El Soberano 2018: lecciones, metas, errores y logros

Es este tiempo adecuado para hacer el balance personal y preciso, alejado ya el siempre presente y hasta necesario escarceo en los medios, la perenne reacción de los inconformes, y las especulaciones que invariablemente circulan siempre, ( elementos  sin los cuales cualquier premio a los artistas, no  tendría el sabor tercermundista que les caracteriza) el balance  de  lo bueno y lo malo de lo acontecido en torno al Soberano. Tras la entrega 34 del Premio El Soberano 2018 impone, ya lejos del clamor, el glamour, quejas y resabios, hacer balance que deje claro que tuvo de positivo y elementos negativos, los que deben ser revisados y mejorados para la versión 35 del galardón artístico más importante de la Republica Dominicana.

La presidenta Acroarte Emelyn Balderas y el presidente de CND, Franklin Leon, anunciando a Alberto zayas como productor y a los presentadores Naslha Bogaert y Roberto Angel Salcedo.


Lo mejor

  • La justicia y el transparente proceso de debate y de los veredictos votación por parte de los cronistas de arte, lo que brindo decisiones  en general correctas  cuestionables solo por un asunto de gustos  o intereses particulares. En este punto crucial la nueva directiva se gradúa con notas altas su desafío mas tremendo.
  • Nielsen IBOPE, empresa investigadora de mercados reconocida por su certeza  y profesionalidad, reveló que la gala 34 de Premios Soberano, superó en audiencia a la del pasado año, con el 54.8% rating, desde que se inició el espectáculo a las 9:00 p.m. hasta la media noche, logrando superar la entrega anterior que obtuvo el 51.16..
  • La sintonía en televisión fue más alta que el pasado 2017 de acuerdo estudio de NIELSEN/CARAT Dominicana, el Soberano obtuvo este año un 13.1% de rating, frente a un 12.8% en el 2017. (presidencia de Jorge Ramos). No supero el nivel más alto se logró en el 2015 (presidencia de Jose Antonio Aybar) de 19.31% de rating.
  • El segmento de clamor contra los feminicidios, su punto más emotivo fue la más alta expresión del compromiso social y el giro del compromiso de la producción, gracias a la emotiva interpretación de Naslha Bogaert sobre el texto del libreto de Juan Manuel Tejada , el concepto de presentar una masa humana seleccionada de entre los invitados y la concurrencia.
  • La fuerza y belleza de los musicales, todos cuidados al extremo en cada uno de sus recursos. Guillermo Cordero aparece aquí como talento creador fundamental que sumo valores al ceremonial.
  • El diseño de los elementos visuales del despliegue en pantalla, (Waldo Lara y Carlos Juan Mateo, y Kokaleka Films como empresa).
  • El diseño de la imagen televisiva del premio mismo y que como cortinilla fue efectivo y elegante.
  • Lo acertado de la visión de Cervecería Nacional Dominicana al reiterar y ampliar su respaldo al Premio Soberano.


Lo malo

  • Los movimientos de trasero de Fefita La Grande, durante el merengue La Pimienta, (el punto mas fuerte del merengue en la ceremonia) los encontramos fuera de  gracia y orientados a la estimulo del morbo. Populismo televisivo y nada más que afectaba la fuerza del número que hacía con Maridalia Hernández y Milly Quezada, Falto ahí una orientación clara, lo que es difícil cuando de Fellita se trata.
  • La ausencia del listado de artistas y agrupaciones nominadas, en el programa de mano. Nunca había pasado. Alguien puso un huevo cuadrado.
  • La rapidez con que se pasaban los títulos de los artistas y comunicadores fallecidos durante el segmento en su honor póstumo, cantado por Diomarys La Mala, que además estaba en el medio del escenario, lo que impedía leer (para algunos casos) los nombres de los fenecidos. Debieron pasar más despacio las imágenes.
  • Excesiva la cantidad de premios entregados fuera de cámara, en aras de economizar tiempo, pero algunas de ellas eran propias del ceremonial en vivo.
  • La tarea pendiente que sigue siendo la Alfombra Roja en términos de captar teleaudiencia: o alcanzó solo 5.85% de rating frente al 8.48% del año pasado (presidencia de Jorge Ramos).

