¿Cuál es la mejor película dominicana y cuál el  mejor de nuestros  talentos de la dirección de cine?  Es claro que se trata de un debate en el cual, de entrada, se sabe que no habrá nunca unanimidad. Es cuestión de apreciación y de gustos, que por íntimos y subjetivos son como caballos salvajes liberados en la pradera, pese a lo cual cada uno tiene el derecho a definir sus preferencias, prerrogativa que vamos a desarrollar desde nuestro punto de vista.
Malpaso es una aventura audiovisual poética, social y comporta llamativos logros técnicos y de dirección, que conducen la atención a revisar los listados que intentan definir la mejor película dominicana de todos los tiempos.  Sus recientes logros incluyen la selección como representación dominicana ante los Premios Goya y premio Mejor Película en el Festival Internacional Trinidad y Tobago 2020, no deben llenar a nadie de vanidad vacía, pero sí es claro de que es un factor que obliga a reevaluar los tops de películas y directores.
La irrupción de Malpaso por su fina estructuración visual, sus actuaciones sinceras y la singularidad de su historia mínima que eleva a lo universal, genera una alteración de los listados en procura de esa mejor película dominicana de todos los tiempos.

“Malpaso” (Bou Group/2019), se está convirtiendo en un fenómeno de calidad fílmica: acaba de ganar el premio a Mejor Película en el Trinidad y Tobago Film Festival, como resultado del empeño en su calidad por parte de este joven director que está demostrando que vale por su talento, por su poder de inspiración para poner muy en alto, un tema cargado de onírica belleza, de un mensaje de solidaridad humana y de una administración inteligente de los recursos del cine, haciendo a un lado el prejuicio y los estigmas raciales. Se trata de una crónica poética sobre hermandad y lucha por la supervivencia.
Una historia pequeña que ha transformado su director en un valor universal, realizada en un portentoso blanco y negro (probablemente el mejor manejado en la historia del cine dominicano). Valdez es un director joven que dejó clara su versatilidad y su capacidad de aceptar el riesgo del próximo proyecto
¿Cuál es la mejor película dominicana ahora?

  • Pasaje de Ida (Agliberto Meléndez) por abrir el camino del cine auténticamente nuestro y realizado con disciplina profesional, que costó hipotecar la casa del director al Banco de Reservas.

  • Cocote, (Nelson Carlo de los Santos), elegida como tal por ADOPRESCI/febrero 2020.
  • Carpinteros, odisea carcelaria realizada con criterio (José María Cabral)
  • Miriam Miente. (Natalia Cabral/Oriol Estrada)

  • La Gunguna (Ernesto Alemany), de quien esperamos otros títulos de esta calidad.
  • El hombre que cuida, cine que evidencia la calidad no la condicionan los grandes presupuestos (Alejandro Andújar)

&

  • Flor de Azúcar, poema visual de Fernando Báez Mella.
  • Dólares de Arena o Jean Gentil (Laura Guzmán & Israel Cárdenas)

  • Veneno, la primera caída. El relámpago de Jack (Tabaré Blanchard), compleja proeza fílmica
  • Reinbou (David Maler) por su reconstrucción seria y emocional de un pasado patriótico reciente en la historia y su entrelazamiento de sentimientos y las nuevas imágenes que nos proyectó la Naslha Bogaert.

Los mejores directores jóvenes
Con Malpaso, seleccionada la pasada semana por la Dirección General de Cine para representar el país en los Premios Goya 2020, inscribe con fortaleza a su director, al selecto grupo de directores jóvenes que están impulsando una marca fílmica dominicana, en la filmografía iberoamericana e internacional, en una relación que aclaramos es expositiva, sin que el orden en que se presenta no define calidad o trascendencia que debe tener de cada uno de quienes integran esta relación:

