Textos y fotos de Angela Hernandez
1
Ama lo que encuentras y lo que pierdes. Lo furtivo y lo firme. Las islas y los océanos. Ama tu conciencia batida por imposibles. Tus sensaciones, sus merodeos, sus hendijas.
Ama tu sed gregaria, tus raptos de melancolía. Ama tus uñas y el vello de tu pubis. Ama tus preguntas. Aun tus pesadillas. Tus recodos, tus despliegues. El secreto que muerde tu día, el muro confinador de tus deseos.
Regocíjate en el que te estima. Renuévate en el gesto de quien te desprecia.
Ama la forma de tus orejas, los litorales que de ellas copian asombros pretéritos.
Ama la playa sin más contornos que la luna.
Las sutilezas refugiadas en las palpitaciones del aire.
La estrella que obra en ti por un instante.
Ama los aromas, las cifras de tus bordes; el antes de llegar, el después del irte.
La selva antigua exudando sus cantos a través del silencio de tu sexo. El océano residual en sus olores.
Ama el movedizo bosque alumbrado por tus sueños. Ama las ideas paridas por tu tristeza. Los sentimientos aún sin nombre. Los coloridos esqueletos que alguna vez fueron no más que polvo.

2
Amemos nuestro hogar de camaraderías, con su seno de fuego y sus arterias sumergidas, sus lluvias y sus desiertos, sus reposos y sus broncas.
Aprende de las escalas y la relatividad, nos comunican las nubes y las larvas, las ciudades y el avión de juguete, el Himalaya y las celdas construidas por las abejas.
3
En el espacio sideral, ¿qué significa el tamaño? ¿Qué las distancias? Las dimensiones son arrugadas o distendidas por mareas cósmicas. Los astros son arcilla entre los dedos divinos.
Sigue los puntos brillantes en los que cabrían millones de nuestro sol. Figúrate aquellos inasequibles al ojo y al instrumento. Ya querría una estrella bullente de luz azulísima poseer algún nervio. Remedar la sensibilidad de una oruga o una hormiguita boba.
Ya querrían los yacimientos de diamante contener una papila gustativa.
Imagina, si puedes, “el horizonte de sucesos”. Y de pie sobre una estrella que devora su tiempo, medita sobre las rebatiñas y las pasiones, sobre los afectos y la existencia, sobre la dominación y la libertad, sobre lo necesario y los aditamentos que engrosan tu apetito.
Todo vida es motivo, y no solo lo que despierta gratitud; no solo lo complaciente, lo verificable.

Todo vida es motivo.
Y el enamoramiento, ¡subitez! Rostro del paraíso. Un bocado de música. Debut de otra mirada.
Mírate como si por primera vez te descubrieras.
Mira a tu hermana, a tu hermano, a tu prójimo. Deleite en el asombro.
Enamórate de la vida.
 

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista