(Tomado con autorización de la página de Facebook de Marianela – Narada- Cohén, una mujer que ha sabido luchar sola por enfrentar cuantas dificultades han aparecido, emprender un negocio que armoniza con la vida y  la naturaleza y medir con justicia a quienes le rodean):

Este año aprendí, que no hay años malos.

Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo…pero malos no son. La forma en que deberíamos evaluar un año tiene más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas y desaprender otras.

Narada Cohén y sus nietos.

Este año por ejemplo, hemos aprendido a salvaguardar nuestra salud y la de los que amamos como prioridad de supervivencia.

Hemos prescindido de muchísimas cosas que considerábamos imprescindibles y hasta obligatorias.
Reevaluamos nuestros valores y nuestra importancia personal.
Un detalle tan simple como tomar café con un amigo, o un abrazo a quien amamos, se ha convertido en una hazaña extraordinaria.
Este año nos convirtió en seres humanos conscientes, responsables de nuestras decisiones y lo más importante…el amor se hizo presente con más fuerza, en la cotidianidad y en nuestros corazones.
Diciembre 2020.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista