La otra lucha, (Hans García), película de apertura del 14 Festival de Cine Global Santo Domingo es, además de un hecho artístico bien estructurado, un acto de valor estético que convoca a conocer la historia dominicana reciente desde una perspectiva responsable, a pesar del rótulo inicial “cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia”.

Muy pocas veces, como en esta obra, se ha presentado el rol de esos luchadores de izquierda, apelando a la violencia revolucionaria o delincuencia, (como prefiera usted llamarle), exponiéndose al mismo nivel de la represión criminal policial de los inolvidables – por muchas razones – doce años de Balaguer.

En cine histórico de ficción es más cómodo de acometer en la medida en que los tiempos presentados son más lejanos.

La otra lucha, en tanto producto cinematográfico, es un proyecto que evidencia buen manejo tanto de sus talentos (sobre todo de quienes se estrenan ante cámaras y quienes ratifican su trayectoria interpretativa).

El público va a encontrarse con una obra de arte de nivel profesional, que asume una postura responsable ante los hechos narrados y que revela una oleada de rostros nuevos, inicios de nuevas carreras.

Precedencia innecesaria

El principal mérito de La otra lucha no es que haya sido la primera película que debió enfrentar las condiciones de pandemia Covid en marzo de 2020, porque sería reducir su valor capacidad logística y al enfrentamiento de incremento de costos por las medidas de seguridad sanitaria. Pero es obvio que esas no son razones cinematográficas. Juzgar la obra del equipo que dirigió Hans García, desde esa óptica sería un reduccionismo simplista.

Haber enfrentado la pandemia exitosamente por parte de un equipo de filmación de una cinta dominicana, a lo sumo fue un acto de valor personal y de resolución de gastos inesperados, que incrementarían el presupuesto. Pero nada más. 

¿Historia o ficción?

El gran valor de La otra lucha es el tema que trata y el momento histórico que enfoca como crónica de un pasado histórico reciente que poquísima gente pensante ha incursionado en evaluar. Se conocen algunos trabajos, entre los cuales resaltan el ensayo sobre los doce años de Balaguer de Roberto Cassá, 12 años de Balaguer. Cronología histórica, de Fernando Infante, el estudio de José Israel Cuello, Siete años de reformismo y, más recientemente, en tono de ficción basado en hechos reales, la novela Charamicos, de Angela Hernández Núñez. Puede haber mas estudios, pero son pocos. Por alguna razón, los historiadores parecen obedecer a un alto que se pone con la Revolución de Abril de 1965.

Como película

La otra lucha es una película digna, reveladora y estimulante, a pesar de algunos fallos menores, como los cordeles de soga para colgar ropa en lugar de alambre dulce, y la cinta blanca pegada a los cascos de los policías, pero es un detalle, que pierde valor ante los aportes de este proyecto.

Sobresale en La otra lucha, la extraordinaria dirección de arte que nos lleva a un cine de época 45 años atrás presentando las viviendas populares, los vehículos civiles y policiales, los uniformes de la policía (con excepción de la terminación de la cinta blanca de los cascos blancos, que se nota adherida).

Ese equipo, lastimosamente no acreditado en la ficha técnica, se comprometió con su misión de recrear la vida urbana y rural de los años en que se enmarca la historia. Hubo un excelente trabajo para buscar locaciones.

La fotografía de Jaime Gómez logra los tonos caribeños, las texturas, la creatividad de la arquitectura popular de la época, con sus matices pasteles en su pintura.

En las escenas de acción falta ritmo y una edición que le dote de la artesanía fílmica a que nos tiene acostumbrados el cine norteamericano, pese a que el aspecto de las armas de fuego en su apariencia y funcionamiento, está muy bien logrado.

Resalta la capacidad interpretativa del protagonista Antonio Castillo (Camilo), un rostro completamente nuevo, carismático y bien fotografiado, Pepe Sierra, Héctor Aníbal y, sobre todo, Ruth Emeterio, que se roba la película con su diálogo reflexivo a Camilo sobre los resultados obtenidos por la lucha revolucionaria. Ese parlamento de minutos que evidencia sin duda la fuerza de esta artista.

Otro aspecto positivo, es la canción final de La Otra Lucha, que le proporciona un sello distinto y épico por su arreglo y las letras de homenaje a una lucha que debe ser todavía debatida y ubicada en su justo lugar.

La otra lucha fue una excelente selección para abrir el 14 Festival del Cine Global Santo Domingo.

Hans García ha mostrado ahora un signo de dirección coherente, socialmente comprometida y con apego a la realidad del ambiente histórico que proyecta.

Enhorabuena por La otra lucha. No se la pierdan.

LA OTRA LUCHA

Título                            La Otra Lucha
Dirección                      Hans García
País                              República Dominicana
Año                               2021
Duración                      110 Minutos
Género                          Drama
Productora                    Perseo Films

Idea Original                 Hans García
Guión                           Marcel Fondeur
Productor                      Hans García

Cinematografía             Jaime Gómez

Productor De Línea       Ingrid Cruz Espinal

Edición                         Final Post

Sonido Directo              Norman Estepan

Casting                         Mario Núñez

Reparto

Andrés Castillo, Héctor Aníbal Estrella, Pepe Sierra, Manuel Raposo, Camila Santana, Ruth Emeterio, Richardson Díaz, Raúl Placido, Margaux Da’silva, Augusto Feria, Danilo Rodríguez, Raymond Moreta, Iban Marrero, Héctor Sierra, Cristian García, Agustín Heredia, Héctor Then, Sebastián Berube, Erling Saul, Joshua Wagner, Raidher Diaz.

Sinopsis

La Otra Lucha es una película de solidaridad, justicia y coraje. Camilo, un joven revolucionario en los años 70’s,  convencido de que habrá un fraude en las elecciones de 1978 se prepara para iniciar lo que para él es una nueva revolución.

Por Jose Rafael Sosa

Periodista, escritor dominicano y origamista