  • José María Cabral, (Carpinteros,2018 y El Proyeccionista e Isla de Plástico (2019). Portentoso y creativo, Cabral es uno de los sinónimos del mejor cine que hacemos.
  • Nelson Carlo de los Santos (Cocote 2128), considerada por la Asociación Dominicana de Prensa y Crítica Cinematográfica como la mejor película dominicana de la historia. ADOPRESCI prepara ahora la publicación de las diez mejores películas del cine dominicano.  Es un fenómeno de cabeza propia, que justo ahora trabaja en su próximo proyecto, de características tan distintas como sorprendentes. Cocote es un pasaporte a las miradas del cine mundial.
  • Laura Guzmán & Israel Cárdenas (Jean Gentil (2010), Dólares de arena (2014) y Sambá (2017);
  • Natalia Cabral/Oriol Estrada, Miriam miente. 2018)

  • Pedro Urrutia, fue la gran sorpresa de los jóvenes cuando presento un estrepitante triller Código Paz, (2014) en que vimos a una inusual y efectiva Nashla bogaert, y Carta Blanca, lista ya por estrenarse.
  • Bladimir Abud (La lucha de Ana, inolvidable protagónico insuperado por Cheddy García, 2012) y A orilla del Mar, 2017) y La otra Penélope (sobre novela de Andrés L. Mateo) Es un director discreto que no agita
  • Francisco Valdez. Director singularmente diferenciado con su De pez en cuando (2014), muestra de cine de autor, no apreciada por el público y aplaudida por la crítica.
  • Jean Luis Guerra. Cortometraje A Tiro Limpio (2013), colgado en YouTube con 462 mil visitas, ahora en proceso de postproducción para largometraje, encaminado a ser un hito cinematográfico por las características que implica.
  • Leticia Tonos (La hija natural (2011), Cristo Rey (2013) y Mis 500 Locos (2019), es la directora de cine más destacada individualmente considerada.
  • Tabaré Blanchard (La montaña 2012, (documental), junto  a Iván Herrera y  la que es hasta ahora su obra fílmica cumbre, Veneno, la primera caída (2018). Blanchard es una de las piezas mejor afirmadas en su talento, proveniente del ámbito de los video clips, dejó claro con no era solo un excelente documentalista.
  • Ernesto Alemany. La gunguna (2015) Un capítulo aparte del cine dominicano. Una historia redonda, múltiple, mágica e indefinible basada en el cuento Montásde Miguel Yarull, este trabajo apuntó a la interrogante: ¿por qué no apelar con mayor frecuencia a la literatura dominicana de calidad y aliento extendido, para generar un sistema propio de historias que nos den personalidad propia ante el mundo?   Actuaciones y recursos de cine empleados a fondo. Nada que haya hecho luego, se compara con esta formidable entrega que nos hizo preguntar: ¿Por qué no había hecho cine antes?
  • Raúl Camilo (Lo que siento por ti, 2018. El joven productor de televisión y espectáculos sorprendió al mundo de cine criollo con un drama emotivo sobre inclusividad, con notables actuaciones y un estilo que, si bien es de fórmula, logro impregnarle un estilo
  • Alan Nadal Piantini: ha dirigido y terminado Kintsugi y Motel (2019), no estrenadas, luego de habernos entregado Una noche de circo (2013) y Una breve historia de amor, intento de establecer un estilo retro y desafiante. A Alan Nadal se hace falta sentar en la opinión pública, un golpe fílmico consistente, para lo cual tiene el talento y las condiciones, sobre todo ahora que ha desarrollado sus estudios La casita de producciones.
  • David Maler. De su obra vista hasta ahora, el proyecto más cuidado y en el que se sintió con mayor intensidad la entrega y pasión personal por el cine, fue Reinbou (2017/Cacique Films), el mismo año que  hizo Todas las mujeres son iguales (2017), La Boya (2019) y No es lo que parece (2020). Maller es tan bueno delante como detrás de  cámara.
  • Ronny Castillo. ¿Quién manda? (2013)  que abrió la etapa de las comedias bien logradas de amplio impacto popular  y que luego entregará, Cuentas por Cobrar (2017)
  • Frank Perozo.  No es tan joven como actor, pero su incursión como tal es de apenas hace tres años con Colao (2017), Qué León (2018) y Los Leones (2019), haciendo con Caribbean Cinemas, comedias de gran incidencia popular por su calidad y su mercadeo incisivo y bien dirigido. Caribbean se ha ganado el liderazgo como productora, distribuidora y gestora del cine criollo.

