(FOTOS CORTESIA DE Mike Pasco)  El Día Mundial del Teatro en República Dominicana tuvo  la más digna celebración dominicana el montaje, en estreno mundial, en la sala principal del Teatro Nacional, con la representación de la obra  del laureado dramaturgo Franklin Domínguez, “Omar y los demás”, por la Compañía Nacional de Teatro, dirigida por Fausto Rojas.

Omar y los demás, de Domínguez, el más prolífico de los dramaturgos dominicanos, desde que estrenara en 1958, , la subversiva y anti dictatorial Espigas Maduras,  con un elenco que incluía a Iván García, Ina Moreaux, Miguel Alfonseca, José Sanabia y Armando Hoepelman, hasta el día de hoy cuando sigue produciendo.

Poca gente sabe que Omar y los demás fue la obra ganadora  en 1975 del Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena y accésit al Premio Diego Fabbri en Palermo, Italia, en el año 1983.  Omar  y los demás es uno de los patrimonios de la dramaturgia nacional y fue el mejor homenaje al quehacer escénico nacional con motivo del Día Mundial del Teatro.

Fausto Rojas, en foto de archivo.

La trama

Omar es la historia de un hombre que se encuentra en plena crisis existencial, estado que le lleva a cuestionar toda su vida y accionar. En esta angustia por interrogar y también acusar al mundo y a la sociedad de su frustración, el protagonista llega a delirar incluso ilusionarse.

Con notable acento filosófico, pero ególatra por momentos, pone en tela de juicio su propia existencia y legado como ser humano en este mundo.

El subconsciente le juega y engaña con personajes con  su imaginación (la muerte, la vida, el futuro), al punto de considerar rendirse ante la vida y suicidarse pero el instinto de supervivencia convierte sus dudas en la necesidad de prolongar su legado a través de las ideas o por una posible descendencia.

 

Franklin Domingos, dramaturgo. Foto de archivo.

Los intérpretes

El papel protagónico de Omar lo encarnó el experimentado actor Orestes Amador, quien mostró a lo largo de toda la obra, sin salir nunca de escena y manteniendo el hilo conductor y rítmico de la obra, su experiencia como intérprete de carácter y trayectoria.

Junto a él estuvieron Maggi Liranzo asumiendo con valentía el difícil personaje de Nadina, compañera de Omar. Maggie Liranzo es uno de los recursos interpretativos que con mayor profesionalidad y sensibilidad a su papel de transmisora de emociones. Es extraño que un talento como este no haya sido titular de un protagónico del cine, en cuya industria solo piensan cuando hay que hacer una bruja malvada.

Pachy Méndez representó a Mirna, fantasioso personaje correctamente caracterizado con movimientos corporales, vocales y rítmicos influenciados por la cultura mágico-religiosidad popular afrocaribeña. La veterana actriz Cristela Gómez interpretó el simbólico personaje antagónico de Mirna.

Los  pescadores, encarnados por Interpretados estos por Miguel Bucarelli y Canek Denis con graciosos y jocosos diálogos, aligeraron la carga dramática y densa de la primera mitad de la obra., que enriquecidos con el uso de máscara muy bien manipuladas, alivianaron el monótono ritmo. Bucarelli y Denis fueron la muestra de que no hay personajes pequeños.

Bucarelli como el Padre, se mostró con este segundo personaje, conocimiento y experiencia de tablas.

El personaje hecho por Canek Denis,  quien con agilidad y excelente presencia escénica, encarnó en cuerpo y alma un inolvidable cochero.  Este joven actor tuvo una impresionante y orgánica personificación, fúnebre y cotidiano transportista de “muertos”,  que con un caminar y vocalización imponente, logró calar también en la memoria de la audiencia con su frase “tengo tiempo, tengo tiempo todavía”. Bucarelli y Denis fueron la muestra de que no hay personajes pequeños.

Omar y los demás FOTO CORTESIA DE Mike Pasco

Buenas señales

El teatro como arte escénica demostró su fuerza y vida este fin de semana, se sintió en el público la necesidad acumulada en tiempos de pandemia de esparcimiento, y de consumir, con distanciamiento y seguridad, arte teatral del bueno a pesar de las condiciones. Y buen teatro entregaron al público dominicano los actores y actrices de la Compañía Nacional de Teatro con este estreno de Omar y los demás, que espera ser llevado en muchas más temporadas de presentaciones.

Lo técnico

La plataforma de recursos técnicos en general resulta bien gerenciada y contribuye en mucho al resultado exitoso final: La musicalización de Vadir González mantuvo una atmósfera y ambiente de cierto suspenso sutilmente incidental bien lograda, pero subutilizada y cuya presencia en escena distraía la vista.  La selección de dos de las piezas musicales no fueron acertadas; la primera para la escena del párroco o padre y la segunda al final de una de las escenas cumbres de Omar. Ambas rompieron la atmósfera lograda.

El diseño de luces de Bienvenido Miranda y la escenografía de Fidel López tuvieron el reto de enfrentarse a una propuesta de espacio totalmente inundada de agua.

Este recurso efectista produjo interesantes e impactantes imágenes plásticas, cuyas composiciones fueron reforzadas por el reflejo en el agua oscurecida por un fondo negro que acentuaba  los movimientos gestuales de los actores.

El claroscuro y la fuerza expresiva de los cuerpos de los actores fueron piezas que movió con inteligencia Fausto Rojas, director de la Compañía Nacional de Teatro. Fotos suministradas por el fotógrafo artístico Mike Pasco.

La dirección técnica de Nancy Vizcaíno, uno de los talentos técnicos y artísticos menos proyectados a pesar de su fuerza y criterios de arte, logró con acierto ensamblar todos estos recursos técnicos.

Los aplausos demostraron que el éxito de la obra recayó sobre los hombros del equipo actoral  y técnico.  Los actores aceptaron riesgos por su obvio interés por experimentar y ofrecer un producto de calidad, tal y como debe ser asumido por una compañía con recursos estatales.

La ceremonia

El sábado 27 fueron leídos antes de la función los mensajes conmemorativos. El  mensaje nacional fue escrito y leído por la reconocida directora y actriz Elvira Taveras y el internacional, escrito por la actriz del Reino Unido Helen Mirren, leído por el dramaturgo Reinaldo Disla. También se entregó un reconocimiento a la actriz Marquis Leguizamón por su larga y representativa carrera actoral, recibido por la hija de Leguizamón y a la actriz de la Compañía Nacional de Teatro, Cristela Gómez por sus más de cuarenta años de trabajo. Ese mismo día del teatro, la tarde contó además con la especial asistencia del autor, don Franklin Domínguez, quien a sus 89 años de edad sigue contando con el respeto y reconocimiento del público quien ovacionó de pie su presencia.

El público completó el aforo total permitido, equivalente al cincuenta por ciento de capacidad normal, debido a las estrictas medidas de distanciamiento establecidas para seguridad en tiempos de pandemia. Estos protocolos fueron respetados y cumplidos a cabalidad tanto por el público asistente como por los empleados del teatro, siempre con uso permanente de mascarilla y distanciamiento entre las filas y butacas y organizando la salida y entrada de la sala.

El equipo artístico en escena, realizó pruebas de Covid19 como requisito indispensable y obligatorio previo a las tres presentaciones realizadas los días 26, 27 y 28 de marzo.

Las tres funciones se llevaron a cabo en horarios especiales para respetar el toque de queda, el viernes a las 6:30 p.m. y sábado y domingo a las 4:30 p.m.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista