literaria de un poeta que tomó inspiración en el vivir simple y cotidiano de los dominicanos. Muchas de sus décimas, se repiten hoy como refranes populares (como “Entre Lucas y Juan Mejía “Coger los mangos bajitos”).

Junto al monumento, Juan Antonio Alix, Juan Daniel Balcácer, Huchi Lora,  Francisco Pagan y Juan Gilberto Núñez. FOTO SERVIDA


La ética de Alix
Núñez dijo que con motivo del 185 aniversario de su nacimiento, se le hace este homenaje a un artista y ciudadano que luchó con armas en la mano por soberanía nacional y luego, por medio de la lectura, la sensibilidad poética popular y el conocimiento.
“Alix hizo en su tiempo lo que había que hacer y se preguntó si las generaciones de hoy hacen lo propio para con Patria” afirma Juan Gilberto Núñez.
Su vida
Alix, que nació en Moca el 6 de septiembre 1833. Su gran legado como escritor, fue producir décima de consistencia a partir del simple, rico y colorido lenguaje popular, relatando hechos de la vida social, personal comunitaria y política, burlándose de los excesos del poder, recreando la inocencia de la gente, multiplicando en sus entonadas creaciones, la forma de vivir, de luchar y de crecer, a pesar de las dificultades.
Su quehacer literario tenía como norma la desacralización, la burla picaresca de los modismos de clase alta tan encartonados para sus tiempos.
Alix  se crio en la ciudad de Santiago. Hijo de Félix Alix y de María Magdalena Rodríguez. Sobresalió entre todos los decimeros, sintetizando lo mejor que cada uno poseía.

La develizacion de la estatua de Juan Antonio Alix, en el parque central de Santiago.


Denuncia social y sarcasmo
Es su décima el discurso del sarcasmo, de la fina ironía y apoyo en el vocablo del hablante, en el que engarzaba expresiones que retrataban para siempre el vivir de la gente.
Sus títulos más conocidos son: El negro detrás de la oreja (un tratado de gracias y sentencia popular sobre el invisible racismo que se oculta en nuestro mulataje), Los mangos bajitos, El follón de Yamasá, El chivo motón, La oreja de Ñico el Loco, El hijo desobediente y Entre Lucas y Juan Mejía (que establece un decir popular que se repite hasta hoy sin recordar a su creador). Y no son las únicas: es el autor de A las arandelas (muy cantada en Navidad y cuyo título original es Cánticos).