Los Talentos
Cuando Acroarte y Cervecería Nacional Dominicana anunciaron que el joven Alberto Zayas, un productor que nunca se había enfrentado al desafío de desarrollar para televisión el ceremonial de gala, hubo inquietud a “sotto vocce” (en baja voz) en algunos pasillos del mundo de los cronistas, comunicadores e incluso artistas, hasta cierto punto condicionados por el haberse a acostumbrado a nombres de otros productores que habían tenido en su momento esa responsabilidad.
Zayas supo de esas dudas, especulaciones y malos augurios que se levantaron contra su contrato, pero nunca respondió nada a nadie. Confiaba en centrarse en los mil detalles de una producción tan compleja, y responder mediante el espectáculo mismo.
Zayas rompió la distancia e invisibilidad de los otros productores del Soberano, participando en la preparación de segmentos, y estableciendo una relación directa entre público y producción que nunca se había logrado.
Roberto Ángel
Otra oleada de escepticismo recorrió los mudillos faranduleros con el anuncio de Roberto Ángel Salcedo, como presentador, adelantándose que seria un fiasco.
Roberto Ángel tiene, para algunos círculos intelectuales e intelectualoides de clase media, una mala imagen, , que lo rechazan por el estilo, ciertamente cuestionable, de sus comedias y el populismo de su programa Mas Roberto.
Lo que se vio en escena fue un presentador versátil, que canto, bailo y desarrollo su actuación con un nivel que – repetimos- hace a uno darse cuenta de que su talento es desperdiciado por la forma en que hace películas y su programa semanal, renglones en los que debería ser tan bueno como eje del espectáculo acroartiano.
Zayas y Salcedo despejaron toda inquietud sobre lo que eran capaces de ofrecer. Ellos fueron“ redescubiertos” gracias al Premio.
Guillermo Cordero
Reconocimiento ganado por Guillermo Cordero  por haber logrado una coreografía que será recordada por su belleza, coordinación. Es un profesional que a usted le puede caer bien o mal como persona, pero cuando de
Naslha Bogaert se consagrada como presentadora de un espectáculo de nivel global. Graciosa, chispeante, hermosa, sexi y tremendamente emotiva (especialmente en su parlamento que denuncia la matanza de mujeres, etiquetada con la etiqueta del feminicidio).
Técnicamente
El Soberano como espectáculo de televisión deja una marca profunda y diferenciada, comenzando por el concepto, su el guion (Juan Manuel Tejada), resulto efectivo, grácil, bien escrito. Texto claro en su objetivo y a partir de frases breves y sin circunloquios.   a partir de impecabilidad en vestuarios (Michelle Reynoso); arreglos musicales (Antonio González); el sonido (en la sala); limpio, nítido y bien sentido.
La escenografía merece mención, apoyada en el marco de las pantallas led, y masas escenográficas de fácil introducción y algunas de ellas con un sentido enorme de unidad entre la escenografía móvil y los fondos visuales (sobre todo en el caso de La Pimienta, a cargo de los tres grandes).
El impacto visual de la escenografía, pensada claramente para televisión, fue total. Buen diseño de sus contenidos era el marco digno para cualquier espectáculo en el mundo.
Soberanos al Cine
Una de las premiaciones mas justas que se recuerden en los Soberanos al cine, fue la realizada en esta entrega 34.  Sustituida la categoría “Película del Ano” por la dupla “Drama” y Comedia” se permitió reconocer con la estatuilla a Carpinteros (Jose María Cabral), a su protagonista femenina (Judith Rodríguez) y a el joven cineasta como director, al tiempo de dejar espacio para que Colao (de Frank Perozo) pudiera subir a recibir su trofeo como Comedia del ano.
Héctor Aníbal, protagonista de la que muchos críticos  consideran como la mejor película de 2016, fue ganador de “Actor principal”.
La unidad esperada
Pasados ya los Premios, es este tiempo de fomentar la unidad plena de los cronistas, con respeto a quienes  en el momento que aprecien, anuncien sus aspiraciones, aun cuando lo correcto seria fortalecer la actual directiva.
Es el tiempo de un gran reencuentro de la familia acroartista, que deja debates fuera de tiempo y enfrentamientos que ya carecen de sentido, para fortalecer la gestión y acompañar los pasos  de capacitación y fortalecimiento institucional y educativos de la institución.
 
 
 

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