Pensar en que el cine de gran pantalla desaparecerá tras la pandemia COVID 19, es equivalente a imaginarse que la gente no ira a los bares porque tiene un litro en su casa, no acudirá a restaurantes porque tiene acceso a un tutorial de youtube sobre cómo hacer pastas o que dejara de ir a la peluquería porque aprendió a recortarse el pelo en la cuarentena.
Es la conclusión a que se llega tras conversar con directores y productores de cine, críticos y simples cinéfilos, para los quienes, las películas tendrán su mejor forma de ser disfrutadas, en las condiciones que ofrece el sonido y la imagen de cine.
Los consultados no descartan que algunos estrenos puedan hacerse en plataformas, porque entienden que el “steaming” es implica una accesibilidad con facilidades para el público, pero destacan que nada habrá nunca como la experiencia en el ambiente único de una sala de cine.
Las opiniones:
 
Marc Mejía (Cinemaforum) sostiene: “Quien habla de que el cine en salas se va a perder, no ve viendo el futuro real. Si bien el streaming toma fuerza, el mundo no se va a quedar en sus casas para siempre.  La gente debe, quiere y le hace falta por naturaleza socializar. No es la primera epidemia o situación que estremece el mundo, pero siempre se vuelve a la normalidad, con las medidas aprendidas por el momento vivido. Y agrega “Los bares no van a cerrar porque la gente tenga bebida en la casa, los restaurantes no se van a cerrar, porque le puedas mandar la comida a la casa, la gente no dejara de ir al teatro porque haya obras en video en youtube. La gente debe socializar”.

Roberto Angel Salcedo (Miranda Films): “El streaming ha profundizado su oferta con películas, con series y demás, pero una vez se retome el curso lógico de la industria volverá a ser fundamental. En RD es esencial contar los exhibidores y las salas de cine frente a la necesidad del buen desarrollo de la industria, su capacidad ya instalada, las facilidades infraestructurales, son condiciones que nosotros debemos ayudar a preservar y promover. Nosotros tenemos un película que quedó en fase de producción (Superfamilia) programada para salir en julio, pero vamos a aguardar hasta que las salas de cine logren su reapertura para proyectarla en las salas de cine y que se vuelva a poner en contacto la gente con las películas dominicanas en las confortables salas con que contamos. Yo apuesto a eso. Mi apoyo irrestricto a las cadenas de cine del país para que mantengan su actitud positiva hacia la producción local del cine dominicano».

David Maler (Cacique Films): “Yo asocio la gran pantalla con un ritual social y cultural. Hay películas que están hechas para verlas proyectadas, que realmente se aprecian en todo su esplendor cuando uno se sumerge en esa sala de cine, en ese ritual que tanto extraño, sobre todo ahora que no lo tengo. Una vez esta pandemia desaparezca, seguirán existiendo los cines. Tan pronto sea seguro, volveremos a vernos en las salas, para apreciar las cints que valen la pena ver en el formato que fueron concebidas.
Pascal Alama (Bou Group): “El ser humano es un ente social, y como tal no va a dejar de salir a socializar y disfrutar de una buena película en una buena sala de cine desde que las condiciones sean las idóneas para hacerlo. Las nuevas tendencias son importantes y no debemos de darle la espalda. Pero hay que entender que las salas de cine son el oxígeno de nuestra industria.

Pinky Pintor (Producciones Amaru):” Creo que si bien las plataformas digitales de streaming es lo que está de moda, sostengo la experiencia del ver el cine en sala no pasara nunca. No es lo mismo una película en una pantalla de 11 o 15 metros con un sistema de sonido envolvente e impresionante, no es comparable a verlo en digital en la casa. Son experiencias completamente distintas. Las salas comerciales para nosotros como industria, es una opción fundamental. Tenemos que apoyar a nuestros exhibidores y distribuidores en tanto son parte de la misma industria, Pero además hay que tomar en cuenta para el caso dominicano es que esos exhibidores y distribuidores han apostado activamente por nuestro cine, se han hecho parte del mismo, han apostado ofreciendo opciones especiales de exhibición y en no pocos casos, siendo inversionistas directos de nuestros proyectos, muchas veces por encima de estrenos dominicanos”. Y agrega: “Que no nos quepa ninguna duda a los productores: tenemos que seguir apoyando el cine como experiencia vivencial en salas y al mismo tiempo no descarta estrenar en otro tipo de plataformas. Todo es perfectamente compatible y todo debe de convivir”.

El destino del cine
Cineastas y productores han estado planteando inquietudes sobre el futuro del cine como experiencia de sala, y alegando que podría desaparecer como tal.
Al parecer el consenso es que el cine no perecerá nunca como experiencia, aun cuando deba compartir con algunas formas digitales de estreno por las condiciones específicas que las opciones ofrecen a los productores.
Un aspecto que se debe tomar en cuenta, es que los exhibidores y distribuidores, caso es el ejemplo de Caribbean Cinemas y Palacio del Cine, es que por encima de su rol de tales, se prestan a ser apoyo y/o inversionistas directos en determinadas películas dominicanas.
La exhibición de cine en sala tiene unas tarifas que en oportunidades los cineastas encuentran como un valladar, pero es que, para ofrecer el servicio, demanda previamente, para sus propietarios, una notable inversión en infraestructuras, equipos, contratación y de personal, pago de servicios de luz, agua y la operación de negocios conjuntos que constituyen un servicio para lograr el confort que solo el cine ofrece.
 

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista