A unos días de entregar el Ministerio de Turismo, Francisco Javier García, sale de esa cartera tras doce años en los cuales mostro al país y en particularmente a la industria, un conocimiento, un carisma y un dominio excepcionales de las funciones puestas a su cargo: promover la imagen del país por el mercadeo, estrategias de comunicación, presencia en ferias internacionales, vinculación efectiva con los actores de la industria.
Francisco Javier sale con buenas notas de su despeño, y justo es decirlo ahora que se aleja de la posición que tantos intereses suscita cuando se ejerce.
Javier se marcha tras doce años de su papel como servidor público, durante los cuales se entregó a sus responsabilidades y contribuyó al incremento de las inversiones en turismo y al número de visitantes. Fue militante en esa gestión.
Su hándicap: la meta estratégica, de 10 millones de turistas no se logró.
Ese objetivo que debe ser retomado y ampliado en sus dimensiones por el nuevo titular, David Collado y su equipo, una vez se restablezca el flujo de turistas post-Covid 19.
De acuerdo con el Banco Central, recibimos en 2018, 7.5 millones de turistas, incluyendo millón de cruceristas; En el primer semestre de 2019, nos visitaron, en base a la misma fuente (Banco Central), 3 millones 575,298 de turistas en el primer semestre, un alza de 3.9% respecto al año anterior, según datos divulgados por el Banco Central (BC),
Francisco Javier debió responder a las crisis verdaderamente urgentes y serias como la campaña mediática internacional negativa de marzo y abril de 2019, cuando intereses de países competencia se pretendieron atribuir a hoteles en el país por la muerte de ocho turistas, lo que se evidenció, tras una investigación a cargo de autoridades norteamericanas, que era falta imputación.
Francisco Javier fue pro activo, estuvo convencido todo el tiempo del potencial de la industria dominicana de la visitación hospitalaria, dio respuestas inteligentes y rápidas a las crisis que se sembraron en el camino, y de ellas en especial a la oleada de prensa amarillista que pretendió empanar la imagen de país, tras una serie de muertes de turistas en los meses de marzo y abril de 2019, y que finalmente se logró demostrar, por las investigaciones internacionales, que se trató de una campaña sucia impulsada por competidores turísticos.
Y no dice alguien que no tuvo beneficio alguno personal de su gestión, ni de publicidades ni de viajes por la gracia de ser VIP a las ferias internacionales de turismo. Lo dice uno que, al igual que Francisco Javier, trabajo en sus medidas, para el fortalecimiento de nuestra industria. No fuimos de los favoritos de nadie, pero ello no nos limita a reconocer lo que es justo.
Usted podrá concebirlo como le parezca en cuanto a su perfil de dirigente político del Partido de la Liberación Dominicana, pero haga la diferencia respecto de su labor como ministro. Estuvo a su cargo una enorme responsabilidad y asumió con entereza el encargo.
Deja el Ministerio cuando el turismo dominicano, caribeño, latinoamericano y mundial, se encuentra en su peor crisis de toda la historia por la emergencia nacional. Francisco Javier se marcha tranquilo.  Y en paz.
 
 
 
 

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista