El discurso de apertura oficial de la Feria del Libro de Milagros Germán, era una pieza esperada, sobre todo por provenir de una titular que no es una escritora y por proceder el espectáculo y mundillo  de la televisión,

Fue una pieza hermosa, textualmente impecable y con un empuje poético e inspiracional en torno a la lectura y la creación literaria, al tono de grandes plumas.

¿Fue ella la autora? Es una mujer inteligente, en tanto es una productora televisiva caracterizada por una demandante trayectoria creativa, rol que cumplió con sentido artístico sobre todo desde su espacio Chévere Nitghs.

¿Tuvo asesoría, lo cual es perfectamente entendible y práctica de todas las personalidades llamadas a exponer en público, – incluyendo presidentes- cuentan con un personal especializado en esas labores? No se sabe. De seguro que, con todo derecho, Milagros apeló a asesoría literaria.

La pieza no redactada al impulso de la obligación protocolar que demanda presentar un discurso. Se nota elaborado sin prisa, con sentido de la historia tanto de la zona colonial como de la dimensión reflexiva sobre el acto liberador e inmortalizante del hecho de escribir, a lo cual vincula la complicidad de quien lee. Lo que se leyó en esa apertura, fue más que todo, una cartilla de honor en torno a la base primaria de la cultura: el libro.

A continuación, una selección de los textos más significativos de ese discurso, con que se inauguró la 24 Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2022, excluyendo los aspectos del protocolo y salutaciones:

  • Hace 71 años esta Ciudad Colonial fue el escenario de la primera feria del libro, promovida por don Julio Postigo y en la que participaron cuatro librerías en el Parque Colón.
  • Hoy, en esta ciudad amurallada, declarada patrimonio de la humanidad, en el mismo lugar que Cristóbal de Llerena crea su entremés, Leonor de Ovando escribe sus sonetos; en esta misma ciudad donde nace Juan Pablo Duarte y funda La Trinitaria y suena el trabucazo de independencia nacional; esta ciudad en la que nuestra poeta nacional Salomé Ureña funda el Instituto de Señoritas y escribe los versos a su patria amada. En este mismo escenario, hoy viene de nuevo el libro a inspirar.
  • Un libro es un universo, una puerta abierta, una luz. 
  • El que lee se apodera no solo del mundo del que escribe, sino de los otros tantos mundos que ya habitan dentro de él.
  • Un buen libro se lee con devoción, con ilusión, con sed, con ansiedad apurando gota a gota cada idea nacida desde el ingenio de otro a quien también atormento para que no se pierda lo pensado en la niebla de lo nunca escrito, para desterrar el miedo más terrible que los miedos, más grande que la muerte, el miedo del olvido.
  • Quien escribe, escribe por necesidad, por instinto de supervivencia, con igual entusiasmo y devoción, queriendo al escribir evacuar aquello que lo persigue que lo acecha, y que solo en ese ejercicio en blanco y negro, logra conjurar.
  • Escribir te hace exacto, preciso, medible, y lo más importante trascendente.  Esta feria, encuentro entre lectores y escritores, es un templo a la palabra y es una fiesta, 71 años después.
  • Estar aquí hoy reunidos, celebrando a Cervantes, Shakespeare, Carmen Natalia, Pedro Peix y junto a ellos a los cientos de miles de escritores y escritoras que viven la inmortalidad a través de la publicación de un libro, cada medio minuto, en el mundo, es una hazaña valiente y posible gracias al trabajo y talento de miles de personas que día a día ponen su empeño, pasión y vocación en pro del desarrollo del arte y la cultura en nuestro país.
  • La cultura es la incubadora donde se desarrolla la democracia; la diversidad, la equidad y el arte se abrazan para construir ciudadanía. Somos cultura, esperanza y futuro, construyendo una nueva civilización para la paz.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista