Las madres no necesitan hoy mensajes de felicitación.  No es que sobren. Son bien intencionados. Pero no bastan para reconocer el aporte de su entrega toda la vida por sus hijos e hijas.

Las madres en este día no necesitan ramos de flores como parte de un ritual obligatorio.

No los rechazarían porque no hay en la naturaleza nada más hermoso que una flor.

No requieren de tarjetas conmemorativas.

Ni encuentros para que todo el mundo se harte, menos ellas que montan la logística y se agotan para que otros coman.

Las madres lo que aspiran es a un mundo de paz para la seguridad de su familia.

Las madres requieren de gobernantes responsables que cuiden el patrimonio público, tal cual es: propiedad de todos.

Las madres no requieren hoy de «Te quiero Madre» si esa expresión no corresponde al discurrir de cada día.

Ellas necesitan que pensemos en lo que significa ser madre,  dadora y cuidadora de vidas.

Ellas necesitan tan solo que se entienda que son  las embajadoras del amor más puro, más excelso y más íntegro.

Las madres necesitan no que descarguemos nuestra conciencia hoy día, buscando cubrir las ausencias y los descuidos de todos los demás días.

Ellas solo reclaman que imitemos su ejemplo de entrega plena y desinteresada a la familia, la comunidad y el país.

Tan solo eso requieren.

Todo lo demás, sobra.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista