A pesar del incremento del número de producciones de cine en la última década, producto directo de la Ley Nacional de Cine 108-10, un estudio reciente plantea que el cine local es temáticamente “nómada” y adolece de una definición todavía que le otorgue una identidad y perspectiva, a pesar de señalar cuatro filmes en los que se aprecian indicios de identidad y marca de nuestro cine.

El libro El discurso temático en la producción fílmica dominicana, libro del profesor de comunicación y crítico de cine Félix Manuel Lora, establece que al cine dominicano le falta mucha identidad y plantea como guía para la acción: “hay que hacer una diferencia cuando queremos abordar nuestro cine, porque nosotros somos antillanos y a la vez caribeños”.
El libro, auspiciado por Funglode, DGCINE y la Asociación de Críticos de Cine, concluye en que los criterios estilísticos y argumentales del cine dominicano no están lo suficientemente claros, y se encuentra en búsqueda de esa definición.
El llamado «cine dominicano» aún es un «cine nómada» que transita por el camino de la identidad caribeña tratando de encontrar la manera más adecuada —según sus posibilidades estilísticas y argumentales— de concretar factores comunes de tipificación, pero que todavía no están lo suficientemente claros para asumirlos con criterio y rigor, dice Lora.
Establece el investigador que esa es la exploración en la que nuestro cine debe ser constante, de nuestros rasgos antillanos y caribeños. No es lo mismo el pensamiento del caribe, de una isla, que el pensamiento del que vive en un continente. Son dos realidades diferentes y así vemos el mundo”.

El investigador cita, entre las películas que apuntan hacia la búsqueda de una identidad nacional, a Nueba Yol, (Muñíz Ángel.) con un Balbuena que expone las características del “tiguere” en procura de oportunidades, Tubérculo Gourmet (López Archie) y Cocote, (De los Santos, Nelson Carlo).
Indica que Balbuena es un personaje capaz de revitalizar ese perfil criollo y localista, historia de muchos de los hombres y mujeres moldeados por una cultura popular de supervivencia por las carencias económicas existentes.

De Perico ripiao (Muñiz, A., 2003), considera es el trabajo más identitario a nivel fotográfico que puede encontrarse en una película dominicana—, al referir que sus tres personajes que escapan de la cárcel donde se encuentran, los obliga a realizar una travesía que los lleva por esos mismos caminos recorridos por la migración, el contrabando y la corrupción.

De Tubérculo Gourmet (López, A., 2015) indica que antepone la ingesta de provisiones locales frente a cualquier otra prioridad existencial por lo que solo es parte de una tímida exploración a los argumentos de identidad nacional a través de los alimentos típicos, la culinaria y la gastronomía en la que también se imputan los reductos publicitarios de superficialidad conceptual, perdiendo la oportunidad de construir un discurso sobre las diferencias sociales en base al tipo de plato.

Y de Cocote (De los Santos, N., 2018), establece que el sincretismo religioso queda evidenciado como una forma compleja de mirar hacia esa dominicanidad marginada por el discurso de la clase política dominante.
De los Santos, dice Lora, el director, traslada su relato y lo condiciona a las mismas interpretaciones geográficas que produce el sur del país, en la que su agreste impresión moldea un tipo de pensamiento rural distinto a otras zonas.

El lanzamiento
La presentación virtual del libro tuvo lugar el pasado jueves 23 de julio, organizada por Funglode y su Festival de Cine Global, la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica (ADOPRESCI), la Dirección General de Cine y la Quincena del Cine RD. El estudio está disponible en Amazon Libros. El prólogo es del directivo de Adoresci, el periodista cultural y crítico, Alfonso Quiñones.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista