Esteban Rosario describe llegada y papel de CIA en RD

La Agencia Central de Inteligencia estaba en el país desde la dictadura de Trujillo, pero su presencia se llega a su mayor incidencia cuando actuó para reorganizar el Estado dominicano, tras la revolución constitucionalista, para lo cual invirtió recursos económicos y técnicos para cohesionar a los grupos de poder e infiltró los partidos políticos e inició un plan macabro para asesinar a los comunistas que se llevo mas de mil vidas jóvenes imputados como comunistas a partir de 1966.

La revelación la hace el periodista Esteban Rosario en su libro La CIA en Republica Dominicana 1966, de próxima circulación, copia del cual se encuentra en los archivos de El Nacional

Relata que la CIA mediante el envió de 15 agentes y la inversión inicial de 32.6 millones de dólares para controlar la infiltración comunista, la agencia arropó a la República Dominicana, apropiándose del manejo del Estado.

Los agentes de la CIA comenzaron a llegar en agosto de 1966, después de un acuerdo entre el gobierno del presidente Joaquín Balaguer y la Agencia para El Desarrollo Internacional (AID), a través de la Oficina de Seguridad Pública (OPS), para educar a los oficiales de la Policía Nacional en contrainsurgencia, comunicaciones y manejo de disturbios. La CIA proporcionó dinero y hombres para la inteligencia policial y la supervisión de las “investigaciones antisubversivas” que realizaba el FBI para la creación de una élite en los mandos policiales.

Aprobó la creación de una academia de policía, la construcción de un archivo y una biblioteca especializada en comunismo y contrainsurgencia; la importación de armas de fuego, vehículos modernos y nuevas tecnologías, para especializar a los agentes policiales.

En 1971, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Oficina de Seguridad Pública (OPS) de la AID, crearon la Banda Colorá para eliminar a los insurgentes dominicanos que estaban organizados en los grupos de izquierda, especialmente en el Movimiento Popular Dominicano (MPD).

De acuerdo a numerosos investigadores y periodistas internacionales, La Banda fue creada por la CIA a través de la Oficina de Seguridad Pública de la AID, que dirigió el agente Anthony Ruiz.

Rosario revela que  el agente Anthony Ruiz fue el organizador de La Banda Colorá y John Monok el encargado de intervenir los teléfonos de los izquierdistas, el mayor general Enrique Pérez y Pérez fue el brazo ejecutor de La Banda con la anuencia del poder político en Palacio Nacional.

Era de Trujillo

Cuando el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina fue ejecutado en 1961, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se convirtió en el brazo ejecutor de la política de contrainsurgencia de los Estados Unidos en la República Dominicana, para lo cual Infiltró el Estado, abarcando en su acción a los ministerios las direcciones generales, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas. Los partidos políticos. Universidades y medios de comunicación. Era un control y dominación invisible.

“Nadie la veía ni la sentía. Pero estaba en el corazón del poder nacional. La CIA trabajaba de dos formas en el país: una invisible a través de sus agentes de campo y en la Oficina de Seguridad Pública de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) para reestructurar y modernizar la Policía Nacional” interpreta el periodista de Santiago, autor de Los Dueños de la Republica Dominicana, puesto a circular el 18 de noviembre de 2015, en el Gran Teatro Regional del Cibao.

“El trabajo de la CIA y la AID era una simbiosis. Era imposible diferenciar una de otra. La CIA era la AID y la AID era la CIA” establece Rosario en el estilo periodístico directo y detallada, propio del reportaje. El libro esta a la venta en las librerías Cuesta y La Trinitaria y en la oficina de Rosario, en Santiago. No se sabe si se podrá adquirir en la 22 Feria del Libro.

Tras caída Trujillo

En ensayo histórico-periodístico de Rosario indica que La CIA, con el apoyo de la AID, ejecutó en 1962 el mayor plan de contrainsurgencia que se haya conocido en la región del Caribe para evitar otra Cuba y debilitar las fuerzas liberales y marxistas leninistas que luchaban por una democracia participativa y el socialismo en la República Dominicana.

Señala que al plan de contrainsurgencia integró al poder norteamericano completo: al Pentágono con el MAAG, el FBI, departamento del Tesoro, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fondo Monetario Internacional (FMI), empresarios y la embajada de los Estados Unidos.

También a la AFL-CIO, sindicatos, agregados de la embajada, universidades norteamericanas, el Cuerpo de Paz, las fundaciones Ford, Kaplan, CIDES, Caritas, CARE, Avienat, Palvin, USIS y los medios de comunicación, con incidencia en la época.

En el país, incluyó también, dice Rosario, al gran empresariado, las iglesias católica y evangélica la Policía Nacional, el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y los sindicatos.  Fue dirigido por cuatro agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que manejaron a su antojo las principales instituciones cívico-militares.

El coordinador fue John Calvin Hill, quien era “el enlace entre el departamento de Estado de los Estados Unidos y la CIA para Asuntos Latinoamericanos” y Encargado de Negocios de la embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana.

Calvin Hill fue vicesecretario de la embajada de Estados Unidos en Guatemala en 1954, durante el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz, y representante de la CIA y el departamento de Estado. Organizó las fuerzas opositoras contra Arbenz y fue responsable del asesinato de numerosos estudiantes en Guatemala junto a otros agentes de la CIA.

El agente de la CIA responsable de la Policía Nacional era Anthony Ruiz, de origen mexicano y expolicía de Los Ángeles, junto a otros 14 agentes de campo, que integraban la Oficina de Seguridad Pública de la Agencia para El Desarrollo Internacional (AID).

Las fuerzas Armadas dominicanas estaban bajo la influencia del Grupo Consultivo de Asistencia Militar (MAAG), que dirigía el coronel David Wolf, quien además era un fiel colaborador de la CIA.

El encargado del área económica era el director de la Agencia para El Desarrollo Internacional (AID), Newell Williams, quien era agente de campo del FBI y asesor de la CIA.

Williams llegó al país el 11 de mayo de 1962 y estuvo hasta finales de 1963 cuando fue trasladado a Panamá.

Describe Rosario que Williams fue Agente Especial del FBI en San Diego en 1942-1943; en Washington de 1943 a 1945 y en Paraguay durante el período 1947-1950 donde se dedicó a las negociaciones de contratos y la gerencia de negocios.

De 1955 a 1958 fue enlace entre los gobiernos y empresas en Perú, Guatemala y Costa Rica. Williams fue director de la AID para Centroamérica, con sede en Panamá, durante el período 1964-1967.

Los responsables de manejar el plan de contrainsurgencia en el país tenían que reportar sus consideraciones y decisiones al Dominican Desk (Escritorio Dominicano) en Washington, que estaba integrado por funcionarios relacionados con la CIA y el departamento de Estado.

El Dominican Desk estaba integrado por Tony Solomon, Ed Palmer, Ken Crockett, quien era el director de la oficina de la AID para el Caribe; Bill Stedman en el departamento de Estado y Dave Bronheim. Tony Solomon era empresario, economista y asesor del Subsecretario Adjunto para Asuntos Económicos de América Latina, Administrador de la AID en 1964 y consultor de la CIA para asuntos latinoamericanos durante más de 25 años.

El plan de contrainsurgencia se organizó con dos vertientes: una económica y una policiaco-militar. En el área económica trabajaron cuatro economistas puertorriqueños especialistas en planificación que trajo la AID al país el 7 de enero de 1962.

El economista Rafael Picó, director de Planificación de Puerto Rico y del Banco de Fomento, dirigió el equipo de especialistas por disposición del presidente John F. Kennedy y el gobernador Luis Muñoz Marín.

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José Rafael Sosa periodista dominicano, editor, gestor cultural y escritor de literatura de soporte existencial y emocional a la gente , origami y comunicación masiva. Soy editor de Turismo y Cultura del diario El Nacional. Móvil: 809 858 6870. Correo: joserafael.sosa@gmail.com