Directores de otra generación
La consistencia fílmica de hoy para el cine dominicano no llega de casualidad porque es resultado de un proceso iniciado antes con directores que apostaron a la calidad y la trascendencia de las historias, por encima del criterio de la venta de boletas del momento (lo que en modo alguno es indigno, o impropio, dada la esencia de industria comercial del cine):

  • Agliberto Meléndez. Un director fundacional. (Pasaje de ida, 1988), la película que representa la entrada del país al cine de calidad, para el caso con el drama social. Lástima que su más reciente trabajo, Del color de la noche (2015), no contará ni con los recursos de producción necesarios y al tener un guión que excluye personajes determinantes de la historia de José Francisco Pena Gómez
  • Ángel Muniz. Personaje crucial del cine que abrió las puertas y que sigue dando frutos hoy en día como director y productor. Inicio el cine de calidad con vocación popular y comercial y que estrenó el marketing bien logrado para una cinta dominicana (Nueva Yol, 1995). Sus más recientes producciones (Ladrones a Domicilio (2016), A Dios que me Perdone (2018), esta última con casi un millón de visitas en YouTube, estableciendo récord. Es un director poco accesible a los medios, los reconocimientos y premios de arte, pero ello no impide reconocer una actitud de solidaridad para con sus compañeros que es escasa en un medio en el cual cada uno solo piensa y actúa en función de cada uno.
  • Juan Basanta.  Responsable del proyecto Biodegradable (productor de La gunguna (2017). De sobrado talento, Basanta es un director soberbio que debe apostar todo a su próximo proyecto para no cometer errores elementales del pasado, cuando teniendo buen concepto, erró en cuestiones de mercadeo.
  • José Enrique Pintor. Prolífico y creativo a partir de una estupenda formación cinematografía, Pinky es versátil y ha producido piezas que son precursoras desde Sanky Panky, (2007) hasta Santo Domingo (documental 2019), -documental que estableció precedente de superproducción. Su filmografía es extensa e incuestionable.
  • René Fortunato. Principal documentalista de la historia reciente dominicana. Su trilogía sobre la dictadura de Trujillo y los que exponen los gobiernos de Balaguer y Bosch, constituyen un patrimonio. En ficción, hace una incursión notable (y que a nuestro modo de ver no ha sido valorada aún como se debe) en 2017, con Patricia Regreso del sueño. Fortunato es responsable de precedencias en difusión del cine nacional: fue el primero que logró que los cines proyectáran en video  con el documental La Trinchera del Honor, para lo cual tuvo que vencer muchas resistencias.
  • Fernando Báez Mella: El Rey de Najayo, (2002) que inaugura el apoyo a la Ley Nacional del Cine, y su obra cumbre, Flor de Azúcar (2017), un poema visual que junto al documental Lago Enriquillo, formidable pieza de base medioambiental.
  • Félix Germán. Desde La maldición del Padre Cardona, (2005), primer intento de gran proyecto como comedia, producida por Manuel Corripio (2005) y que fue la primera y única participación de Zoé Saldaña en el cine nacional, hasta la impecable La Isla Rota – uno de los proyectos más representativos de la identidad nacional y de recreación histórica, (2019), tiene el país a uno de sus más sólidos directores veteranos. La isla rota es una formidable pieza con categoría de calidad internacional.

¿Selección para cada gusto?
Reflexionar sobre películas dominicanas y gustos, no es sencillo. Entre  los directores es seguro que cada cual  considerara que su película es la mejor; entre críticos, los gustos es imposible compilarlos en un bloque de opinión uniforme, porque habrá tantas selecciones distintas como críticos existes.
Lo que se persigue es fomentar el intercambio de ideas, enriquecernos entre todos con versiones y concepciones.
Esta selección se escribió varias veces, porque siempre se quedaba alguna, y no será justo.
El valor que tiene plantearla es que nos coloca en postura de pensar en e buen cine  dominicano.
 

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista