Hoy me confieso como un ser cargado de defectos, miserias, limitaciones y desequilibrios. Soy una persona con tramos inconfesables e inestables. Soy una persona marcada por los errores en mi vida y producto de ellos, he perjudicado a personas que me merecen respeto. O peor, he dejado de desarrollar acciones en favor de gente que amo y que me merecen lo mejor de mí.

Hoy quiero detener ese ritmo.Y pedir perdón público.
Por la falta de tiempo a mis hijos. Por las razones que provoqué y que dieron al traste con mi divorcio. Por mis ausencias de lealtad a amigos a los que digo amar. Hoy deseo reiniciar. Hoy deseo recomenzar. Hoy quiero cerrar deudas pendientes. Hoy quiero clausurar ventanas que no debí abrir. Hoy quiero darme el chance de sacar de mi las grises mariposas de la duda y la indiferencia, y hacerme un ser nuevo.
Cuando somos capaces de vernos como somos, alejados del personaje que he construido, es probable que al final del proceso, resulte ser una mejor persona.
Y pretendo llegar más allá de la autopromoción mediática al ponerme como ejemplo para también causar la admiración de la gente.
No hay nada como el reinicio para mejorar pasos malos dados ya  y respecto de los cuales, nada se puede hacer para rectificarlos.
Solo somos dueños de nuestro presente. Una forma de incidir en nuestro futuro.
Yo me confieso un ser defectuoso. Incompleto. Lleno de miserias,
Y me confieso igualmente, en la disposición de ser mejor persona.
 

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista